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Courtney Baker es una valiente madre que decidió escribir una carta al doctor que la presionó para abortar a su hija diagnosticada con síndrome de Down. La feliz madre describe en una carta que su hija «es perfecta» y ha traído alegría y toneladas de amor a su familia.


Courtney Baker, una mujer de Florida, Estados Unidos, expresó sus sentimientos, mezclados entre felicidad y angustia, hacia el médico que le aconsejó interrumpir el embarazo de su hija con síndrome de Down.

«En lugar de apoyarme sugeriste que abortáramos. Nunca me dijiste la verdad. Mi hija era perfecta», escribe en su carta Courtney, un año después del nacimiento de su hija Emersyn Faith, Emmy, como cariñosamente la llaman.

Cuando Courtney Baker acudió al especialista prenatal para saber cómo iba su embarazo nunca esperó escuchar la respuesta que obtuvo. El médico le sugirió abortar al bebé que venía en camino porque la diagnosticó con síndrome de Down. El consejo del doctor estaba basado en la, supuesta, horrible calidad de vida que tendría la familia y la menor si decidían seguir adelante con el embarazo.

La respuesta de la madre fue clara: «Gracias a ella sabemos lo que significa amar, por lo que mi oración va dirigida a todas aquellas madres que tengan que pasar por su consultorio médico, para que no sufran lo que yo sufrí, pero sobretodo para que ignoren sus deseos abortistas y confíen en la vida que llevan dentro», escribió Baker en una carta publicada en la página de internet parkermyles.com, un sitio que publica artículos de interés para padres de familia cuyos hijos nacen  con síndrome de Down.

Esta es la carta que escribió Courtney:

Querido doctor:

Hace poco una amiga me dijo que cuando fue a ver al especialista prenatal  de su bebé, el doctor le dijo: «tu hijo es perfecto». Pero ella se enteró de que su bebé tenía Síndrome de Down, y volvió de nuevo a visitar al doctor. Él la miró a los ojos y le dijo «te lo dije, es perfecto».

Su historia me rompió el corazón. Estaba muy agradecida por la experiencia de mi amiga pero, al mismo tiempo, sentí mucha pena por lo que yo pude haber tenido y no tuve. Ojalá usted hubiese sido ese doctor.

Recurrí a usted en el momento más difícil de mi vida. Estaba aterrada, ansiosa y completamente desesperada. En ese momento aún no sabía la verdad sobre mi bebé y era justo eso lo que necesitaba de usted. Pero en lugar de animarme y ofrecerme su apoyo, usted me sugirió que acabáramos con la vida de mi hija.

Yo le dije su nombre (el de la bebé) y usted nos volvió a preguntar si habíamos entendido bien lo baja que sería nuestra calidad de vida con una niña con Síndrome de Down. Nos sugirió que reconsideráramos nuestra decisión de continuar con el embarazo.

Desde esa vez, comenzamos a temer las visitas a su consultorio. El momento más difícil de mi vida se hizo casi insoportable porque usted nunca me dijo la verdad. Mi hija era perfecta.

No estoy enfadada y tampoco me amarga lo que pasó. Solo estoy realmente triste. Estoy triste porque los latidos de esos corazones pequeñitos que usted ve todos los días no lo llenan de admiración. Estoy triste porque el milagro de esos deditos, piecitos, pulmones, ojos y orejas no lo hacen reflexionar.

Estoy triste porque usted estaba infinitamente equivocado cuando dijo que un bebé con Síndrome de Down desmejoraría nuestra calidad de vida. Y me rompe el corazón que esto es algo que usted le debe seguir diciendo a las mamás, incluso hoy en día. Pero, sobre todo, estoy triste porque usted nunca tendrá el privilegio de conocer a mi hija.

Porque, como usted podrá notar, Emersyn no solo nos ha agregado calidad de vida, también ha tocado el corazón de miles de personas. Ella nos ha dado un propósito y una alegría tan grande que ni siquiera puedo expresarlo.

Emersyn nos ha concedido sonrisas más grandes, risas y besos más dulces de lo que jamás esperamos. Ella nos abrió los ojos y nos permitió ver el verdadero y hermoso amor puro.

Así que rezo para que ninguna otra mamá tenga que pasar por lo mismo que pasé yo. Rezo por usted también, para que pueda ver la belleza y el amor sin medidas en cada ecografía.

También rezo porque la próxima vez que usted vea a un bebé con Síndrome de Down amorosamente escondido en el vientre de su mamá, me vea a mí en ella y, finalmente, pueda decir la verdad: «su bebé es perfecto».

Esta madre ha querido además presentar en su carta al resto de la familia. «Emmy tiene dos hermanas mayores, Rhyan de 15 años y Evynn de 11, que están encantadas con su hermana pequeña. Ellas también sufrieron cuando llegó el diagnóstico y el estrés de los meses posteriores, pero en cuanto nació Emmy fue amor a primera vista, las tres están muy unidas».

A pesar de la batalla que ha tenido que luchar esta familia, Courtney está orgullosa de haber superado los obstáculos que el médico interpuso. «Nunca más nos hemos fijado en la tristeza o en el miedo, vamos a seguir adelante con nuestras hijas para que nuestra casa sea un refugio, un hogar donde crezcan felices».

La familia Baker apostó por la vida de Emmy y no se han arrepentido de su decisión. Ahora su madre, Courtney ha querido expresar al médico que la presionó para que abortara, lo equivocado que estaba por pensar que un bebé con síndrome de Down no merece vivir. «Durante todo el embarazo me sugirió muchas veces que abortara, pero esta carta es mi defensa de la vida», ha asegurado.☐

 

Raquel Almada

Raquel Almada

Soy miembro agregado de la Comunidad Misionera de Jesús. Me formé en Ciencias de la Comunicación y quiero contribuir con lo que sé a la extensión del Reino de los Cielos.

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