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Confidentes del Sagrado Corazón de Jesús: Santa Rosa de Lima

Confidentes del Sagrado Corazón de Jesús: Santa Rosa de Lima
«Rosa de mi Corazón, sé mi esposa» dijo el Niño Jesús a Santa Rosa de Lima en lo que conocemos como el desposorio místico de la santa limeña, a lo que ella respondió: «Señor, aquí tienes a tu inútil esclava».

Santa Rosa de Lima es una de las santas más destacadas en el ámbito indiano colonial debido, entre otras cosas, a que tuvo uno de los procesos de santificación más rápidos de la Iglesia católica de su tiempo. De hecho, fue la primera santa americana y patrona del continente a partir del siglo XVII. Esto explica por qué alrededor suyo se desarrolló un culto tan importante en las colonias hispanoamericanas. 

Bautizada como Isabel Flores de Oliva, nació en la ciudad de Lima, capital del Perú, el 20 de abril de 1586. Recibió el sobrenombre de Rosa, después que los tres meses de edad, su rostro en una ocasión había tomado la forma de una rosa. Sus padres eran españoles adinerados, que se trasladaron a la próspera colonia del Perú, pero el negocio decayó y quedaron en la indigencia.

De niña, Rosa se inclinó mucho por la oración y la meditación. En su adolescencia decidió entregar su vida solo a Cristo y se unió a la Tercera Orden Dominicana, tomando a Santa Catalina de Siena como ejemplo de vida. Imitándola sobre todo en la vida de mortificación. Luego se dedicó al ayuno, la penitencia severa y la oración contemplativa.

Viviendo en continuo contacto con Dios, alcanzó un alto grado de vida contemplativa y experiencia mística

Recibió la Confirmación en manos de San Toribio de Mogrovejo y se cuenta que pudo haber conocido a San Martín de Porres. A los veinte años pidió y obtuvo permiso para hacer sus votos religiosos en casa y no en el convento y cambió su nombre por el de Rosa de Santa María.

Construyó una pequeña celda en el patio trasero de la casa de sus padres, llevando una vida de austeridad, mortificación y abandono a la voluntad de Dios. Aumentó sus días de ayuno y durmió sobre una tabla con clavos. Comenzó a mantener a su familia con los encajes y bordados que hacía. Viviendo en continuo contacto con Dios, alcanzó un alto grado de vida contemplativa y experiencia mística.

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A los treinta y un años sufrió una grave enfermedad que le provocó sufrimiento y daño físico. Pese a que su muerte fue el 24 de agosto, muchos países iberoamericanos celebran la fiesta en honor a Santa Rosa el 30 de agosto, aunque en el Concilio Vaticano II se trasladó al 23 de este mes.

Fue beatificada en 1668 por el papa Clemente IX y al año siguiente declarada patrona de Lima y del Perú. Antes de ser canonizada, fue elegida también como patrona de las América, Filipinas y de las Indias Orientales. Finalmente, el papa Clemente X la canonizó en 1671 nombrándola santa de la Iglesia Católica.

«Rosa de mi Corazón, sé mi esposa» dijo el Niño Jesús a Santa Rosa de Lima en lo que conocemos como el desposorio místico de la santa limeña, a lo que ella respondió: «Señor, aquí tienes a tu inútil esclava; tuya soy y tuya seré para siempre». Es por este detalle que Santa Rosa es conocida como la que trajo al Perú la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, aunque propiamente esta devoción tomó este nombre con Santa Margarita María de Alacoque años más tarde, en 1647.

En el libro «Santa Rosa de Lima-escritos de la santa limeña», publicado por la doctora Rosa Carrasco Ligarda, que reúne diversos manuscritos de la Patrona de las Américas y las Islas Filipinas, y que, a decir de la autora, revelan que su vida giró alrededor de su deseo de entregar su vida a Dios, encontramos bellísimos poemas de la Santa. Aquí extracto de uno de ellos:

Oh dulce martirio, que con arpón de fuego me ha herido. Corazón herido, con dardo de amor divino, da voces por quien lo hirió, Purifica mi corazón. Recibe centella de amor, para amar a su Creador (…) y temor santo, amor puro, la vida es cruz. ¡Oh dichosa unión! ¡Abrazo estrecho con Dios!

Llagado corazón el fuego del amor de Dios, en cuya fragua se labró. Sólo sana quien lo labró con amor. Enferma estoy de amor, ¡oh fiebre que muero de ella! confortadme con flores, cercadme con manzanas que desfallezco de amor.

 Aquí padece el alma una impaciencia santa. Corazón lleno del divino amor, escribe fuera de sí. Corazón traspasado con rayo de amor de Dios, corazón herido con flecha de amor divino. halle al que ama ni anima, tendrele y no lo degare (sic).

Confieso con toda verdad en presencia de Dios – que todas las mercedes que e escrito así en los cuadernos como esculpidas o retratadas en estos dos papeles – ni las e visto ni leído – en libro alguno, sólo sí obradas en esta pecadora de la poderosa mano del Señor – en cuyo libro leo, que es sabiduría eterna – quien confunde a los soberbios – y ensalza a los humildes.

El 23 de agosto es la fiesta universal de esta gran santa; pero además, este 30 de agosto se celebra su fiesta en el Perú y otros países como Paraguay.

Hno. Cristian Alfonso

Religioso. Miembro Permanente de la Comunidad Misionera de Jesús. La música y la literatura mueven el mundo, para bien o para mal. Por eso procuro ahondar en estas dos artes, para mover al mundo hacia las altas alturas de la belleza.

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Hno. Cristian Alfonso

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