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La Cuaresma es el momento de renovar nuestra conciencia de la batalla espiritual a la que nos enfrentamos, por lo que compartimos diez citas (en cursiva) del Padre Pío que nos recuerdan lo que realmente importa.

El Padre Pío fue un testigo constante de la realidad del cielo y el infierno, y la necesidad de ver esta vida como un peregrinaje a nuestro hogar celestial. La Cuaresma es el momento de renovar nuestra conciencia de la batalla espiritual a la que nos enfrentamos, por lo que compartimos diez citas (en cursiva) del Padre Pío que nos recuerdan lo que realmente importa.


 

  1. Primero que nada, la necesidad de una guerra espiritual. Tengamos siempre ante nuestros ojos el hecho de que aquí en la tierra estamos en un campo de batalla y que en el paraíso recibiremos la corona de la victoria; que esto es un campo de pruebas y el premio se otorgará arriba; que ahora estamos en una tierra de exilio, mientras que nuestra verdadera patria es el Cielo al que continuamente debemos aspirar. Satanás es un león rugiente que busca a quien devorar y debemos tener esto siempre en mente durante la Cuaresma.

 

  1. El rosario es el arma recomendada para la batalla.  Agárrate fuerte al Rosario. Esté muy agradecido con la Virgen porque fue ella quien nos dio a Jesús. Ama a nuestra Señora y hazla amada; Siempre recita el Rosario y recítalo tan a menudo como sea posible.

 

  1. No tengas miedo de la humildad. La humildad es infinita. La pureza es poder. Imagina la pureza y persíguela. Estas también son armas en la batalla. La  humildad y la pureza son las alas que nos llevan a Dios y nos hacen casi divinos.

 

  1. No esperes éxito instantáneo. La vida espiritual es un largo viaje. Es el trabajo de toda una vida. Tome un día a la vez y un paso a la vez. Si tropieza y se cae, levántese de inmediato y continúe. Nunca te rindas. En la vida espiritual, debes dar un paso adelante cada día en una línea vertical, de abajo hacia arriba.

 

  1. Tu infelicidad no lo es todo. Tu felicidad no lo es todo. No permita que sus sentimientos determinen si cree que está progresando espiritualmente o no. Los estándares de felicidad y “éxito” del mundo son completamente diferentes del progreso espiritual. Mantén tus ojos fijos en Aquel que es tu guía hacia el país celestial, donde Él te está guiando. ¿Qué te importa si Jesús desea guiarte al Cielo a través del desierto o por el prado, siempre que Él esté contigo y llegues a la posesión de una bendita eternidad?

 

  1. Apague las pantallas para la Cuaresma. Pare la tele Reducir en Facebook y cosas de la computadora. Lee algunos buenos libros. Alimenta el alma. No me consideres demasiado exigente si te pido una vez más que le des gran importancia a los libros sagrados y que los lean todo lo que puedas. Esta lectura espiritual es tan necesaria para ti como el aire que respiras.

 

  1. Pon atención a la Misa. El Señor está presente. No es solo una “comida familiar” o una charla donde decidimos cómo vamos a hacer del mundo un lugar mejor. Es el umbral del cielo y el único sacrificio final que se trae al momento presente con sus beneficios aplicados a nuestras necesidades. Renueve su fe asistiendo a la Santa Misa. Mantenga su mente enfocada en el misterio que se está desarrollando ante sus ojos. En su mente, transpórtese al Calvario y medite sobre la Víctima que se ofrece a sí misma a la Justicia Divina, pagando el precio de su redención … Si solo supiéramos cómo Dios considera este Sacrificio, arriesgaríamos nuestras vidas para estar presentes en una sola Misa.

 

  1. Su disciplina durante la Cuaresma es un paso hacia el desapego adecuado del amor distorsionado de las cosas creadas para que pueda amar adecuadamente las cosas que son eternas. Por lo tanto, no se desanime. Haz pequeños sacrificios, pero haz que importen. El que se une a la tierra permanece unido a ella. Es por la violencia que debemos dejarlo. Es mejor separarse un poco a la vez, en lugar de todos a la vez. Pensemos siempre en el cielo.

 

  1. No te desanimes. Crees que estás haciendo un buen trabajo, pero Dios lo está haciendo dentro de ti. Cuando te des cuenta de esto, te esforzarás aún más para cooperar con la voluntad de Dios y esto te llevará más lejos en el camino. Humillémonos y confesemos que si Dios no fuera nuestra armadura y escudo, seríamos atravesados ​​por toda clase de pecados. Es por eso que debemos vivir en Dios al perseverar en nuestras prácticas y aprender a servirle a costa nuestra.

 

  1. Sé totalmente comprometido con el Señor y él no te fallará. Recuerda el versículo bíblico: Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos, recuérdalo y él dirigirá tu camino.  Tratemos de servir al Señor con todo nuestro corazón y voluntad. Él siempre nos dará más de lo que merecemos.

 

 

Recopilado por Padre Dwight Longenecker

 

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