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Una de las manifestaciones de amor de nuestra Madre para con nosotros, es el Escapulario del Carmen, que con la utilización del mismo y su intercesión hará que alcancemos, lo antes posible, la Patria Celestial, cumpliendo su promesa: «el que muera con él no padecerá el fuego eterno».

¿Qué es el escapulario?

El Escapulario del Carmen es un signo externo de devoción mariana, materializado en un trocito de tela, generalmente confeccionado por monjas carmelitas, que se impone una sola vez en la vida mediante una pequeña ceremonia oficiada por cualquier sacerdote, y gracias al cual podemos obtener las certeza de salvación que la Virgen ha prometido.

En Las Glorias de María, San Alfonso recomienda su uso. También fue confirmado por Alejandro V, Clemente VII, Pío V, Gregorio XIII, y Paulo V, quien, en 1612, dijo en una bula: «Para que los cristianos puedan creer piadosamente que la Santísima Virgen los asistirá con su constante intercesión, por sus méritos y protección especial, después de la muerte, y principalmente el sábado, que es el día consagrado por la Iglesia a la Santísima Virgen; las almas de los miembros de la cofradía de Santa María del Monte Carmelo, que hayan salido de esta vida en estado de gracia, vestido el escapulario, observando la castidad, según su estado de vida, recitando el oficio de la Virgen, y si no han podido recitarlo, hayan observado los ayunos de la Iglesia, absteniéndose de carne los miércoles, excepto el día de Navidad».

Origen y propagación

A finales del siglo XII o principio del XIII nacía en el monte Carmelo, de Palestina, la Orden de los Carmelitas. Pronto se vieron obligados a emigrar a Occidente. En Europa, tampoco fueron muy bien recibidos por todos. Por ello, el Superior General de la Orden, San Simón Stock, suplicaba con insistencia la ayuda de la Santísima Virgen con esta oración:

Flor del Carmelo
viña florida
esplendor del Cielo
Virgen fecunda
¡Oh madre tierna!
intacta de hombre
a los carmelitas
proteja tu nombre
Estrella del mar.

En 1251, la Bienaventurada Virgen María, acompañada de una multitud de ángeles, se apareció a San Simón Stock, General de los Carmelitas, con el escapulario de la Orden en sus manos, y le dijo: «Tú y todos los Carmelitas tendréis el privilegio, que quien muera con él no padecerá el fuego eterno»; es decir, quien muera con él, se salvará.

Quien viste el escapulario debe procurar tener siempre presente a la Santísima Virgen y tratar de imitar sus virtudes

Significado del Escapulario

Al vestir el escapulario, y durante toda la vida, es muy importante que sepamos apreciar su profundo y rico significado. Quien viste el escapulario debe procurar tener siempre presente a la Santísima Virgen y tratar de imitar sus virtudes, su vida y obrar como Ella obró, según sus palabras: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra».

ebemos reconocer en este memorial de la Virgen, un espejo de humildad y castidad. Ver, en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor. Ver, sobre todo, en esta prenda que vestimos día y noche, significada, con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocamos el auxilio divino. Reconocer, por fin, en ella nuestra consagración al Sacratísimo Corazón de la Virgen Inmaculada.

Privilegio sabatino

El Escapulario del Carmen además de la promesa de salvación para quienes mueran con él, lleva también consigo el llamado privilegio sabatino.

El privilegio sabatino consiste en que la Santísima Virgen sacará del purgatorio cuanto antes, especialmente el sábado después de su muerte

Según la tradición, a la muerte de Clemente V (1314), en el cónclave que duró dos años y tres meses, la Santísima Virgen se apareció al Cardenal Jaime Duesa, muy devoto de ella, y le anunció que sería Papa con el nombre de Juan XXII, y añadió: «Quiero que anuncies a los Carmelitas y a sus Cofrades: los que lleven puesto el Escapulario, guarden castidad conforme con su estado, y recen el oficio divino, – o los que no sepan leer se abstengan de comer carne los miércoles y sábados -, si van al purgatorio, Yo haré que cuanto antes, especialmente el sábado siguiente a su muerte, sean trasladadas sus almas al cielo».

