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En primer lugar, no rezamos para que se salven. Si quieres rezar para que alguien se salve, hazlo mientras está vivo. Pues inmediatamente después de la muerte, somos juzgados por Dios de acuerdo a las decisiones que tomamos en esta vida. La persona cuando muere o ama a Dios, porque tiene caridad en su corazón, u odia a Dios porque está en pecado mortal.

Si un alma muere amando a Dios, es decir, en estado de gracia, se salva. Sin embargo, es muy común que vaya al Purgatorio. Santa Teresa de Jesús decía que era muy raro que un alma vaya directo al cielo, solo lo había visto en tres ocasiones.

¿Por qué el alma salvada va el Purgatorio?

En cada pecado existe lo que se llama la pena y la culpa. La culpa, en el caso del pecado mortal, solo se perdona con la confesión; si el pecado es venial, con un acto de contrición.

Cuando una persona en estado de gracia muere, en su juicio ve sus pecados veniales, los cuales le son perdonados y la persona entra  ya santa  en el purgatorio, pues ya no es capaz de cometer pecado. Sin embargo, está en deuda con Dios. La pena temporal es el castigo merecido por el apego a las cosas de este mundo. El lugar de ese castigo temporal es el purgatorio.

Entonces el alma que está en el purgatorio está haciendo dos cosas:

  1. Pagando la pena temporal, es decir, el castigo merecido por su apego a las creaturas.
  2. Reordenando ese desorden.

¿Por qué se necesita reparar?

La verdad del Purgatorio no es creída por el que piensa como Lutero. No cree en la santidad, ni que el ser humano pueda ser santo incluso en esta vida y además allá en el cielo. Cree que la fe es suficiente para ser salvado e ir directo al cielo.

Después de pecar, se necesita reparar. O sino, Dios diría: no…no hagas nada, te perdono y no pasa nada, te irás directo al cielo. ¿Qué clase de Dios sería este?

Es evidente que si una persona se arrepiente en el último momento, como el buen ladrón, se salva, aunque haya sido un ladrón, asesino, etc.

Los católicos creemos que si pecamos, debemos repararlo. ¿Te convertiste? Bueno, ahora es momento de reparar.

¿Es posible pagar en este mundo la pena temporal por el pecado?

Sí, haciendo penitencia. Las penitencias que la iglesia siempre aconseja son ayuno, vigilias, aceptación de las contrariedades de la vida, no quejarse, rezar, sacrificarse.

De ahí que el sufrimiento tiene sentido para el católico, si uno abraza su cruz día a día, al hacerlo, está reparando. Existe cruz con sentido y cruz sin sentido. La cruz del mal ladrón fue igual al de buen ladrón, ambos murieron de una muerte horrenda, pero ¡qué diferencia de destino final!. El mal ladrón fue al infierno, y el buen ladrón, escuchó de Jesús: «Hoy estarás conmigo en el paraíso», ¿por qué eso? Porque en aquel acto de amor del buen ladrón, y ofreciendo sus sufrimientos en la cruz, diciendo: “es justo el castigo que estamos sufriendo, mas Él es inocente. Jesús, acuerdate de mí cuando entres en tu reino». Este acto de amor fue tan sublime que fue satisfactorio y Jesús le dijo: «Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso». Porque el cumplió aquí, en esta vida, la pena que le era debida. Entonces el sufrimiento tiene sentido. Además, podemos satisfacer recibiendo con fervor los sacramentos, principalmente el de la confesión, con verdadero arrepentimiento de quien ve que ha ofendido a Dios. Asimismo,  la doctrina contenida en el Credo nos recuerda la comunión de los santos. Gracias a ellos podemos recibir gracias por sus méritos, por cada acto de amor que ofrecieron, comenzando por la Virgen  María, quien nos ganó muchas gracias.

¿Cómo es el purgatorio?

