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El lunes siguiente a Pentecostés se celebrará a partir de ahora como el Memorial de la Santísima Virgen María Madre de la Iglesia.

El lunes siguiente a Pentecostés se celebrará el Memorial de la Santísima Virgen María Madre de la Iglesia. En un decreto emitido por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Cardenal Robert Sarah escribió que esta celebración «nos ayudará a recordar que el crecimiento en la vida cristiana debe estar anclado al Misterio de la Cruz, a la oblación de Cristo en el banquete eucarístico y la Madre del Redentor y Madre de los redimidos, la Virgen que hace su ofrenda a Dios».


El Papa Francisco estableció esta Memoria el 11 de febrero de 2018, en el marco del 160 aniversario de la aparición de la Virgen en Lourdes. «Si el lunes después de Pentecostés coincide con otra fiesta, la de la Virgen tendrá prioridad sobre ella» señala el decreto.

Secretario de la Congregación para el Culto Divino de los Sacramentos, Mons. Arthur Roche, manifestó a romereports.com que «Es una fiesta importante porque este título, “Madre de la Iglesia” le fue dado por el Papa Pablo VI al final del Concilio Vaticano II, para recordar que la Virgen es nuestra gran intercesora. Y no solo eso. Desde el punto de vista teológico, recuerda que la Virgen María es imagen de lo perfecta que debería ser la Iglesia».

A pesar que desde hace mucho tiempo la Iglesia reconoce a María como Madre de la Iglesia, ahora contará con una fiesta propia.

 

El número dos de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos dice que el Papa quiso instaurar esta fiesta para recordar que la Virgen es Madre de Jesús y de toda la Iglesia.

«Se celebra el lunes después de Pentecostés para que la Iglesia recuerde la importancia de que la Virgen nos ayuda en nuestra oración, nos enseña a rezar. También, nos ayuda a prepararnos para la recibir al Espíritu Santo» manifiesta el Secretario de la Congregación para el Culto Divino de los Sacramentos.

La fiesta ya estaba en el Calendario Litúrgico desde hacía años, pero ahora es obligatoria y contará con sus propias oraciones para la Misa. A pesar que desde hace mucho tiempo la Iglesia reconoce a María como Madre de la Iglesia, ahora contará con una fiesta propia.

«La gozosa veneración a la Madre de Dios por parte de la Iglesia en los tiempos actuales, a la luz de la reflexión del misterio de Cristo y su propia naturaleza, no podía olvidar la figura de aquella Mujer (cfr. Gál 4,4), la Virgen María, que es Madre de Cristo y, a la vez, Madre de la Iglesia.

Ya estaba de alguna manera presente en el sentir eclesial en las palabras premonitorias de san Agustín y de san León Magno. El primero dice que María es madre de los miembros de Cristo, porque cooperó con su caridad a la regeneración de los fieles en la Iglesia; el otro, al decir que el nacimiento de la Cabeza es también el nacimiento del Cuerpo, indica que María es, al mismo tiempo, madre de Cristo, Hijo de Dios, y madre de los miembros de su cuerpo místico, es decir, la Iglesia. Estas consideraciones derivan de la maternidad divina de María y de su íntima unión a la obra del Redentor, culminada en la hora de la cruz.

En efecto, la Madre, que estaba junto a la cruz (cfr. Jn 19, 25), aceptó el testamento de amor de su Hijo y acogió a todos los hombres, personificados en el discípulo amado, como hijos para regenerar a la vida divina, convirtiéndose en amorosa nodriza de la Iglesia que Cristo engendró en la cruz, entregando el Espíritu. A su vez, en el discípulo amado, Cristo elige a todos los discípulos como herederos de su amor a la Madre, confiándosela para que la recibieran con cariño filial».

«María, solícita guía de la Iglesia naciente, inició su misión materna ya en el cenáculo, rezando con los Apóstoles en espera de la venida del Espíritu Santo (cfr. Hch 1,14). Con este sentimiento, la piedad cristiana ha honrado a María, en el curso de los siglos, con los títulos, de alguna manera equivalentes, de Madre de los discípulos, de los fieles, de los creyentes, de todos los que renacen en Cristo y también “Madre de la Iglesia”, como aparece en textos de algunos autores espirituales e incluso en el magisterio de Benedicto XIV y León XIII.» (Decreto sobre la celebración de la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, en el Calendario Romano General).

 

Raquel Almada

Raquel Almada

Soy miembro agregado de la Comunidad Misionera de Jesús. Me formé en Ciencias de la Comunicación y quiero contribuir con lo que sé a la extensión del Reino de los Cielos.

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