El privilegio sabatino consiste en que la Santísima Virgen sacará del purgatorio cuanto antes, especialmente el sábado después de su muerte, a quienes hayan muerto con el Escapulario y durante su vida hayan guardado castidad según su estado y rezado todos los días el oficio parvo (Este se puede sustituir por la Liturgia de las Horas o por la abstinencia de carne los miércoles y sábados, o un sacerdote con facultad para ello, lo puede conmutar por otra obra piadosa, v.gr. el rezo diario del Rosario). Si uno peca contra la castidad o deja un día de hacer la obra prescrita, podrá recuperar el privilegio al confesarse y cumplir la penitencia.

En 1950 recordaba Pío XII: «Ciertamente, la piadosa Madre no dejará de hacer que los hijos que expían en el Purgatorio sus culpas, alcancen lo antes posible la patria celestial por su intersección, según el llamado privilegio sabatino, que la tradición nos ha transmitido» con estas palabras: «Yo, su Madre de Gracia, bajaré el sábado después de su muerte y a cuantos – religiosos, terciarios y cofrades – hallare en el Purgatorio los liberaré y los llevaré al monte santo de vida eterna».

Protección maternal

Por su profundo simbolismo mariano, por los grandes privilegios y por el gran amor y privilegiada asistencia que ha manifestado a través de los siglos la Santísima Virgen del Carmen a quienes visten devotamente su escapulario, es por lo que tan prodigiosamente se ha extendido por doquier esta piadosa devoción de vestir su escapulario.

Sobre todo, por su rico simbolismo: ser hijo de María, ver en él todas las virtudes de María, ser símbolo de nuestra consagración filial a la Madre Amable. Por Morir en gracia de Dios, quien lo vista piadosamente. Porque saldrá del Purgatorio cuanto antes quien muera devotamente con él. Por llegar su protección a todos los momentos de la vida, a la muerte y aún más allá. En la vida protege; en la muerte ayuda, después de la muerte salva, con sus credenciales.

Indulgencias

A) Indulgencia plenaria. 
1.El día que se viste el escapulario.
2.En estas fiestas:
a) Virgen del Carmen (16 de julio o cuando se celebre);
b) San Simón Stock (16 de mayo);
c) San Elías Profeta (20 de julio);
d) Santa Teresa de Jesús (15 de octubre),
e) Santa Teresa del Niño Jesús (1 de octubre);
f) San Juan de la Cruz (14 de diciembre);
g) Todos los Santos Carmelitas (14 de noviembre).

B) Indulgencia parcial. Se gana indulgencia parcial por usar piadosamente el santo escapulario. Se puede ganar no sólo por besarlo, sino por cualquier otro acto de afecto y devoción.

Recomendación pontificia

Desde el siglo XVI -que es cuando se extiende por toda la cristiandad el uso del escapulario del Carmen- casi todos los Papas lo han vestido y propagado. El Papa Juan Pablo II, que era terciario carmelita, ha recordado en diversas ocasiones que viste con devoción, desde niño, el escapulario del Carmen.

«La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales», decía el Papa Pío XII.

Cosas que debes saber sobre el escapulario:

No es un amuleto: No es un amuleto ni una garantía automática de salvación o una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana. «Tú preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados? Yo te respondo: entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario», advertía San Claude de la Colombière.

Es uniforme de servicio: San Alfonso María de Ligorio, doctor de la Iglesia, decía: «así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios».

Es un sacramental: Es reconocido por la Iglesia como un sacramental. Es decir, un signo que ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. El escapulario no comunica gracias como lo hacen los Sacramentos, sino que dispone al amor del Señor y al arrepentimiento si se recibe con devoción.

Cualquiera no lo puede imponer: La imposición del escapulario se debe hacer preferentemente en comunidad y que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual y de compromiso con la Virgen. El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote y puesto sobre el devoto con la siguiente oración: «Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna».

Solo se bendice el primero que recibes: Cuando se bendice el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores. Los ya gastados, si fueron bendecidos, no se deben echar a la basura, sino que se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.☐

Hna. Noelia Gimenez

Hna. Noelia Gimenez

Religiosa. Miembro permanente de la Comunidad Misionera de Jesús.

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