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Cómo debe vivir el cristiano la Cuaresma

Cómo debe vivir el cristiano la Cuaresma

La Cuaresma es el tiempo de preparación para la celebración de los mayores acontecimientos del cristianismo: la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

Es necesario que todos los católicos nos preparemos durante estos cuarenta días, para celebrar con fruto los misterios de nuestra salvación. La Cuaresma es un tiempo que la misma Iglesia nos regala para que podamos disponernos, lo mejor posible, a través de los actos de piedad y de sacrificio, a ejemplo del mismo Jesucristo que pasó cuarenta días en el desierto rezando y ayunando, antes de iniciar su vida pública.

Pero, ¿qué exactamente debe hacer el cristiano durante el tiempo de Cuaresma?
En primer lugar, es necesario que hagamos una buena confesión, a fin de que la gracia sacramental no sólo nos limpie de nuestros pecados, sino que también nos dé la fuerza necesaria para mantenernos en gracia y así podamos recibir a Cristo sacramentado, alimento que nos dará aún mayores gracias.

Es también el tiempo propicio para la oración: un tiempo para aumentar la vida de piedad.

La Iglesia tiene muchísimo con lo cual ayudarnos en este aspecto: la Santa Misa, en la cual podríamos participar no solamente los domingos sino también en algunos días de la semana. También podríamos unirnos a la oración de la Iglesia a través de la Liturgia de las Horas, rezada por los católicos que están alrededor del mundo. Podemos dedicar a la Santísima Virgen María el rezo del Rosario, de ser posible en familia. Están también las procesiones, el rezo del Vía Crucis y las diversas devociones particulares con que cuenta la Iglesia.

La Cuaresma, por ser un tiempo penitencial, es también propicia para el ayuno y los sacrificios. Recordemos que el mismo Jesús ayunó durante cuarenta días en el desierto; pues no hay mejor manera de disponer el alma que mortificando el cuerpo. El ayuno mínimo no es otra cosa que comer una sola comida fuerte en el día, haciendo que las otras dos sean de menor proporción, aunque puede hacerse algún ayuno más severo, acorde siempre a la fortaleza de la salud de cada cual.

Así también pueden hacerse pequeñas mortificaciones, privándonos de cosas buenas en sí mismas, que nos apetecen, a fin de agradar a Dios con estos pequeños sacrificios, siempre y cuando lo hagamos con sinceridad y humildad.

San Agustín decía refiriéndose a la Cuaresma “es un deber multiplicar la limosna en este tiempo santo”.

La limosna no es otra cosa que compartir los bienes con los pobres, con verdadero desapego de los bienes. Eso no quiere decir que estamos hablando solamente de bienes materiales -porque existen pobres materiales y pobres espirituales- por eso existen siete obras de misericordia espirituales y siete materiales, las cuales debemos practicar siempre, y aún más, durante este tiempo de cuaresma.

Dios quiere nuestra conversión, aun si ya hemos decidido tomar su camino, pues este tiempo de conversión es para todos. La Cuaresma es un regalo, un tiempo de gracia donde Dios mismo, a través de la Liturgia, nos prepara para que lleguemos con la fe reafirmada, de modo a acompañar a Jesús en la Semana Santa hasta el mismísimo Calvario, muriendo con Él en la Cruz, y así resucitar con el Salvador el domingo glorioso de la Pascua.

Obras de misericordia

Las obras de misericordia son modalidades de la caridad que podemos ejercer con nuestro prójimo. Nuestro Señor las ha practicado y se encuentran a lo largo de toda la Escritura. Son de dos tipos:

Corporales

  1. Dar de comer al hambriento
  2. Dar de beber al sediento
  3. Dar posada al necesitado
  4. Vestir al desnudo
  5. Visitar al enfermo
  6. Socorrer a los presos
  7. Enterrar a los muertos

Espirituales

  1. Enseñar al que no sabe
  2. Dar buen consejo al que lo necesita
  3. Corregir al que está en error
  4. Perdonar las injurias
  5. Consolar al triste
  6. Sufrir con paciencia los defectos de los demás
  7. Rogar a Dios por vivos y difuntos

10 sencillos consejos del Padre Ed Broom para vivir de manera eficaz este tiempo

1.- ORACIÓN

En lugar de ser como Marta esta Cuaresma, ¿por qué no imitar a María de Betania? ¿Qué hizo María mientras Marta se agitaba con los quehaceres? María simplemente se sentó a los pies de Jesús, miró a Jesús atentamente, escuchó Sus palabras con mucha atención, desarrolló una amigable y amorosa conversación, y simplemente amó a Jesús. Durante la Cuaresma, ¿por qué no proponernos orar un poco más y mejor a ejemplo de María de Betania? ¡La oración le es muy placentera al corazón de Jesús!

2.- RECONCILIACIÓN Y PAZ

Si es el caso, que conoces a alguien a quién le guardas rencor, resentimiento, o incluso odio, entonces la Cuaresma es el tiempo propicio para la reconciliación. ¡Construye un puente y derriba la barrera! En las homilías para matrimonios digo comúnmente a quienes están a punto de casarse que las tres frases más importantes que deben aprender como pareja son: Te amo; Lo siento y Te perdono. La Cuaresma es el tiempo de deshacerse de lo viejo y sarroso y renovarnos en nuestras relaciones sociales.