Santa Catalina de Génova dice «no hay palabras para describir las penas del purgatorio». Si viéramos el purgatorio, pensaríamos que es el infierno. El purgatorio es, en términos de sufrimiento, algo que ninguna lengua puede describir. La diferencia con el infierno, es que el alma que está en el purgatorio está salvada, pues la pena que sufre es temporal; en cambio, en el infierno, la pena es eterna.

Las almas que están en el purgatorio, aunque no ven a Dios cara a cara, tienen una gran esperanza y caridad y saben perfectamente que están salvadas, por lo que tienen paz y un gran amor a Dios, aunque eso no disminuya su sufrimiento. El hecho de no ver a Dios represanta un gran sufrimiento para ellas, es la pena mayor que sufren.

En el Purgatorio ellas sufren voluntariamente porque aceptan los castigos divinos.

Las almas que están allá no pueden hacer nada por ellas mismas, pero nosotros sí. Es un gran acto de caridad rezar por ellas.  Imagina a una persona con un cáncer extremadamente doloroso y que usted tuviera el remedio para aliviar su dolor, ¿acaso le negarías esa medicina? Es la misma situación.

Las almas del Purgatorio son santas, porque ya no cometen pecado, ellas aman a Dios pero sufren esas penas. En el infierno, los condenados blasfeman y odian a Dios. En el Purgatorio ellas sufren voluntariamente porque aceptan los castigos divinos. Ven la justicia en su castigo. Solo nosotros podemos hacer algo por ellas, para abreviar su tiempo de purgatorio.

¿Cómo puedo ayudarlas?

Ofreciendo los ayunos, limosnas, oraciones y sacrificios por esas almas. Incluso las contrariedades, las injusticias, etc. Al hacer alguna obra, hay que decir: «Recibe Señor este sacrificio por las benditas almas del Purgatorio». Al hacer este acto de caridad, también estás descontando tu purgatorio.

Es cierto que la misa tiene un valor infinito, pues bastaría una sola misa para quitar todas las almas del purgatorio, pero no es así como Dios ha dispuesto, sino que quiere que participemos; por eso, el mérito de la misa ofrecida por un difunto es proporcional a la devoción con que el alma murió. Cuanto mayor, más rapido es su camino al cielo. También depende de la devoción del celebrante y de los que mandaron celebrar esa misa. El valor de la misa es proporcional a la devoción, a la caridad nuestra y de las almas. Entonces puedo ofrecer mi comunión diciendo: ofrezco esta comunión por el alma de ….o por las almas del purgatorio.

También están los sacramentales. Por ejemplo, hacer la señal de la cruz por las almas, hacer oraciones.

Sobre las indulgencias

Las indulgencias son el tesoro de la Iglesia, son el tesoro de satisfacción de Nuestro Señor Jesucristo, nuestra Madre Santísima y todos los santos.

Sobre cómo ganar las indulgencias, lo explicaremos en otro artículo.

Es una cosa muy loable ofrecer a Dios la comunión por el alma que esté necesitando solo ese acto de amor para volar al cielo, esa alma luego  tendrá una deuda de gratitud con usted. Otro acto es rezar por las almas más olvidadas del purgatorio.

Para los consagrados a la Virgen María según el método de San Luis M. de Monfort, se sugiere a la Virgen el nombre del alma por quien se quiere ofrecer y esto es tanto mejor porque ella ve más allá de lo que nosotros vemos y sabe aplicar esos méritos mejor que nosotros.

Fuente: Padrepauloricardo.org

Hna. Claudia Ortiz

Hna. Claudia Ortiz

Religiosa. Miembro permanente de la Comunidad Misionera de Jesús. Hizo estudios de Economía y es licenciada en Historia. Tengo un gran interés por la apología histórica, con la que se desentraña la verdad de la Providencia Divina en los aconteceres humanos.

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Religiosa. Miembro permanente de la Comunidad Misionera de Jesús. Hizo estudios de Economía y es licenciada en Historia. Tengo un gran interés por la apología histórica, con la que se desentraña la verdad de la Providencia Divina en los aconteceres humanos.