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El Sagrado Corazón de Jesús como devoción está ampliamente difundido dentro del pueblo cristiano. Sin embargo, entre sus demandas resalta con insistencia su reconocimiento público como rey y señor. He aquí el problema: su fiesta litúrgica y su devoción hasta pueden tolerarse, pero su injerencia en el orden civil (leyes, instituciones, tratados, palacios, etc.), no.

Origen de la devoción

Tan antigua como la Iglesia es la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Cuando San Juan reclinaba dulcemente la cabeza en el pecho del Maestro Divino, sentía ya las dulzuras inefables que de Él habían de derramarse por el mundo, y manifestaba al mismo tiempo todos los sentimientos de gratitud  que las almas santas habían de experimentar ante tanta abundancia de gracias y de misericordia. Poco después, abierto el costado del Maestro por la lanza del costado, apareció ya a la vista del mundo entero el inviolable asilo en que habían de refugiarse todos los fieles.

Son innumerables los santos que tuvieron fenómenos místicos relacionados con el Corazón de Jesús antes de la revelación tal y como la conocemos actualmente.

Revelación a Santa Margarita

Fue Santa Margarita María la esposa elegida del Sagrado Corazón para expandir el amor del Señor, obtener gracias y evitar la perdición. Nuestro Señor le encomienda una misión religiosa y una misión nacional que implica el combate de Cristo rey y las naciones rebeldes.

En la primera aparición, el 27 de diciembre de 1673, Nuestro Señor le muestra su Divino Corazón en visión radiosa con corona de espinas, llaga y cruz sobremontada.

En la segunda aparición, en el año 1674, Nuestro Señor se muestra con las cinco llagas brillantes como soles. Pide a santa Margarita que supla la ingratitud de los hombres para con Su Amor por medio de dos requerimientos:

  1. a) Comunión reparadora de los nueve primeros viernes de cada mes.
  2. b) Hora Santa de 23  a 24 Hs. de jueves a viernes postrado el rostro en tierra para pedir perdón y consolar el Corazón de Jesús abandonado.

En la tercera aparición, se aparece sobre el altar mostrándole la relación existente entre el Sagrado Corazón y la Eucaristía. Se queja del desprecio de todos doliéndose más por el de las almas consagradas. Pide enmienda del clero en un acto de reparación oficial que se vuelva institucional en la Iglesia por medio de una fiesta especial para honrar Su Corazón el primer viernes después de Corpus Christi con comunión reparadora y enmienda honorable.

El Sagrado Corazón quiere reinar

Desea el Sagrado Corazón de Jesús entrar con pompa y magnificencia en la casa de reyes y príncipes para ser honrado por ellos tanto como Él fue ultrajado, despreciado y humillado por los grandes durante Su Pasión. Para ello, pide un reconocimiento público primero en Francia, y luego en el mundo entero. Así que se dirige al rey de Francia, Luis XIV por mediación de su sierva Santa Margarita:   

«Haz saber al Hijo Mayor  de mi S.C. –hablando de nuestro Rey- que como su nacimiento temporal ha sido obtenido por la devoción a los méritos de mi Santa Infancia, igualmente él obtendrá su nacimiento de gracia y de gloria por la consagración que él hará de sí mismo a mi Corazón adorable que quiere triunfar del suyo, y por su intermedio, de éste de los grandes de la tierra. Él quiere reinar en su palacio, ser pintado en sus estandartes y grabado en sus armas, para volverlas victoriosas de todos sus enemigos, abatiendo a sus pies estas cabezas orgullosas y soberbias a fin de volverlas  (a las armas) triunfantes sobre todos los enemigos de la Santa Iglesia».

Como antaño Constantino («con este signo vencerás»), Luis XIV es invitado a blandir un nuevo lábaro contra los enemigos de la Iglesia y del trono, no en gesto triunfalista, sino en un impulso de conversión interior; si el Rey acata esta ley de Amor, los beneficios se trasladarán  después a las instituciones y al reino.

