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La Lectio Divina es el método de lectura y meditación de las Sagradas Escrituras más antiguo de la iglesia. Se remonta hasta los mismos apóstoles, pero ha sido ampliamente difundido por los monjes cristianos durante la edad media. El P. Miguel nos ayudará a aplicar el método de la Lectio Divina a los textos de la liturgia dominical de cada semana.

«Si quieres, puedes limpiarme»

(Marcos 1, 40-45) Vino a Él un leproso, le suplicó y arrodillándose, le dijo: «Si quieres, puedes limpiarme». Entonces, Jesús, movido a compasión, alargó la mano, lo tocó y le dijo: «Quiero, sé sano».

«Para eso he venido al mundo»

(Marcos 1, 29-39) Respondióles: «Vamos a otra parte, a las aldeas vecinas, para que predique allí también. Porque a eso salí» Y anduvo predicando en sus sinagogas, por toda la Galilea y expulsando a los demonios.

«Venid y veréis»

(Juan 1, 35-42) Le dijeron: «Rabí, –que se traduce: Maestro–, ¿dónde moras?» Él les dijo: «Venid y veréis». Fueron entonces y vieron dónde moraba, y se quedaron con Él ese día.

«Tú eres el Hijo mío amado, en Ti me complazco»

(Marcos 1, 7-11) Y sucedió que en aquellos días Jesús vino de Nazaret de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en el Jordán. Y al momento de salir del agua, vió entreabrirse los cielos, y al Espíritu que, en forma de paloma, descendía sobre Él. Y sonó una voz del cielo: «Tú eres el Hijo mío amado, en Ti me complazco»

La presentación de Jesús en el templo

(Lucas 2, 22-40) Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén a fin de presentarlo al Señor, según está escrito en la Ley de Moisés: «Todo varón primer nacido será llamado santo para el Señor».

«Salve, llena de gracia; el Señor es contigo»

(Lucas 1, 26-38) El ángel Gabriel fué enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen prometida en matrimonio a un varón, de nombre José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrado donde ella estaba, le dijo: «Salve, llena de gracia; el Señor es contigo»