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Cuando también nosotros traicionamos a Jesús

Evangelio según san Juan 13, 21-23. 36-38

Habiendo dicho esto, Jesús se turbó en su espíritu y manifestó abiertamente: «En verdad, en verdad, os digo, uno de vosotros me entregará». Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo de quién hablaba. Uno de sus discípulos, aquel a quien Jesús amaba, estaba recostado a la mesa en el seno de Jesús.

Aquel a quien Jesús amaba, el mismo Evangelista, quien por modestia oculta su nombre. Recostado quiere decir que Juan, según la costumbre oriental, estaba echado delante de Jesús, apoyándose sobre el codo izquierdo, con el pecho vuelto el Maestro.

Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿adónde vas?» Jesús le respondió: «Adonde Yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más tarde me seguirás». Pedro le dijo: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por Ti». Respondió Jesús: «¿Tú darás tu vida por Mí? En verdad, en verdad, te digo, no cantará el gallo hasta que tú me hayas negado tres veces».

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