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Entrevista a Amparo Medina: «Leyes sobre la Salud Sexual Reproductiva: Un negocio de sangre, que deja miles y miles de jóvenes enfermos»

El testimonio de la ecuatoriana Amparo Medina, ex guerrillera militante pro abortista, es el vivo ejemplo de aquel que es tocado por Cristo y en el que renace una nueva criatura. Su militancia en la izquierda radical la hace hablar con propiedad sobre los grandes negociados que existen detrás de las leyes sobre salud sexual y reproductiva en América Latina en perjuicio de la vida, la mujer y la familia.

De guerrillera y militante pro aborto a católica pro-vida. ¿Qué pensás de esa presentación acerca de tu persona?

La verdad es que me recuerda de donde vengo y de aquella miseria en que vivía. Eso me permite darme cuenta que solamente la misericordia de Dios me tiene donde estoy y me permite hacer lo que hago. Cada vez que las personas mencionan mi pasado, miro para atrás y digo:¡Donde la vida te toca y donde el Señor te transforma!

Muchos piensan que por la vida que han llevado en el pasado nunca serán perdonados por el Señor. Pero, cuando yo oigo eso digo, sí, sí se puede. La Misericordia de Dios es infinita y simplemente espera que tu le digas sí y automáticamente él actúa en tu vida.

¿Qué te impulsó en su momento a militar en las filas de la izquierda radical y ser luchadora pro aborto?

En mi juventud fui basquetbolista, luego me invitaron a que ayude a formar ligas barriales de baloncestos en sectores marginales y a mi me fascinó la idea. En los círculos donde trabajaba comencé a escuchar sobre el Che Guevara, la revolución, sobre el cambio, el socialismo… y así fue donde empezó absolutamente toda esta militancia.

Así como en toda ideología uno queda enganchado, en esta ideología me sucedió lo mismo. Al quedarme enganchada en esta ideología, automáticamente mi forma de ver la vida cambió. Entré en un cubículo, donde fue difícil salir. Y así empezó todo, luego empecé en la política, después pasé a la armada y luego ya estaba tratando con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, hasta el año 2004, donde empieza todo este peregrinar de cuestionamientos con respecto al aborto, a la salud sexual reproductiva y un cuestionamiento también con todo lo que sucede con las mujeres. En este último cuestionamiento es donde el Señor toca mi vida y mi corazón.

Gracias a tus conferencias conocemos de los proyectos internacionales en favor del aborto, pero ¿se puede saber qué pretenden los organismos internacionales con la imposición de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva en América Latina?

De lo que puedo dar fe y puedo demostrar con documentos es que esto es un gran negocio, un negocio de sangre, que deja miles y miles de jóvenes enfermos, jóvenes dañados en lo emocional y físico, teniendo como únicos  beneficiarios a las empresas farmacéuticas, las ONGs que difunden el aborto y la Ideología de Género. El objetivo: vender sus productos (anticonceptivos), distribuirlos, e imponerlos. Mientras más joven sea el cliente, mucho mejor, pues así, se ganará más dinero.

¿Podemos citar con nombre y apellido los organismos internacionales que en nombre de la «Salud Sexual y Reproductiva» pretenden implementar el aborto y la ideología de género en los países de tercer mundo?

Existen tres niveles. En el nivel alto están las farmacéuticas, que son las que ponen el dinero,  para poder dar a través de políticas internacionales la promoción, distribución y venta de sus productos. Existe toda una gama de farmacéuticas que venden esos anticonceptivos. Algunas ganan en promedio entre el 300 a 400% de la venta de sus productos. Y como saben que esos productos fallan, también venden los otros tipos de químicos para las enfermedades de transmisión sexual y para el aborto. Entonces así venden el paquete completo.

Hoy por hoy también venden bebés abortados en el mercado, tanto para las investigaciones, como también para cremas, para elaboración de shampoos, para elaboración de productos alimenticios, que ellos lo llaman productos biológicos; por ejemplo el colágeno para hacer las cremas, entre otros. Este tipo de negocios que es 100% rentable, está financiado y promovido por estas farmacéuticas.