Consecuencias por no cumplir con el pedido

Por designio incomprensible, el rey no hizo la consagración pedida y en los últimos años de su reinado la masonería y los filósofos impíos empezaban su trabajo destructor.

La fiesta del Sagrado Corazón puede tolerarse, pero la injerencia del Señor en el orden civil (leyes, instituciones, arbitrajes, tratados, palacios, etc.), no.

Sabemos que su nieto, Luis XVI, sufriría las consecuencias: la destrucción de la Francia católica, la irrupción de la Francia revolucionaria, que costaría la vida de millones de personas a lo largo de las décadas finales del siglo XVIII y principios del XIX.

A un siglo exacto de este pedido, el 17 de junio de 1789, el Tercer Estado se declara soberano y da comienzo a la llamada Revolución Francesa, una de las más sangrientas de la historia, que acabó con la casa real y buena parte de la nobleza y el clero. Un notable paralelismo con la bolchevique de 1917.

La Contrarrevolución de La Vendeé

Al contrario de lo que comúnmente se piensa, la Revolución Francesa no fue una rebelión popular, pues hubieron pueblos enteros que se levantaron en contra para defender a Dios y al rey. Y Justamente será una región evangelizada por por San Luis Ma. de Monfort y devota al Sagrado Corazón, la que tomará las armas.  En la Vendeé se desató una rebelión eminentemente religiosa, una respuesta a la feroz ideología ateizante o anticristiana, que desde París se quería imponer a sangre y fuego sobre toda la nación. Una insurrección de este tipo, surgida para defender el cristianismo conculcado, constituye un hecho singular en la historia.

Los guerreros de la Vendée llevarían en sus camisas la imagen del Sagrado Corazón, en tela roja, encuadrada por las iniciales de Jesús y de María: la pondrían sobre el chaleco o como escarapela en sus sombreros de anchas alas.

Sabemos que obtuvieron la corona de victoria más apreciable de todo cristiano: la del martirio.

«Reinaré en España»

En la madre patria, la devoción al Sagrado Corazón está asociada al Beato Bernardo de Hoyos (1711-1735),  quien desde los 15 años tuvo revelaciones del S.C. para promover su culto.

En una carta del 28 de Octubre de 1733, el padre Hoyos decía: «en la acción de gracias después de haber comulgado, pedí la extensión del Reino del mismo Corazón sagrado en España, y entendí que se me otorgaba. Y con el gozo dulcísimo que me causó esta noticia quedó el alma como sepultada en el Corazón divino, en aquel paso que llaman sepultura. Muchas y repetidas veces he sentido estos asaltos de amor en estos días, dilatándose tanto en deseos mi pobre corazón que piensa extender en el Nuevo Mundo el amor de su amado Corazón de Jesús, y todo el universo se le hace poco».

El 14 de mayo de 1733, fiesta de la Ascensión, escribe el padre Hoyos: «Dióseme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí solo, sino que, por mí, las gustasen otros… Y pidiendo [yo] esta fiesta en especial para España, en que ni aun memoria hay de ella, me dijo Jesús: Reinaré en España, y con más veneración que en otras partes». Durante toda la vida de Bernardo de Hoyos reinaba en España y en la América Española el rey Felipe V, de la familia Borbón, que era nieto del rey de Francia Luis XIV.

Después de celebrar él mismo la primera fiesta en honor del Sagrado Corazón, comenzó a difundir la imagen, algunas preces, la comunión de los primeros viernes y, en junio de 1735, tuvo lugar la primera novena y fiesta pública en la capilla contigua al actual Santuario Nacional de la Gran Promesa en Valladolid, España.

Recordemos que en esa época, nuestro país, Paraguay formaba parte de España, por lo tanto, la promesa también se extiende a toda Hispanoamérica.

Bernardo de Hoyos falleció con tan solo 24 años y es considerado el principal apóstol de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en España.

