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«El Sagrado Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios, es un símbolo real, que representa el centro, la fuente de la que brotó la salvación para toda la humanidad» esta descripción que hace el Papa Francisco sobre el Corazón de Jesús nos sirve para comprender, en gran medida, el misterio que encierra el corazón sacratísimo de Cristo y a la par, nos ayuda a comprender la magnífica obra de arte que se podrá apreciar en la Iglesia conventual de la Comunidad Misionera de Jesús, ubicada en la Ciudad de Hernandarias.

«El Sagrado Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios, es un símbolo real, que representa el centro, la fuente de la que brotó la salvación para toda la humanidad» esta descripción que hace el Papa Francisco sobre el Corazón de Jesús nos sirve para comprender, en gran medida, el misterio que encierra el corazón sacratísimo de Cristo y a la par, nos ayuda a comprender la magnífica obra de arte que se podrá apreciar en la Iglesia conventual de la Comunidad Misionera de Jesús, ubicada en la Ciudad de Hernandarias.

Rubén Casco es el artista que confeccionó y pintó los cuadros dedicados al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María que podrán ser venerados en la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús de Hernandarias.

«He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor. Y, en compensación, sólo recibe, de la mayoría de ellos, ingratitudes por medio de sus irreverencias y sacrilegios, así como por las frialdades y menosprecios que tienen para conmigo en este Sacramento de amor» ¡Qué misterio de amor tan sublime! Es el mismo Señor quien revela a su amada hija Margarita María De Alacoque los misterios de su amor y por cuya frase se nos permite apreciar de manera profunda la obra creada por el artista Rubén.

Bajo la guía y la supervisión del Padre Miguel Martínez iniciaron los trabajos de elaboración previa de ambos cuadros. El autor explica que las imágenes cuentan desde sus inicios con investigaciones bibliográficas de varios autores, como San Agustín, el célebre Padre Alfredo Sáenz, entre otros autores, que facilitaron los elementos necesarios para plasmar conforme a la espiritualidad y la Escritura, los rostros de Jesús y María.

La imagen del Santo titular de la Iglesia conventual de la Comunidad Misionera de Jesús es una creación original, confeccionada en base a la técnica de la pintura al óleo sobre lienzo, con fondo dorado hecho con delgadísimas láminas de oro, esto proporciona una luminosidad que da realce a la imagen.

 

Descripción del Cuadro

Al describir la bella obra de arte plasmada por el artista Rubén nos remitimos al II Concilio de Nicea, el cual nos enseña que «por las imágenes tenemos constantemente el recuerdo de Dios. No siempre se leyó y se cantó en los templos, por lo que las imágenes son como cátedras, que a la mañana, al mediodía o a la tarde, nos relatan y nos proclaman la verdad de lo que ha sucedido».

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Así como también, es propio mencionar a Dionisio Areopagita quien señala que «los íconos, son representaciones visibles de espectáculos misteriosos y sobrenaturales».

 

El estilo

El estilo que presenta el cuadro dedicado al Sagrado Corazón de Jesús es un ícono. Una imagen alegórica y didáctica. Es una iconografía moderna y realista, ya que nos muestra a un Cristo Rey que vendrá, pero que actúa ya en su Iglesia utilizando los mismos ornamentos que los sacerdotes. Ese conocimiento simbólico apela a la capacidad contemplativa del espíritu. El símbolo según la enseñanza del poder y la tradición litúrgica contiene en sí la presencia de lo que simboliza.

Yo os he elegido. Soy Rey y por ello he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad.

 

La inscripción

Alrededor del cuadro se encuentra la inscripción latina que dice: «EGO DILEXI VOS REX, SVM, EGO HOC VENI IN MVNDVM VT TESTIMONIVM, PERHIBEAM VERITATI» que traducido al español significa: «Yo os he elegido. Soy Rey y por ello he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad». Y en él se puede apreciar a Cristo sentado como Rey, Pastor y justo Juez, quien gobierna desde su cátedra de la cruz, ese trono simboliza el triunfo. La gloria de la cruz que en el tiempo sostuvo la carne crucificada del maestro, ahora sostiene su cuerpo glorificado, y su belleza en colores representa a todos los santos de todos los tiempos que con su fidelidad, en el mundo vivieron como testimonios de la luz, como San Juan Bautista, por eso los colores y detalles no sobresalen al esplendor de Cristo.

