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Un aspecto importante de la devoción al Sagrado Corazón es reconocer la realeza de Nuestro Señor Jesucristo y someterse a su soberanía. La tradición de entronizar el Sagrado Corazón es una excelente manera de expresarlo.

El Papa Benedicto XV, en abril de 1915, afirmaba que nada en nuestra época era más oportuno que la consagración de las familias al Sagrado Corazón. El Enemigo -decía el Papa- tiene en vista sobre todo la sociedad doméstica, pues ésta es el germen de la sociedad. Si consiguieran corromperla, corromperán toda la sociedad.    

La Entronización del Sagrado Corazón de Jesús en los hogares tiene como objetivo regenerar, preservar y perfeccionar la célula básica de la sociedad: la familia, la «iglesia doméstica».

La Entronización es una consagración de la familia al Sagrado Corazón de Jesús y manifiesta el propósito de reconocerlo como Rey de esa sociedad, colocándolo simbólicamente en un trono. Su fin próximo es lograr que en la familia reine un espíritu efectivamente cristiano. Su fin remoto es el de preparar las condiciones para el Reinado de Jesucristo en la sociedad.

Con la consagración al Sagrado Corazón aceptamos su imperio de verdad, justicia y caridad en nuestras vidas. Dos, de las doce promesas de Nuestro Señor a Santa Margarita María Alacoque, se relacionan directamente con la familia y la Obra de la Entronización: Daré la paz a las familias y bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.

Pasos para la Entronización

1. PREPARACIÓN PARA LA ENTRONIZACIÓN

Elíjase para la ceremonia de entronización, y la renovación, un día que tenga un significado especial para la o el día de una fiesta litúrgica apropiada.

Lo ideal es que ese día la familia haya ofrecido la Sagrada Eucaristía por el reinado del Sagrado Corazón en su hogar.

2. BENDICIÓN DE LA CASA

Cuando la entronización la hace un sacerdote, primero se hace la bendición de la casa. A la hora prevista, los padres, hijos y amigos se reúnen en el sitio principal de la casa para la ceremonia.

Celebrante: Nuestro auxilio está en el Nombre del Señor.
Todos: Que hizo el cielo y la tierra.
C: El Señor esté con vosotros.
T: Y con tu espíritu.

Oremos
Oh Señor, Dios Altísimo, bendice + esta casa. Reine en ella la salud, castidad, victoria sobre el pecado, fortaleza, humildad, mansedumbre y bondad de corazón, observancia plena de tu ley y gratitud por todos tus beneficios. Y permanezca siempre esta bendición sobre esta casa y sobre quienes la habitan, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

3. BENDICIÓN DE LA IMAGEN DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Cuando resulte imposible la presencia del sacerdote, la imagen deberá ser bendecida previamente por un sacerdote.

Si la entronización la preside un sacerdote, la familia se coloca frente a la imagen. El sacerdote, con alba y estola blanca, comienza la bendición.

Celebrante: Nuestro auxilio está en el Nombre del Señor.
Todos: Que hizo el cielo y la tierra.
C: El Señor esté con vosotros.
T: Y con tu espíritu.

Oremos
Omnipotente y sempiterno Dios, te rogamos que en tu bondad bendigas y santifiques esta imagen en honor y memoria del Sacratísimo Corazón de tu Hijo Unigénito, nuestro Señor Jesucristo, para que, siempre que miremos sus apariencias con los ojos del cuerpo, podamos con los ojos de la mente meditar su santidad y ser llevados a imitar sus obras. Todos quienes en su presencia procuren honrar y servir humildemente a tu Hijo Unigénito, nuestro Señor Jesucristo, por sus méritos e intercesión, puedan alcanzar de Ti la gracia en la vida presente y la gloria eterna en la vida por venir. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Luego el sacerdote rocía la imagen con agua bendita.

4. ENTRONIZACIÓN DE LA IMAGEN

Luego, el padre de familia coloca la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en el lugar de honor, para rendir homenaje al Reinado de Amor de Jesucristo.

5. REZO DEL CREDO

Después de la bendición, como expresión explícita de la fe de la familia, todos rezan el Credo, de pie y en voz alta.

6. MENSAJE DE QUIEN PRESIDE LA ENTRONIZACIÓN

Todos toman asiento, mientras quien preside la entronización dirige unas palabras a los presentes.

7. FÓRMULA PARA LA ENTRONIZACIÓN (APROBADA POR SAN PIO X PARA LA ENTRONIZACIÓN DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS EN LA FAMILIA)

A continuación los presentes rezan la siguiente consagración.

