Amar la castidad

Amar la castidad

(Lucas 20, 27-40) «Los hijos de este siglo toman mujer, y las mujeres son dadas en matrimonio; mas los que hayan sido juzgados dignos de alcanzar el siglo aquel y la resurrección de entre los muertos, no tomarán mujer, y (las mujeres) no serán dadas en matrimonio, porque no pueden ya morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección[…]»

La mártir que no tenía aún edad de ser condenada

La mártir que aún no tenía la edad para ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria

La patrona de las jóvenes, de la pureza, de las novias y de las prometidas en matrimonio, tiene mucho que enseñarnos. A tan corta edad supo demostró un alto nivel de madures y un amor sublime a nuestro Señor Jesucristo. En una sola víctima tuvo lugar un doble martirio: el de la castidad y el de la fe. Permaneció virgen y obtuvo la gloria del martirio.

Sexo Si, hijos No

Sexo sí, hijos no

El testimonio profético de Pablo VI es más necesario hoy que en 1968, ya que el comportamiento contrario a la enseñanza de la Encíclica Humanae Vitae se ha convertido en una práctica generalizada.

¿Por qué la pobreza, la castidad y la obediencia también son para los casados?

Los casados también deben abrazar la pobreza, la castidad y la obediencia

Los consejos evangélicos deben ser vividos, en espíritu y en la carne, por todos los cristianos, independientemente de su estado de vida y las necesidades y demandas que se derivan de él.
Al igual que aquellos «muertos para el mundo», los cristianos que «viven en el mundo» también deben ser pobres en espíritu, puros de corazón y obedientes a la palabra de Dios y a la Iglesia.

La modestia

Rescatemos la virtud de la modestia

Es importante resaltar que la modestia no es un mero adorno superficial, sino la defensora de la virtud del pudor, que es la piel del alma que envuelve el misterio de la vida física y espiritual, mediante la custodia de los sentidos. La modestia nos protege en esos primeros pasos que no debemos dar y está relacionada con las virtudes mayores del pudor, la castidad, la virginidad y la fidelidad.

La Castidad: ¿es posible vivirla?

La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí (obra que dura toda la vida, pues nunca se la considerará adquirida de una vez para siempre), que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: «o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado» (cf Si 1, 22).

Castidad conyugal: El amor triunfal de los esposos

Los esposos deben saber contemplarse a lo largo de toda su vida con el mismo amor y admiración con que lo hacían en los mejores momentos de su noviazgo. Se trata de redescubrir el amor en el cónyuge con pequeños detalles que darán alegría y elevarán la calidad del amor mutuo.

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