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En revelaciones a Santa Faustina Kowalska (Polonia 1931-1938), Jesús hizo promesas extraordinarias, que quedaron expresadas en el Diario de la Santa.


A quienes veneren la Imagen de la Divina Misericordia:

«Yo prometo al alma que venere esta Imagen  que no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo, el Señor, la protegeré como a Mi propia Gloria» (Diario, 48).

«Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso que cada alma tenga acceso a ella» (Diario, 570).

«Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús en Ti confío» (Diario, 327).

«Estos rayos  protegen a las almas de la indignación de Mi padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios» (Diario, 299).

Jesús dijo que preservaría a las ciudades y casas en las cuales se encontrase esta Imagen. (Nota: Las importantes poblaciones de Cracovia y Vilna, donde estaba establecida esta devoción, fueron preservadas de la destrucción casi total de Polonia en la Segunda guerra mundial.)

 

A las almas que Confían:

«El alma que confía en Mi misericordia es la más felíz porque yo tengo cuidado de ella» (Diario, 1273).

«Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son Mi gran consuelo, porque en tales almas vierto todos los tesoros de Mis gracias. Me alegro que pidan mucho porque Mi deseo es dar mucho, muchísimo» (Diario, 1578).

«He abierto Mi corazón como una fuente viva de misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en Mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con Mi paz divina» (Dario, 1520).

«Ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en Mi bondad» (Diario, 1541).

«Quien confía en mi misericordia no perecerá porque todos sus asuntos son Míos y los enemigos se estrellarán a los pies de Mi escabel» (Diario, 723).

 

A quienes propaguen la Divina Misericordia:

«A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas el Juez, sino el Salvador Misericordioso» (Diario, 1075).

«…a todos los que proclamen esta gran misericordia Mía. Yo mismo los defenderé en la hora de la muerte como Mi gloria aunque los pecados de las almas sean negros como la noche» (Diario, 379)

«Todas las almas que Adoren Mi misericordia y propaguen la devoción invitando a otras almas a confiar en Mi misericordia no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi misericordia las protegerá en ese último combate» (Diario, 1540).

 

A quienes recen a la hora de la misericordia (3:00 pm):

«En esta hora nada le será negado al alma que lo pida por los méritos de Mi Pasión…» (Diario, 1320)

«En esa hora puedes obtener todo lo que pides para ti y para los demás.  En esa hora se estableció la gracia para el mundo entero: la misericordia triunfó sobre la justicia» (Diario, 1572).

 

A quienes recen la Coronilla a  la Divina Misericordia:

«Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón. Cuando cerca de un agonizante es rezada esta Coronilla, se aplaca la ira divina y la insondable Misericordia envuelve al alma y se conmueven las entrañas de Mi Misericordia por la dolorosa Pasión de Mi Hijo» (Diario, 811).

«Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador Misericordioso» (Diario, 1541).

«Reza incesantemente esta Coronilla que te he enseñado. Quienquiera que la rece recibirá gran Misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla de salvación» (Diario, 687).

«Cuando la recen los pecadores empedernidos, colmaré sus almas de paz y la hora de su muerte será feliz» (Diario, 1541).

«A través de ella  obtendrás todo, si lo que pides está  de acuerdo con Mi Voluntad» (Diario, 1731).

 

A quienes recen la Novena a la Divina Misericordia:

«Durante este novenario concederé a las almas toda clase de gracias» (Diario, 796).

 

A los sacerdotes:

«Diles a mis sacerdotes que los pecadores más empedernidos se ablandaran bajo sus palabras cuando ellos hablen de Mi misericordia insondable, de la compasión que tengo por ellos en Mi Corazón. A los sacerdotes que proclamen y alaben Mi misericordia, les daré una fuerza prodigiosa y ungiré sus palabras y sacudiré los corazones a los cuales hablen» (Diario, 1521).

 

Para los pecadores:

«Cuando reces esta oración con corazón contrito y con fe por algún pecador, le concederé la gracia de la conversión. Esta oración es la siguiente:

“Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como una fuente de Misericordia para nosotros, en Ti Confío”».

 

En La Fiesta de la Divina Misericordia, segundo Domingo de Pascua (Domingo posterior al de Resurrección):

«Di a las almas que les doy Mi misericordia como defensa, lucho por ellas Yo solo y soporto la justa ira de Mi padre.., esta Fiesta ha brotado de las entrañas de Mi misericordia para el consuelo del mundo entero» (Diario, 1517).

«..refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de la penas.. Que ningún alma tenga miedo de acercarse a Mi, aunque sus pecados sean como escarlata. La humanidad no conocerá la paz hasta que no se dirija a la fuente de Mi misericordia» (Diario, 699).

 

En relación a los últimos tiempos

«Prepararás al mundo para Mi última venida» (Diario 429).
«Habla al mundo de mi Misericordia… Es señal de los últimos tiempos. Después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo para que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia» (Diario 848).
«Habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día de Mi justicia» (Diario 965).
«Estoy prolongándoles el tiempo de la misericordia, pero ay de ellos si no reconocen este tiempo de Mi visita» (Diario 1160).
«Antes del Día de la justicia envío el día de la misericordia» (Diario 1588).
«Quien no quiera pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia» (Diario 1146).

Además de estas palabras de Nuestro Señor, la hermana Faustina nos da las palabras de la Madre de Misericordia, la Santísima Virgen María.
«Tú debes hablar al mundo de Su gran misericordia y preparar al mundo para Su segunda venida. Él vendrá, no como un Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo. Oh qué terrible es ese día. Establecido está ya el día de la justicia, el día de la ira divina. Los ángeles tiemblan ante este día. Habla a las almas de esa gran misericordia, mientras sea aún el tiempo para conceder la misericordia» (Diario 635).

 

 

Diario de Sor María Faustina Kowalska
Recopilado por mariamatermisericordiae

 

Raquel Almada

Soy miembro agregado de la Comunidad Misionera de Jesús. Me formé en Ciencias de la Comunicación y quiero contribuir con lo que sé a la extensión del Reino de los Cielos.

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Raquel Almada

Soy miembro agregado de la Comunidad Misionera de Jesús. Me formé en Ciencias de la Comunicación y quiero contribuir con lo que sé a la extensión del Reino de los Cielos.

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