Consagración de España al Sagrado Corazón

Puede verse un triunfo de los esfuerzos realizados por el Beato Bernardo por propagar esta devoción en el monumento que España dedicó al Sagrado Corazón, construido durante el reinado de Alfonso XIII, y en el hecho de que el 30 de mayo de 1919 el mismo rey consagró España al Sagrado Corazón de Jesús, con toda solemnidad, ante un monumento construido para la ocasión en el Cerro de los Ángeles. Años después, ese mismo monumento fue destruido el 7 de agosto de 1936, primer viernes de mes,  por manos de los comunistas. Milagrosamente, el Corazón se conserva intacto en el convento de las Carmelitas.

Este acto demuestra el odio que suscita esta devoción a los que no quieren que Él reine, que hasta su imagen les molesta.

Los enemigos del Sagrado Corazón

Tanto en Francia y España como en los demás países, la naciente devoción encontró la acerba oposición de jansenistas, galicanos o regalistas, así como del pujante pensamiento ilustrado. Los jansenistas desnaturalizaban la idea de esta devoción, falseaban su origen y calumniaban a quienes propagan este culto, llamados con desprecio cordícolas y alacoquistas.

Consagraciones en Hispanoamérica

El primer país del mundo que se consagró al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María fue Ecuador, el 25 de marzo de 1874. Esto se hizo en la Presidencia del Dr. Gabriel García Moreno, quien es considerado arquetipo de gobernante católico.

En México, la consagración se realizó en el 1924, justamente cuando iniciaba el período más violento de la persecución religiosa en el país. La renovación se realizó en el 2006, bajo el lema: «Cristo Rey Corazón Santo, Tú reinas ya. México tuyo, siempre será. ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!. Al igual que en España, se erigió un monumento.

Otros países que han hecho lo mismo son: Perú, Venezuela, El Salvador, Colombia, Guatemala, Nicaragua, Bolivia, Chile y Costa Rica.

Nuestro país, Paraguay, aún no fue consagrado al Sagrado Corazón de Jesús, aunque cuenta con un Santuario erigido en su honor; no obstante, fue consagrado al Inmaculado Corazón de María, el 13 de mayo de 2017.

Devoción al Sagrado Corazón y el pensamiento contrarrevolucionario

Según los analistas, se debe reconocer que en la devoción al Corazón de Jesús, tal y como se ha plasmado históricamente, se han unido de manera inseparable la religiosidad interior y la restauración cristiana de la sociedad.

He aquí el problema fundamental: su fiesta litúrgica y su devoción hasta pueden tolerarse, pero su injerencia en el orden civil (leyes, instituciones, tratados, palacios, etc.), no. Mientras tanto, nosotros seguiremos practicando esta devoción para que Él reine en nuestro corazón y pronto en la sociedad, aunque para eso tengamos que oponernos al espíritu del mundo.

Fuentes

  • Rousier, A. Mes del Sagrado Corazón de Jesús, Imprenta Moderna, Barcelona, 1907.
  • Saenz, A. La Epopeya de la Vendeé, Ed. Gladius, Buenos Aires, 2009.
  • Saenz, J. Vida y obras completas de Santa Margarita Ma. Alacoque, Ed. Jesús de la Misericordia, Ecuador.
  • http://desdemicampanario.blogspot.com/2013/06/devocion-al-sagrado-corazon-y.html
  • http://institutodelverboencarnado.org/el-sagrado-corazon-y-su-gran-promesa/
  • http://es.catholic.net/op/articulos/36823/bernardo-francisco-de-hoyos-beato.html

Hna. Claudia Ortiz

Religiosa. Miembro permanente de la Comunidad Misionera de Jesús. Hizo estudios de Economía y actualmente cursa la licenciatura en Historia por la Universidad Nacional del Este. Tengo un gran interés por la apología histórica, con la que se desentraña la verdad de la Providencia Divina en los aconteceres humanos.

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