En el segundo nivel están las organizaciones internacionales, como la IPPF, USAID, el Banco Mundial de Desarrollo, el Fondo de Población de la ONU, para que una vez que tengan este fondo con nombre y apellido puedan distribuido a los Ministerios de Salud y Educación y a los gobiernos locales para que empiecen a hacer la distribución y la promoción de esos productos.

Por último, el tercer nivel, las ONGs que promueven este tipo de leyes, como el grupo Católicas por el Derecho a Decidir, las organizaciones que promueven el aborto y las pequeñas ONGs que entregan anticonceptivos a adolescentes en los colegios. Ellos viven de esto, pagan a sus funcionarios de esto, se financian de esto, entonces es para ellos un negocio redondo, además saben que los anticonceptivos fallan, por lo que también venden los abortivos y otros químicos, como el Cytotec (Misoprostol) entre otros, que a su vez son comercializado a través de internet.

¿Qué tipo de leyes o políticas de estado son las que promueven los gobiernos pero que en el fondo son favorables al aborto y al control poblacional?

Generalmente utilizan palabras muy bonitas como las Leyes de Salud Sexual Reproductiva, el Derecho a Decidir, Programa de Perspectiva de Género, Equidad de Género, Igualdad entre Hombre y Mujer, No violencia contra la mujer, Embarazo adolescente, entre otros. En todos estos programas, si nos ponemos a analizar su estructura, en ninguno de ellos se habla realmente cómo ayudar a la mujer, lo único que ofrecen es aborto y anticoncepción. Es toda una pantalla con nombres bonitos que se resume en: aborto y anticoncepción.

Todos los planes se reducen a darle miedo a la mujer sobre el embarazo. Se habla pésimo del embarazo, y te dicen: cuidado no te embaraces, un hijo no te permite desarrollarte como profesional, las mujeres deben evitar embarazarse, y por el otro lado, hablan de qué tipo de productos debes usar para evitar embarazarte y si finalmente te embarazas, aborto.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos para combatir estas políticas de estado?

Primero formarnos. No podemos seguir siendo un pueblo ignorante que agachamos la cabeza frente a organismos internacionales tales como las Naciones Unidas, Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, porque nos han acostumbrado que cuando escuchamos a estas organizaciones, automáticamente tenemos que agachar la cabeza y no decir nada, porque ellos tienen la última palabra.

Un pueblo formado e informado, es un pueblo capaz de levantarse y decir qué es lo que bueno y lo malo para sus ciudadanos. Porque cada cosa tiene su lugar, su edad y su momento, se debe respetar el desarrollo biosicosocial de los seres humanos y esto implica también que podamos establecer leyes para respetar absolutamente todo este proceso, y es ahí donde está nuestro compromiso como pueblo, el de formarnos, el de defender nuestros derechos, principios y valores. Finalmente está el hecho de empezar militar, militar en la política, empezar a comprometernos a nivel social, comunitario, a nivel de las instituciones, de los espaciosos sociales. Hay que dar el paso adelante y no tener miedo. Como hijos de Dios tenemos absolutamente toda la herencia de una vida entregada hasta la última gota de sangre para salvarnos, por lo tanto, lo mínimo que nosotros podemos hacer es ser coherentes con quien nos amó hasta el extremo.

Se puede decir que el Aborto es el peor mal del siglo XXI por sus nefastas consecuencias para la mujer ¿Cuál debe ser la actitud de la mujer frente a los grupos feministas que las engañan haciéndolas creer que ellas deben abandonar sus feminidad e igualarse al hombre?

Primero, es el momento de empoderarnos de nuestro cuerpo. Empoderarnos no es usar anticonceptivo; porque los anticonceptivos dañan el cuerpo de la mujer, y es la primera causa de cáncer y enfermedades cardiovasculares, empoderarse es saber cómo funciona nuestro cuerpo, conocernos como mujer y saber a quien nos donamos como persona. Segundo, es importante que nosotras nos veamos como complementarios, es decir, los hijos no nacen solamente de una mamá, los hijos necesitan también un papá. Es importante hablar de la maternidad y la paternidad responsable.

