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Tal vez nuestra cultura haya matado la amistad porque estamos tan fijados en el sexo que terminamos por descuidar en lugar de cultivar las amistades.

En nuestros tiempos de sociedad hipersexualizada es difícil para las personas cultivar amistades debido a que su concepción de la amistad está influenciada por la pornografía y las series de ficción.

La amistad: víctima de la revolución sexual

El panorama cultural de nuestro siglo XXI está repleto de víctimas de la Revolución Sexual, aunque usted haya escuchado exclusivamente sus armas propagandistas, en los medios y en la academia, es probable que piense que todo el experimento ha sido una maravilla. La tierra de los «no hombres», como resultado de la «guerra de los sexos», está empañada con decenas  de nuevas enfermedades de transmisión sexual, cerebros saturados con el crecimiento de la pornografía, matrimonios deshechos y futuros aniquilados.

Una de las víctimas de la Revolución Sexual, sin embargo, es significativa: la amistad

Es una ironía de la modernidad que las élites seculares creen que es perfectamente razonable suponer que la humanidad tiene la habilidad de cambiar el clima o poner fin a la pobreza, pero es incapaz de mantenerse dentro de sus pantalones. Podemos hacer cualquier cosa, si nos enfocamos en eso – excepto, por supuesto, dejar de caer en una piscina de pasión primitiva en el momento en que se presenta a una oportunidad de aventura sexual. Esto porque la «abstinencia», nos informan los gurús de la Revolución Sexual, es «irrealista». Por lo tanto, toda amistad es ahora sospechosa – amistad entre personas de sexo diferente especialmente, por supuesto, pero no sólo eso, ciertamente. Esto no es simplemente una observación mía. Muchos de mis amigos, de varias clases sociales y visiones del mundo, han hecho la misma queja. «¿Amigos?, sii…», sugieren maliciosamente que hay «algo más» y más aún si usted comienza a pasar lo que ellas consideran una significativa cantidad de tiempo con alguien «interesante».

La concepción de amistad desde las series de ficción

La cultura pop confirma y acentúa esta nueva concepción. Es notorio: casi todas las series o películas de ficción que tratan de la amistad,  tienen personajes acostándose en la cama unos con otros, como si eso fuese simplemente una cuestión de tiempo para que la alarma indique que el período de «amistad» terminó y los dos «amigos con beneficios» pueden ahora proseguir. En realidad, el aplastante éxito de la NBC en los años 1990, Friends, tenía personajes durmiendo unos con otros en algún momento. En este punto, el sexo es de poca importancia, y los viejos y nostálgicos hippies profesores de historia y de literatura aplican retroactivamente una motivación sexual para cada expresión de amor y afecto que encuentran.

Se sospecha de toda relación de amistad

Desde Abraham Lincoln dividiendo la cama con un amigo (¿cómo podrían no ser gays?), pasando por la antigua amistad del rey David con Jonathan, hasta las líneas aparentemente homosexuales de los sonetos de Shakespeare, todo ahora es sospechoso.

La noción de que «intimidad» necesariamente significa «relación sexual» – lo que, obviamente, no es verdad – es uno de esos extraordinarios reduccionismos acerca de la persona humana. La idea de que dos seres humanos no pueden dividir una cercanía personal y una relación significativa sin ningún componente sexual presupone que el ser humano, en todas sus gloriosas y desordenadas complejidades, no puede estar interesado en nadie sin intentar obtener algo – y algo físico – de él. Presupone que los amigos verdaderos, amigos que dividen una base común para discutir sobre la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, van al final del día a calcular el valor de esa amistad y cambiarla por un placer físico fugaz, independientemente del costo. Supone que lo físico siempre vencerá el cerebro y el intelecto en el juicio moral que la gente hace.

Esta actitud es estúpida, ofensiva, inmoral y, pienso, increíblemente intolerante, en la medida en que lanza un paño de sospechas sobre muchas relaciones que en los tiempos pasados se consideraría perfectamente normal. Aunque, de modo especial, la Revolución Sexual nos haya robado mucho de lo que es el tesoro de un largo matrimonio, la amistad ocupa casi la cima de las pérdidas. Como escribió C. S. Lewis, «la amistad no es necesaria, como la filosofía y el arte … ella no tiene ningún valor de supervivencia, sino al contrario, es una de esas cosas que da valor a la supervivencia».

Influencia de la pornografía

Esto no quiere decir, obviamente, que la amistad no tiene necesidad de límites (especialmente entre amistades de sexo diferente). Pero, como una amiga mía mujer dijo, tal vez nuestra cultura haya «matado la amistad porque estamos tan fijados en el sexo que terminamos por descuidar en lugar de cultivar las amistades de quienes tal vez necesiten nuestra ayuda en tiempos difíciles – y tal vez no estén ni ahí para nosotros en el futuro, cuando los necesitemos, porque estamos tan hipersexualizados que todo lo que nos interesa es alimentar nuestros placeres sensuales». Las estadísticas nos dicen que el 64-68% de los hombres y el 19% de las mujeres ven pornografía cada semana. Es difícil para las personas cultivar amistades cuando las imágenes de personas desnudas pululan en sus cerebros con toda la fijación de un adicto en crack. Y cuando usted pasa una buena parte de su noche programando su cerebro para ver a las personas como objetos, se vuelve sustancialmente más difícil volver al mundo real, con las personas reales, durante su día.

«aquellos que no pueden concebir la amistad como un amor sustancial, pero apenas como un disfraz o una elaboración del Eros, traen el hecho de que nunca tuvieron un amigo»

La amistad: amor fraternal

La amistad duradera es una de esas cosas que hacen que la vida sea una jornada extraordinaria. No es sólo por el camino que estás pasando; es por las personas que invitas a acompañarte. Ellas están ahí porque las quieres, y por ninguna otra razón que no sea la alegría de su compañía. Si las quieres solo para obtener algo de ellas, entonces no es verdadera amistad. C. S. Lewis notó que «aquellos que no pueden concebir la amistad como un amor sustancial, pero apenas como un disfraz o una elaboración del Eros, traen el hecho de que nunca tuvieron un amigo». La suposición terrible y reduccionista de ver a la gente disfrutando de la compañía el uno del otro es asumir que lo único que tienen para ofrecer son favores sexuales. No compren las mentiras cuidadosamente propagadas por la hipersexualizada cultura pop y pornográfica. Para mí, el paisaje «liberal» que ellos divulgan parece un abismo y un lugar solitario.☐

Por Jonathon Van Maren, publicado en padrepauloricardo.org,
traducido y editado por Formación Católica. 

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