¡Oh Sacratísimo Corazón de Jesús!, Tú manifestaste a santa Margarita María el deseo de reinar sobre las familias cristianas; venimos a proclamar tu absoluto dominio sobre la nuestra. De hoy en adelante queremos vivir en tu vida, queremos que en nuestra familia florezcan las virtudes por las cuales prometiste la paz en la tierra, y queremos desterrar de nosotros el espíritu mundano. Tú has de reinar en nuestros entendimientos por la sencillez de nuestra fe, y en nuestros corazones por el amor que arderá para Ti solo, procurando nosotros mantener viva esta llama con la frecuente recepción de la Eucaristía.

Dígnate, oh Corazón Divino, presidir nuestras reuniones, bendecir nuestras empresas espirituales y temporales, apartar de nosotros los vanos cuidados, santificar nuestras alegrías, consolar nuestras penas. Si alguna vez alguien de entre nosotros tuviese la desgracia de ofenderte, recuérdale oh Corazón de Jesús, que eres bueno y misericordioso con los pecadores arrepentidos.

Y cuando suene la hora de la separación, cuando venga la muerte a traer duelo en medio de nosotros, todos, así los que se vayan como los que se queden, estaremos conformes con tus eternos decretos. Nos consolaremos pensando que has de venir un día en que toda la familia reunida en el cielo, podrá cantar eternamente tus glorias y tus beneficios.

Dígnese el Corazón Inmaculado de María, dígnese el glorioso Patriarca san José presentarte esta consagración y recordárnosla todos los días de nuestra vida. Amén.

¡Viva el Corazón de Jesús nuestro Rey!

8. ORACIÓN DE LOS AUSENTES Y FALLECIDOS

Nadie de la familia debería estar ausente en esta ocasión solemne. Por lo tanto se debe recordar a los que han fallecido y los ausentes.

Por los ausentes, rezar un Padrenuestro, un Avemaría, y el Gloria.
Por los difuntos rezar lo mismo y además añadir: 
Que las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.  Amén.

9. CONSAGRACIÓN DE LOS NIÑOS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Si parece oportuno, los niños rezan la siguiente oración:

Oh Corazón de Jesús, Corazón de nuestro mejor amigo y nuestro Rey. Tú que has sido colocado en tu trono en esta casa, para que siempre vivas con nosotros, dinos aquellas mismas palabras: «Dejad que los niños vengan a Mí». (Mc 10, 14)

¡Míranos, Oh Corazón de Jesús!, arrodillados a tus pies. Te prometemos ser obedientes y respetuosos, como Tú lo fuiste con la Virgen María y san José en la pequeña casa de Nazaret, para que podamos crecer en virtud y en sabiduría según nuestra edad.

Corazón de Jesús, Tú quieres también poseer nuestros corazones, pues dijiste: «Hijo mío, dame tu corazón». Nosotros queremos consolarte con nuestro amor, por todos los que no te conocen o no quieren amarte. Jesús, amigo de los niños, recibe nuestros corazones, hazlos puros, santos y felices. Recibe también nuestros cuerpos, nuestras almas, y toda nuestra voluntad.

¡Nos consagramos a Ti ahora y por siempre!

Sé Tú sólo nuestro Rey. Todos nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestras acciones y nuestras oraciones, los consagramos a ti, nuestro amigo y nuestro Rey.

Todo es tuyo, Oh Sagrado Corazón de Jesús.

Los niños pueden recitar un poema o canción en honor del Sagrado Corazón, los más pequeños pueden hacer un dibujo.

10. BENDICIÓN FINAL

El sacerdote o quien preside la entronización hace una oración final.

RENOVACIÓN DIARIA DE LA CONSAGRACIÓN DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Para la renovación puede usarse la fórmula hecha el día de la consagración de la familia, u otra como la siguiente:

Dulce Salvador, postrados humildemente a tus pies, renovamos la Consagración de nuestra familia a tu Divino Corazón. Sé por siempre nuestro Rey; tenemos plena y total confianza en Ti. Llene tu espíritu nuestros pensamientos, nuestros deseos, nuestras palabras, y nuestras obras. Bendice nuestras empresas. Sé parte de nuestras alegrías, de nuestras pruebas, y de nuestros esfuerzos. Haznos conocerte mejor, amarte más, y servirte sin falta. De un extremo al otro de la tierra resuene el grito: «¡Sea amado, bendito y glorificado por siempre y en todo lugar el Corazón triunfante de Jesús!» Amén.

(Indulgencia parcial: una vez al día cuando la familia reunida recita esta oración. Cardenal Mercier, 16 de enero de 1913).

Se sugiere hacer la renovación los viernes primeros de mes después de la comunión y en el aniversario de la primera entronización.

Raquel Almada

Raquel Almada

Soy miembro agregado de la Comunidad Misionera de Jesús. Me formé en Ciencias de la Comunicación y quiero contribuir con lo que sé a la extensión del Reino de los Cielos.

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