Lecciones de paternidad de Santo Tomás Moro

Lecciones de paternidad de Santo Tomás Moro

Caballeros de Colón

Un padre que cambió el curso de la historia

Es el patrono de los abogados y funcionarios públicos. Es un ejemplo de integridad moral. Es un santo, un mártir del siglo XVI. Sin embargo, a menudo el sólido ejemplo de paternidad de SantoTomás Moro no recibe el reconocimiento ni la importancia merecidos.

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G.K. Chesterton escribió en 1929 que: «Tomás Moro es más importante en este momento que en cualquier otro momento desde su muerte, incluso quizás más que el gran momento de su fallecimiento; pero no es tan importante como lo será en unos cien años. … Si no hubiera existido ese hombre tan particular en ese momento en especial, toda la historia habría sido diferente».

Resulta apropiado que los Caballeros de Colón lo consideren una inspiración como padres, como líderes de nuestras familias y como verdaderos sirvientes de Dios.

Compromiso con el matrimonio

Muchos conocen a Santo Tomás Moro por la película premiada por la Academia en 1966, «Un hombre de dos reinos», que destaca los últimos días de su vida y su fuerte compromiso con la autoridad de la Iglesia otorgada por Dios. Cuando Enrique VIII y su esposa, Catalina de Aragón, no podían concebir un hijo, el rey pidió al Papa la anulación del matrimonio. El Papa se negó: no podía conceder la anulación de un matrimonio válido; esto hizo que Enrique separara la Iglesia de Inglaterra de la Iglesia Católica, lo cual preparó el camino para su segundo matrimonio con Ana Bolena.

El rey exigió a todo su reino que hiciera un juramento en el que reconociera que el rey era el jefe de la Iglesia de Inglaterra. Sin embargo, por fidelidad al Papa y a la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio, el santo sabía que no podía hacer ese juramento. Ya había renunciado a su poderoso cargo como ministro, uno de los cargos de más alto rango en el gobierno inglés. Y cuando se negó a firmar el juramento del rey, se le arrestó y encarceló en la Torre de Londres, y luego se le ejecutó.

Paternidad exigente

La poderosa dedicación de Moro a la Iglesia y su defensa del matrimonio probablemente se debieron en gran medida a su discernimiento piadoso, que comenzó mucho antes de casarse.

Tomás Moro, que era un católico devoto incluso desde su juventud, pasó varios meses en un monasterio cartujo. Sin embargo, después de meditarlo, Moro se dio cuenta de que no era llamado a ser un padre espiritual: tenía un profundo amor por la vida familiar, lo cual lo llevó a reconocer que Dios lo llamaba a la vocación del matrimonio. Un año después de dejar a los cartujos, Moro se casó con una mujer llamada Jane y tuvieron cuatro hijos. Sin duda, la experiencia de Moro con los cartujos lo ayudó a prepararse para ser un buen padre y un padre santo, que mostró dedicación a su esposa, con la que tuvo un matrimonio feliz, y que atendió las necesidades físicas y espirituales de sus cuatro hijos.

«Tomás Moro fue un cristiano fiel, un hijo agradecido, un esposo amoroso, un padre cariñoso, un erudito sediento de Verdad, un juez atento a los más pobres y necesitados de justicia, un gran polemista, un filósofo exquisitamente renacentista, un apasionado amante de las letras clásicas, un teólogo abierto a las novedades pero extremadamente fiel a la tradición, un apologista y defensor de la doctrina católica, un educador apasionado y vanguardista, un súbdito honrado, un ciudadano ejemplar… un cuidadoso oyente y ejecutor de los dictados de su conciencia» Así lo describe Miguel Cuartero Samperi, autor de «Tomás Moro. La luz de la conciencia».

Tras los pasos de San José

El matrimonio de Moro con Jane duró poco porque ella murió justo después de seis años de matrimonio. Inmediatamente después, él se casó con una mujer llamada Alice, ya que creía que sus pequeños hijos necesitaban una madre que ayudará en su crianza. Alice también era viuda y tenía una hija de su matrimonio anterior. Al igual que San José a quien se le confió la crianza del Niño Jesús, Moro le dio la bienvenida a la hija de Alice y la trató como propia.

El compromiso de Moro con la paternidad se extendió aún más. Adoptó dos hijas, Anne Cresacre y Margaret Giggs, con lo cual tuvo en total siete hijos. Cuando fue a prisión, su esposa y sus hijos lo visitaban y a menudo intentaban convencerle de que aceptara las exigencias del rey para que pudiera volver a casa. Moro rechazó esto con cariño y, en su lugar, instó a su familia a mantenerse fuerte en su fe. Su hija adoptiva, Margaret, estuvo presente en su martirio.

Primero Dios

Las palabras finales de Moro fueron una poderosa declaración: «Soy buen servidor del rey, pero primero de Dios».

Su testimonio ejemplifica por lo que los Caballeros de Colón y todos los hombres católicos deberían luchar en su trabajo y su vida familiar. Como funcionario público, esposo y padre de siete hijos, Moro fue un hombre respetado y admirado. Sin embargo, siempre supo que su papel principal como padre era servir como ejemplo de vida cristiana, un papel que lo obligó a enfrentarse a uno de los gobernantes más poderosos de la tierra y entregar su vida como mártir y como santo.

Carta de despedida a una hija:

Ten, pues, buen ánimo, hija mía, y no te preocupes por mi, sea lo que sea que me pase en este mundo. Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor.

Aunque estoy convencido, mi querida Margarita, de que la maldad de mi vida pasada es tal que merecería que Dios me abandonase del todo, ni por un momento dejaré de confiar en su inmensa bondad. Hasta ahora, su gracia santísima me ha dado fuerzas para postergarlo todo: las riquezas, las ganancias y la misma vida, antes de prestar juramento en contra de mi conciencia.

Nota: Carta de despedida de Tomás Moro a su hija Margarita, escrita en la cárcel poco antes de su martirio. Al leer la carta, no cabe duda que podemos indicar que Tomás Moro fue un hombre de fe.

¡Santo Tomás Moro, padre fiel y seguidor de Cristo, ruega por nosotros!

Publicado originalmente en https://bit.ly/39OEhJu

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