3.- PENITENCIA

Jesús dijo inequívocamente: «A menos de que hagan penitencia perecerán». Deja algo que te gusta por amor a Dios y por la salvación de las almas. Al decirnos «No» a nosotros mismos, le decimos «Sí» a la invasión de Dios en nuestros corazones. Ruégale al Espíritu Santo por la luz para dejar aquello que le es más agradable a Dios.

4.- BIBLIA: PALABRA DE DIOS

En el tiempo santo del Adviento y la Cuaresma, la Iglesia nos exhorta a estar hambrientos de la Palabra de Dios. Jesús en respuesta a la primera tentación del demonio dijo: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca del Padre». ¡Que en este tiempo de Cuaresma encuentres motivación a diario en la Palabra de Dios! Usa el método de oración sugerido por el Papa Benedicto XVI llamado Lectio Divina: lee, medita, contempla, ora y actúa – pon en práctica las enseñanzas que has recibido. Esto resultará en una transformación de tu vida; a como afirmó San Pablo: «No soy yo quien vive, sino Cristo que vive en mí».

5.- LIMOSNA

La Cuaresma es un tiempo para dar, especialmente a los pobres, enfermos, marginados y rechazados por la sociedad. Recuerda los muchos gestos de amor del Papa Francisco para con los pobres, besando a los rechazados por el mundo. «Lo que hagas por el menor de mis hermanos, lo estarás haciendo por mí».

6.- LAS TRES «T»

A continuación de la limosna, por qué no examinar tu vida en éstas tres áreas y ver dónde y cómo puedes dar, a como la Beata Madre Teresa dijo: «¡Dad hasta que os duela!».

  • Tiempo. Da de tu tiempo a los demás. Comienza en tu hogar porque la caridad empieza en el hogar.
  • Talentos. Todos tenemos dones, talentos. La Cuaresma es el tiempo para conquistar nuestra pereza y trabajar diligentemente para cultivar los talentos que Dios nos ha dado. “¡Es mejor usarlos que dejar que se malgasten!”
  • Tesoros. Si tienes un exceso de comida, ropa, dinero y posesiones materiales, da y da. Recuerda que le estas dando al mismo Jesús cuando le das a los pobres.

7.- ALEGRÍA

¡Alégrate! Recuerda que la alegría que sientes en ti viene de Jesús y debes reflejarla en los demás. Si ponemos a Jesús en primer lugar, en segundo a los demás y por último a nosotros mismos entonces experimentaremos la alegría del Espíritu Santo y se derramará y se distribuirá entre los que conocemos y con quienes nos encontremos.

8.- MISA DIARIA Y COMUNIÓN.

La mejor manera en la que podemos experimentar el Santo Tiempo de Cuaresma es acercándonos a Jesús cuanto nos sea posible. En la Santa Misa y en la Santa Comunión, no solamente nos acercamos a Jesús sino que le recibimos en lo más profundo de nuestro ser, en el santuario interior que es nuestra alma. Sin embargo, es necesario ir a Misa y recibir la Comunión con intensiones en mente, especialmente por la propiciación de nuestros pecados y para combatir el pecado.

¿Por qué sufrió tanto Jesús es su cruel Pasión? San Ignacio de Loyola nos da dos razones fundamentales:

  • Para demostrarnos la maldad y la malicia de la realidad del pecado;
  • para mostrarnos la profundidad de Su amor por toda la humanidad y por cada uno de nosotros individualmente.

Ofrece tu Misa y tu Santa Comunión en reparación por tus pecados pasados y los de tu familia. Moralmente hablando, nuestra Santa Misa y Comunión podrían y deberían ser ofrecidas en reparación por los pecados de aborto – que derrama la sangre de los más inocentes y vulnerables y luego en reparación por la tan extendida práctica de la homosexualidad que destruye la roca fundamental de la sociedad – ¡la familia!

9.- CONQUISTA TU DEMONIO PERSONAL

Todos tenemos nuestra criptonita – nuestro punto débil que nos hace caer fácilmente. Pero además tenemos nuestro propio demonio que nos ataca – muy frecuentemente apuntando a nuestro punto débil. Tal vez deberías revisar los pecados capitales y ver donde haz dejado entrar al demonio. ¿Gula? ¿Lujuria? ¿Avaricia? ¿Pereza? ¿Envidia? ¿Orgullo? ¿Ira?

Durante la Cuaresma somos soldados enlistados en el ejército de Cristo Rey. Es tiempo de batallar contra nuestro demonio personal con la fuerza de Cristo Rey. Somos débiles, pero Dios es fuerte. ¡Nada es imposible para Dios!

10.- MARÍA Y LA CUARESMA.

Trata de vivir una Cuaresma fuertemente Mariana. Reza los Misterios Dolorosos del Rosario, así como también el Rosario dedicado a Nuestra Madre Dolorosa. Ve la película de Mel Gibson “La Pasión de Cristo” donde María juega un papel muy significativo. Recorre el Viacrucis junto con Nuestra Madre Dolorosa. Esfuérzate esta Cuaresma por vivir estos días santos a través de los ojos de María y con el Corazón Inmaculado y Doloroso de María.

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