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El prestigioso Profesor de Psicología de la Universidad de Toronto, realiza un fuerte llamado de atención a los padres de familia explicando cómo los nuevos profesores están manipulando a los jóvenes con ideas marxistas y progresistas heredadas de los años 70 y 80.

El prestigioso Profesor de Psicología de la Universidad de Toronto, Jordan Peterson, realiza un fuerte llamado de atención a los padres de familia en un material audiovisual elaborado para Prager University, en el que explica cómo los nuevos profesores están manipulando a los jóvenes con ideas marxistas y progresistas heredadas de los años 70 y 80.

Personas peligrosas están llenando las cabezas de los jóvenes con tonterías dañinas. ¿Quiénes son esas personas? Son lo que Jordan Peterson llama «los postmodernistas»: profesores neomarxistas que dominan nuestros colegios y universidades.

Peterson alega que las ideas perversas que han minado el prestigio y la funcionalidad de las universidades en todo Occidente no son en absoluto recientes, más bien todo lo contrario. Son ideas que nacen del marxismo del siglo XIX (entender la vida social como una lucha entre polos opuestos ya sea raza, religión, estatus) y que se expandieron como la pólvora en la generación hippie de los años 70 y 80.

Entre las ideas que promueven se encuentra la imposición de lo políticamente correcto y de la igualdad absoluta

 

Muchos de esos jóvenes de entonces, son ahora profesores con una gran capacidad de influir en las nuevas generaciones y con la única misión de destruir la civilización occidental desde dentro por considerarla negativa. Entre las ideas que promueven se encuentra la imposición de lo políticamente correcto y de la igualdad absoluta por encima del respeto a las diferencias entre las personas y las ideas que profesan, lo que nos ha llevado a un totalitarismo ideológico donde no se respeta al otro a no ser que coincida con los «mandamientos» de la nueva religión secular: la igualdad.

«Quizás no se ha dado cuenta, pero actualmente usted está financiando a personas peligrosas que están adoctrinando a las mentes jóvenes en todo occidente con su ideología fundamentada en el resentimiento. Y que han convertido en la misión de sus vidas el socavar a la Civilización occidental desde dentro, a la que catalogan como corrupta, opresora y “patriarcal”. Si usted es contribuyente o paga por título de Artes Liberales de su hijo, usted está suscribiendo a esta pandilla de nihilistas», así es como inicia el material audiovisual en el que el Profesor de Psicología da inicio a su explicación.

 

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Y prosigue: «Usted está pagando a ideólogos que aseguran que toda la verdad es subjetiva, que todas las diferencias sexuales son socialmente construidas; y que el imperialismo occidental es la única fuente de todos los problemas del Tercer Mundo. Ellos son los posmodernistas, que van impulsando el activismo progresista en alguna universidad cercana a usted. Ellos producen los ataques en masa que callan violentamente a oradores en los campus. Son los policías del pensamiento único, quienes protegen con la ley el uso de pronombres fabricados. Y son los decanos, cuyas formas de vida dependen de avivar la discriminación donde existe poco o nada».

Jordan Peterson asegura que las ideas de este grupo de personas tomaron fuerza en universidades occidentales en los 60 y 70, cuando los verdaderos seguidores de la izquierda radical, se convirtieron en los profesores del presente. «Y ahora cargamos con una deuda educativa, no para que nuestros hijos aprendan a pensar de forma crítica, a escribir con claridad o a hablar con propiedad, sino para que puedan seguir la agenda destructiva de sus mentores. Ahora es posible terminar un grado de filología inglesa y nunca haber leído a Shakespeare, uno de esos hombres blancos muertos en cuyo trabajo subyace nuestra “sociedad de opresión”».

El Profesor de Psicología de la Universidad de Toronto explica que para entender y combatir a los posmodernistas y las ideas por las cuales se orientan, deben ser claramente identificados tres aspectos.

Primero: Identificar su trinidad impía: diversidad, equidad e inclusión. La diversidad no es definida por la opinión, sino por la raza, etnia o identidad sexual. La equidad ya no es la meta loable de igualdad de oportunidades, sino la insistencia en la igualdad de resultados; y la inclusión, el uso de cuotas basadas en la identidad, para alcanzar ese mal concebido estado de equidad.

Todos los derechos clásicos de occidente son considerados secundarios frente a estos nuevos valores. Tomemos, por ejemplo la libertad de expresión, el gran pilar de la democracia.

Los posmodernistas se rehúsan a creer que la gente por voluntad propia intercambiará ideas y llegará a consensos. Su mundo es, en cambio, una pesadilla «Hobbesiana» de grupos de distintas identidades peleando por el poder. No ven ideas contrarias a su ideología como simplemente incorrectas. Sino que las ven como integrales al sistema opresivo que desean suplantar, y consideran como una moral obligatoria sofocar y restringir su expresión.

Segundo: su rechazo al libre mercado. La idea que el intercambio libre y voluntario beneficia a todos. No quieren reconocer que el capitalismo ha sacado de la pobreza a cientos de millones de personas, quienes pueden adquirir, por primera vez en la historia, comida, refugio, ropa, transporte, incluso entretenimiento y viajes. Aquellos que son clasificados como pobres en los EE.UU, y cada vez más en cualquier otro lugar, pueden satisfacer sus necesidades básicas. Mientras tanto, en la próspera Venezuela de antaño, y hasta hace poco símbolo de los universitarios radicales, la clase media hace cola para conseguir papel higiénico.

Tercero y finalmente, las políticas de identidad. Los posmodernistas no creen en el individuo. Usted es un ejemplar de su raza, sexo, o preferencia sexual. Usted también es víctima u opresor. Nada malo hay en los primeros, y nada bueno en los últimos. Tales ideas de victimización no hacen sino justificar el uso del poder y engendrar conflictos intergrupales.

«Todos esos conceptos fueron originados con el filósofo alemán Karl Marx, en el siglo XIX. Marx veía el mundo como una gigante lucha de clases, burgueses contra proletarios. El avaro rico contra el pobre desesperado. Pero donde sea que estas ideas fueron puestas en práctica, en la Unión Soviética, China, Vietnam y Camboya, por mencionar unos cuantos, todas sus economías fracasaron y decenas de millones fueron ejecutados. Peleamos una guerra fría por décadas para detener el avance de esas nociones asesinas, pero están de vuelta, en el nuevo disfraz de políticas identitarias», enfatiza Jordan Peterson.

Las ideas corruptas de los posmodernos neomarxistas deben ser echadas a la basura de la historia.

 

«Las ideas corruptas de los posmodernos neomarxistas deben ser echadas a la basura de la historia. En su lugar debemos reafirmarnos para continuación con las mismas instituciones donde las ideas centrales de occidente deberían transmitirse a través de las generaciones. Si no los detenemos, el posmodernismo le hará a América y al mundo occidental lo que ya ha hecho con sus universidades», así concluye Jordan Peterson su explicación, haciendo un fuerte llamado a los padres de familia: Es preciso formarse para identificar a esos «postmodernistas» que dominan nuestros colegios y universidades.

 

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