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La Iglesia en su inmensa misericordia desea la santificación de todos sus miembros, por ello, proporciona a sus hijos el tesoro de las indulgencias plenarias.

Indulgencias plenarias de fin y comienzo de año

31 de diciembre – Víspera de la Solemnidad de María, Madre de Dios

La Iglesia concede Indulgencia Plenaria a todo fiel cristiano que rece públicamente el Te Deum en acción de gracias a Dios por el año vivido (P. 60).

TE DEUM


Te Deum laudamus:
te Dominum confitemur.
Te aeternum Patrem
omnis terra veneratur.
A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.

Tibi omnes Angeli;
tibi caeli et universae Potestates;
Tibi Cherubim et Seraphim
incessabili voce proclamant:
Los ángeles todos,
los cielos y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:

Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus
Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra
maiestatis gloriae tuae.

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Los cielos y la tierra están llenos
de la majestad de tu gloria.

Te gloriosus Apostolorum chorus,
Te Prophetarum laudabilis numerus,
Te Martyrum candidatus laudat exercitus.
A ti te ensalza el glorioso coro de los Apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.
Te per orbem terrarum sancta confitetur Ecclesia,
Patrem inmmensae maiestatis:
Venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.

A ti la Iglesia santa, extendida por toda la tierra, te proclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.

Tu Rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu ad liberandum suscepturus hominem,
non horruisti Virginis uterum.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú para liberar al hombre, aceptaste la condición humana
sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tu, devicto mortis aculeo,
aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes, in gloria Patris.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el Reino del Cielo.
Tú te sientas a la derecha de Dios en la gloria del Padre.

Index crederis esse venturus.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni:
quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac cum sanctis tuis in gloria numerari.

Te rogamos, pues que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa Sangre.
Haz que en la gloria eterna nos asociemos a tus santos.

Salvum fac populum tuum, Domine
et benedic hereditati tuae.
Et rege eos, et extolle illos usque in aeternum.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor y ensálzalo eternamente.

Per singulos dies benedicimus te.
Et laudamus nomen tuum in saeculum,
et in saeculum saeculi.

Día tras día te bendecimos.
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
 

Dignare, Domine, die isto
sine peccato nos custodire.
Miserere nostri, Domine, miserere nostri.

Dígnate, Señor en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
 Fiat misericordia tua, Domine, super nos, quem ad modum speravimus in te.
In te, Domine, speravi: non confundar in aeternum.
Que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros, como lo esperamos de Ti.
En ti, Señor, confié, no me veré defraudado para siempre.
 

1 de Enero – Solemnidad de María Madre de Dios

La Iglesia concede Indulgencia Plenaria a todo fiel cristiano que rece públicamente el Himno Veni Creator pidiendo por el nuevo año que comienza (P. 61).

También:
– Al que recibe devotamente la bendición Papal Urbi et Orbi. Puede recibirse por radio, televisión o internet (C4).
– Al que recibe devotamente la bendición del obispo de la diócesis (C4).

HIMNO VENI CREATOR SPIRITUS

Veni, Creator Spiritus, Mentes tuorum visita,
Imple superna gratia
Quae Tu creasti pectora
Ven Espíritu creador, Visita las almas de los tuyos,
Llena de suprema gracia los corazones que creaste.

Qui diceris Paraclitus,
Altissimi donum Dei,
Fons vivus, ignis, charitas,
Et spiritalis unctio.
Tú, llamado Consolador,
Don de Dios Altísimo, Fuente viva,
fuego, caridad,
y espiritual unción.

Tu septiformis munere,
Digitus Paternae dexterae,
Tu rite promissum Patris,
Sermone ditans gutura
Tú, regalo de siete dones,
Dedo de la diestra Paterna,
Tú, prometido formal del Padre,
Que enriqueces con elocuencia nuestros labios

Accende lumen sensibus,
Infunde amorem cordibus,
Infirma nostri corporis
Virtute firmans perpeti.
Enciende luz a los sentidos
Infunde amor a los corazones
Con tu fuerza perpetua
Sostén nuestra debilidad.

Hostem repellas longe
Pacemque dones protinus;
Doctore sic te praevio,
Vitemus omne noxium.
Arroja muy lejos al enemigo,
Y danos pronto la paz;
Ante nosotros marcha como guía
Para que evitemos todo mal.

Per te Sciamus da Patrem,
Noscamus atque Filium:
Teque utriusque Spiritum
Credamus omni tempor.
Sepamos por Ti del Padre,
Y conozcamos al Hijo,
Y a Ti, Espíritu de ambos,
Creamos en todo tiempo. 

Deo Patri sit gloria,
Et Filio, qui a mortuis, surrexit,
Ac Paraclito,
In saeculorum saecula.
Amen.
¡Gloria a Dios Padre,
Y al Hijo, que resucitó de entre los muertos,
Y al Paráclito,
Por los siglos de los siglos. Así sea.
Así sea.


Las condiciones para conseguir la valiosa indulgencia plenaria son:

1.- Los mismos requisitos que en las indulgencias parciales, es decir:
– Realizar la acción que la Iglesia premia con esta indulgencia.
– Estar en gracia de Dios antes de acabar la obra premiada.
– Tener intención, al menos general, de ganar la indulgencia.

2.- Tener la disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial.
3.- Confesarse, al menos quince días antes o después de realizar la acción premiada (sin olvidar que hay que estar en gracia de Dios antes de acabar la acción).
4.- Rezar por las intenciones del Papa un Padrenuestro y un Avemaría, u otras oraciones. Se necesita una oración para cada indulgencia plenaria.
5.- Comulgar, en ese mismo periodo de tiempo. Se necesita una comunión para cada indulgencia plenaria.

Hay que tener en cuenta también lo siguiente:
– Sólo se puede ganar una indulgencia plenaria cada día, excepto en caso de muerte.
– La oración por el Papa y la comunión ha de hacerse el mismo día.
– Una misma confesión puede servir para ganar varias indulgencias plenarias.
– Cada indulgencia puede aplicarse a uno mismo o al alma de un difunto, pero no es aplicable a otra persona viva en la tierra. Es decir, puedes sacar un alma del purgatorio dedicándole una indulgencia plenaria.

Raquel Almada

Soy miembro agregado de la Comunidad Misionera de Jesús. Me formé en Ciencias de la Comunicación y quiero contribuir con lo que sé a la extensión del Reino de los Cielos.

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Raquel Almada

Soy miembro agregado de la Comunidad Misionera de Jesús. Me formé en Ciencias de la Comunicación y quiero contribuir con lo que sé a la extensión del Reino de los Cielos.