 

Las flores

En los lados derecho e izquierdo cerca de los hombros y la cabeza de Cristo se pueden apreciar dos conjuntos de cuatro pequeñas flores blancas y moradas, esos colores representan las dos naturalezas de Cristo, que es verdadero Dios y verdadero hombre, y el doble martirio de los santos, el martirio de la paciencia y el de la sangre. El número de flores representa a los cuatro evangelistas.

Arriba de la cabeza de Cristo se puede observar un semi arco triple, la parte del medio más gruesa representa la Encarnación del Verbo que une en sí mismo el Antiguo y el Nuevo Testamento, que son las dos partes más finas.

 

Las manos

Otro símbolo que contiene el cuadro pintado por el artista Rubén es la posición de ambas manos del Señor, en una podemos observar que lleva un cetro, el cual representa su justicia y su reinado, el mismo apunta hacia el cielo y nos recuerda la puerta estrecha que tenemos que pasar para seguir al Maestro. En la otra mano podemos observar al Señor que nos guia como pastor y nos llama, como diciéndonos: «Vengan a mí, sin mí nada pueden hacer», y al mismo tiempo apunta a su corazón y a su centro, y nos dice: «aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón y quien ve a mí, ve al Padre».

El color rojo del costado de su trono representan su realeza y la gloria de los mártires. Belleza y majestuosidad del trono. También se demuestra por la sobriedad de los detalles el triunfo de la humildad.

«La cruz permanece mientras el mundo da vueltas»

El cetro

Así mismo, se puede observar que el cetro Real que porta el Sagrado Corazón de Jesús en su mano posee en la punta la cruz sobre un globo – Stat Crux dum volvitur orbis – «La cruz permanece mientras el mundo da vueltas». Cristo Rey gobierna con la fuerza de la cruz, con la fuerza del amor y nos dicen: «Inclinad el oído, venid a mí: Escúchame y viviréis. Sellaré con vosotros una alianza perpetua, la promesa que aseguré a David» (Is 55,3).

También se puede notar que sus pies están ocultos bajo el alba, nos muestra su acción oculta pero real en el sacerdocio católico, por eso Cristo está revestido de ornamentos sacerdotales, principalmente la estola que simboliza el poder sacerdotal, pues Jesucristo es verdadero sacerdote según el orden de Melquisedec y vive su sacerdocio en sus ministros ordenados.

Cuando miramos la imagen del Sagrado Corazón de Jesús observamos una mirada amorosa que con autoridad nos invita a la confianza infinita en su amor, y al mismo tiempo una llamada firme de conversión.

La corona

En el cuadro es posible observar a Nuestro Señor Jesucristo con una tiara con doble corona, que representa el poder civil y religioso. Cristo como Pontifex Maximus, une el poder civil y religioso en su mandamiento: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. Solo Cristo puede restaurar desde su altar a la sociedad, mientras su evangelio no sea la vida de la sociedad, Cristo no será su legítimo Rey y Señor.

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«Quien me ve, ve al Padre» Cuando miramos la imagen del Sagrado Corazón de Jesús observamos una mirada amorosa que con autoridad nos invita a la confianza infinita en su amor, y al mismo tiempo una llamada firme de conversión, su mirada silenciosa nos habla de justicia y misericordia. «Venid a mí todos los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré». Cristo permanece vivo en la Iglesia mediante la palabra por la audición, mediante la Eucaristía por alimentación, y mediante el icono por la visión.

 

Las vestiduras

Sus vestiduras. Cristo vestido de sacerdote nos muestra su justicia y misericordia sujetos en los sacramentos. El amito que cubre su cuello nos habla de la pureza por causa del reino de los cielos y de la pureza de cuerpo que él recibió de la Inmaculada siempre Virgen María y el color blanco del Alba, simboliza la victoria sobre el pecado y la muerte.

La imagen del Sagrado Corazón de Jesús aparece revestida con una capa magna, de color dorado con bordes rojos, que representan la majestad y el poder del Señor. También podemos observar tres ejes con una medalla en el medio, las tres partes significan la Santísima Trinidad y la medalla del medio contiene una imagen de la Virgen con el Niño, que representa a la Virgen en el seno de la Trinidad, ella que por su «fiat» permite el matrimonio espiritual del Verbo eterno con la naturaleza humana.

