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¿Son los diez Mandamientos un conjunto de prohibiciones, de «no»? ¿Cómo los vive y los presenta la Iglesia a los hombres y mujeres de hoy?

Compendio, números 391 a 400, 415 a 421 y 431 a 441

Introducción

¿Son los diez Mandamientos un conjunto de prohibiciones, de «no»? ¿Cómo los vive y los presenta la Iglesia a los hombres y mujeres de hoy? Los mandamientos presentan una gran visión de vida. Son un «sí» a un Dios que da sentido al vivir (los tres primeros mandamientos); un «sí» a la familia (cuarto mandamiento); un «sí» a la vida (quinto mandamiento); un «sí» al amor responsable (sexto mandamiento); un «sí» a la solidaridad, a la responsabilidad social, a la justicia (séptimo mandamiento); un «sí» a la verdad (octavo mandamiento); un «sí» al respeto del otro y de lo que le pertenece (noveno y décimo mandamiento).

«Como hijos obedientes, no os amoldéis a las apetencias de antes (…), sino que así como el que os ha llamado es santo, así también vosotros sed santos en toda vuestra conducta, como dice la Escritura: “Seréis santos, porque santo soy yo”».

1Pe 1, 14-16

Exposición de la fe

1.     La ley moral

La ley moral es el camino para vivir bien. Hoy la palabra «ley» suena mal para algunos, porque les parece un obstáculo a la libertad. Pero, si estuviéramos en un bosque, agradeceríamos conocer el camino por el que se puede atravesar. Es un gran don conocer cuál es el camino de la vida. No quita libertad, sino que da más libertad.

Dios ha creado el mundo y al hombre y le ha dado sus leyes, un orden natural. El ser humano puede darse cuenta, en parte, de ese orden y eso lo sirve para guiar su vida. A esta ley que está en la realidad y que el hombre puede captar se le llama ley moral natural.

 (Leer nn. 415 a 417).

Además de esa ley natural, Dios quiso revelar a Moisés la Ley antigua o los Mandamientos, para que sirvieran como guía moral. Primero, para el pueblo de Israel y, después, para toda la humanidad.

 (Leer  nn. 418 y 419).

Con Jesucristo, la ley ha llegado a su plenitud. Primero, la resumió en el amor a Dios y al prójimo. Después, nos da la fuerza interior para vivirla, por el Espíritu Santo. La nueva Ley no es sólo palabras, sino la gracia del Espíritu Santo, que nos impulsa a amar a Dios y al prójimo como es debido.

(Leer nn. 420 y 421).

2.    Los Mandamientos

Los Mandamientos son el camino que Dios nos da a conocer para vivir en plenitud y llegar a la vida eterna.

 (Leer n. 434).

El Decálogo es el resumen de la Ley moral. Dios la dio a Moisés en el Sinaí. Después, Jesucristo la renovó con el Mandamiento Nuevo. La Iglesia ha propuesto el Decálogo como base de su enseñanza moral sobre lo que hay que vivir y lo que hay que evitar. El Catecismo  y su Compendio siguen también ese orden para enseñar la moral cristiana.

(Leer nn. 435 a 441).

A lo largo de su historia, la Iglesia ha señalado otros preceptos que ayudan a vivir cristianamente.

(Leer nn. 431 y 432).

3.    El pecado

Gracias a la luz que Dios nos da, podemos conocer mejor nuestros pecados: aquellas cosas que van contra lo que Dios quiere, que nos hacen daño y que nos separan de Él. Dios ofrece siempre su perdón y su misericordia.

(Leer nn. 391 a 393).

El Compendio recoge la doctrina de la Iglesia sobre los tipos de pecado y explica las condiciones del pecado mortal.

(Leer nn. 394 a 396).

El pecado nos debilita y hace que tengamos menos fuerza para no volver a caer, pudiendo llegar al vicio. Hay algunos tipos de pecados muy frecuentes, llamados «pecados capitales».

(Leer nn. 397 a 398).

El pecado personal afecta a la Iglesia, como Cuerpo de Cristo, y a la sociedad.

(Leer nn. 399 a 400).

Es muy importante recordar que, para vivir cristianamente, no basta conocer el bien y el mal, hay que pedir a Dios su ayuda, que la da por la gracia del Espíritu Santo. La vida cristiana se apoya en la gracia.

Para profundizar

  • Contemplar la imagen de «El Sermón de la montaña», del Beato Angélico, tras el número 433, y leer la explicación.
  • Leer el capítulo 2 de la primera carta de san Juan.
  • Conocer lo que comporta el cumplimiento de los Mandamientos para ponerlos en práctica en la vida, con libertad de espíritu y sinceridad de corazón.
  • Pedir la gracia necesaria para cumplir fielmente los Mandamientos del Señor.

Hablar con Dios

«Oh Dios, que has puesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo: concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén».

Misal Romano, oración colecta del XXV domingo del tiempo ordinario

PREGUNTAS

  • ¿Qué es la ley natural?
  • ¿Qué es el Decálogo?
  • ¿Qué es la ley nueva de Cristo?
  • ¿Qué es el pecado?
  • ¿Cuándo existe pecado mortal?

Padre Miguel Martínez

Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.

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