Hoy nos hemos centrado en hablar del embarazo como si fuera una cosa solo de mujeres, los hijos viene a través de la unión del espermatozoide que lo dona el varón y el óvulo que lo dona la mujer. Tercero, considero que es el momento ideal para brindarle ayuda a las mujeres, porque una mujer no quiere un aborto, ella necesita ayuda, las políticas de gobierno deben gestar en torno a que la mujer que esté embarazada y esté atravesando una situación difícil, -sea laboral, económica,  de salud, de violencia, de abandono-, tenga un espacio social, familiar, comunitario donde sea acogida, apoyada y sea por sobre todo sostenida para no matar a su hijo, es decir, para salvar a las dos vidas.

La mujer podrá ser igual al hombre en derechos o a nivel de espacios, pero nunca podrá igualarse en el cuerpo. Cada mujer debe aceptar su realidad y no pretender ser igual al hombre.

Cuando a una mujer le dicen que la única solución ante su embarazo es el aborto, lo que le está diciendo es: tu eres una inútil que no sirves para nada y menos para ser madre. Y yo pienso que ninguna mujer se convierte en una inútil cuando se embaraza, al contrario, nos convertimos en unas guerreras y leonas por nuestros hijos y hemos sacado adelante a naciones enteras así, y ustedes son el ejemplo, las mujeres paraguayas son un ejemplo, que sacaron adelante a un país después de la guerra, ¿cómo? siendo mujeres que se abrieron  a la vida por amor a la patria, esa es la madera de la que estamos hechas las mujeres.

¿Cuál es el papel de la familia en la lucha contra estos males que aquejan a la sociedad?

Los padres deben ser los primeros y principales educadores de los hijos. La familia es el espacio ideal para educar hijos, no existe otro lugar. Es en la familia donde se estructura ciudadanos responsables y familias que pueden generar cambios sociales.

Testimonio personal

Amparo Medina vivió de cerca la experiencia de un aborto. Al hablar de aquel momento no deja de lamentarse. «Acompañé a una amiga, que había quedado embarazada», recuerda.

«Si le preguntas a una mujer, la miras a los ojos, y le dices ¿tú quieres matar a tu hijo? dirá que no. Ninguna mujer que está pensando en abortar lo quiere hacer, sino quiere solucionar un problema de infidelidad, pobreza, falta de trabajo, violencia o abandono. No quiere matar a su hijo. Pero las expertas dicen aborta», relató.

«Siempre me quedé con la duda en mi corazón que si le hubiese dicho a mi amiga “si no quieres no lo hagas, yo te ayudo si él te deja, y nos vamos”. Cuando entré al abortuario me quedé impresionada con la máquina que había, que tenía un motor 70 veces más fuerte que una aspiradora que uno puede tener en una casa; pinzas, tijeras, y vi como todos esos aparatos entraban y salían del cuerpo de mi amiga y como corría sangre. Era un bebé de doce semanas. Cuando le comenzaron a destrozarla empezaron a caer los restos del bebé; vi piel humana. Y esto no quedó allí: pude ver a mi amiga destrozada, depresiva por años, sumergida en el alcohol y las drogas», añadió Amparo.

Y asegura que la responsabilidad para evitar que se produzcan embarazos no deseados no pasa por administrar preservativos sino en enseñar de qué se trata la sexualidad; qué riesgos y responsabilidades implica.

Testimonio de Amparo Medina brindado durante una conferencia en Ciudad del Este, Paraguay

Raquel Almada

Raquel Almada

Soy miembro agregado de la Comunidad Misionera de Jesús. Me formé en Ciencias de la Comunicación y quiero contribuir con lo que sé a la extensión del Reino de los Cielos.

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