 

Las piedras

También podemos observar en el borde rojo del lado izquierdo, unas doce piedras blancas visibles que nos recuerdan a los doce apóstoles y las piedras ocultas representan a todos los justos que con Cristo vendrán a juzgar en su segunda venida.

Igualmente es posible ver en el lado derecho cerca de la medalla, cinco piedras que representan a las llagas de Cristo que gloriosas brillan como perlas preciosas en el cielo, así como también catorce perlas que son las catorce obras de misericordia corporales y espirituales que nos preparan para el encuentro con el justo juez que nos puede decir: «Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo» (Mt. 25, 34) o como también puede decirnos: «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» (Mt. 25, 41).

Finalmente es posible observar que el cuadro posee un fondo color «oro» que simboliza la gloria de Dios dentro de la iconografía, por lo que el color del fondo del cuadro representa la luz divina que irradia de sí misma.

Dios es luz y su Encarnación es la luz en la historia de la humanidad. «El icono aurea es el triunfo de la omnipresencia solar» lo manifiesta Clemente Visage en su libro «El icono Visage», paris 1978.

Esta espléndida obra de arte cargada de mucho simbolismo y una profunda espiritualidad en la que se ha plasmado la imagen de Cristo Rey nos invita a ver a través de los ojos carnales que nuestra vida espiritual se sumerge en el misterio de la justicia y la misericordia divina.

 

 

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El Artista

El autor de los magníficos cuadros dedicados a los Sagrados Corazones de Jesús y María de la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús de Hernandarias es Rubén Darío Díaz Casco, oriundo de Ciudad del Este y con una interesante trayectoria en el campo de las artes visuales, a pesar de su corta edad (25 años).

Desde pequeño Rubén se sintió atraído por los murales y las imágenes de los templos que visitaba con su familia y las que podía apreciar a través de las revistas y los medios de comunicación.

Al inicio de su carrera profesional se sintió atraído por carreras técnicas como Análisis de Sistema, pero luego, gracias a las orientaciones de algunos amigos sacerdotes, Rubén optó por el arte, consiguiendo en el año 2017 la Licenciatura en Artes Visuales en la Escuela Superior de Bellas Artes (ESBA) de la Universidad Nacional del Este.

A lo largo de su carrera, Rubén Casco fue afianzando sus conocimientos en el campo de las artes visuales, realizando Cursos sobre Vitrales y capacitándose con grandes profesionales en el área de la pintura y el arte, tales como Juan José Chemeda.

La primera obra de nuestro artista fue la creación de un mural que se encuentra frente a la Capilla de su barrio, Don Bosco.

También fue uno de los artistas invitado por el Padre Maiquel Sacheti para pintar los murales de la Parroquia Espíritu Santo de Ciudad del Este, belleza artística que luego fue declarada de interés turístico nacional por la SENATUR. En este proyecto, Rubén contribuyó en una de las varias fases que constituía el imponente desarrollo de la iconostasis en la Parroquia del Área 4.

Luego trabajó en los murales de la Parroquia Santa Rita de la ciudad del mismo nombre, nuevamente con el Padre Maiquel. Asimismo, colaboró muy de cerca con los trabajos en la reestructuración de la Parroquia San Lucas de Ciudad del Este a pedido del entonces Cura Párroco P. Santiago Puthankudy.

Sus obras también pueden observarse en la Parroquia Niño Jesús de Ciudad del Este, donde realizó algunas mejoras en el altar.

«Gracias a todos estos trabajos pude ganar mucha experiencia y aprender cosas nuevas» manifiesta Rubén.

Gracias a la destreza que demuestra Rubén Casco en el campo del arte y la pintura es posible observar los trabajos que ha plasmado fuera del territorio nacional.

Actualmente se encuentra trabajando en Rio Grande do Sul, Brasil, donde ya realizó diversas obras de remodelación en varios templos de la Diócesis de Frederico Westphalen, a cargo de Mons. Antonio Carlos  Rossi Keller, una de ellas es la Parroquia San Antonio de Coronel Bicaco, donde actualmente residen las hermanas de la Comunidad Misionera de Jesús.

Raquel Almada

Raquel Almada

Soy miembro agregado de la Comunidad Misionera de Jesús. Me formé en Ciencias de la Comunicación y quiero contribuir con lo que sé a la extensión del Reino de los Cielos.

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1 comentario

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  • Felicitaciones. Que el Sagrado Corazon de Jesús siga bendiciendo la Comunidad Misionera de Jesús y nuestra Parroquia.

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