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Confidentes del Sagrado Corazón de Jesús: Santa Brígida de Suecia

Confidentes del Sagrado Corazón de Jesús: Santa Brígida de Suecia
A la edad de diez años, Brígida tuvo una visión de Jesús colgando de la cruz. Cuando ella preguntó quién lo había tratado así, respondió: «Los que me desprecian y se burlan de mi amor».

Esta confidente del Sagrado Corazón de Jesús quiso conocer cuántos latigazos recibió nuestro Señor Jesucristo durante su amarga pasión, además, fue partícipe de una visión donde contempló el Corazón destrozado de Jesús cuando fue penetrado por la lanza.

Brígida, conocida también como Brigite, nació en 1303, princesa del castillo de Finstad, hija del Gobernador de Upplandy. La familia era tan piadosa, que dio varios santos a la Iglesia. Además, construyó monasterios, hospitales y templos usando la propia fortuna. Siguiendo el ejemplo de su familia, Brígida ayudaba en obras de caridad desde la infancia. Además de eso, ella tenía el don de las revelaciones. Estas revelaciones fueron escritas en sueco, pero más tarde fueron traducidas al latín, formando grandes volúmenes. Tales obras aún son consultadas por teólogos, historiadores y fieles como fuente histórica. 

Durante su juventud, Brígida fue dama de compañía  de una reina llamada Bianca, de la región de Namur, en la actual Bélgica. Por causa de esta función, ella estaba siempre presente en las cortes llenas de lujo y riquezas. Con todo, ella no se dejó corromper en estos ambientes llenos de frivolidades, muy por el contrario, se mantuvo fiel a su conciencia cristiana y preservó su fe, nunca apartándose de la caridad y de la dignidad. 

Con 18 años de edad, Brígida se casó con un noble de nombre Ulf Gudmarsson. Su marido también era cristiano fervoroso. Brígida y Ulf tuvieron 8 hijos. Entre ellos se destaca una hija que también fue canonizada por la Iglesia: Santa Catalina de Suecia. El matrimonio, especialmente Brígida, cuidaba de la educación moral, formal y religiosa de los hijos con toda dedicación. 

Una vez viuda, Santa Brígida se retiró de una vez por todas a la vida religiosa. Ella guardaba en su corazón un antiguo proyecto, que era el de fundar un monasterio mixto

Pero el matrimonio recibió un duro golpe: la muerte de uno de sus hijos. Después de esto, ellos decidieron ir en peregrinación hasta el Santuario de Santiago de Compostela, en España. Cuando volvieron, Ulf quedó gravemente enfermo. Brígida tuvo una revelación, un sueño, por mediación de San Dionísio. Por medio del sueño supo que su marido no moriría. Y realmente, él quedó curado. Sin embargo, después de esto decidió entrar en el Monasterio de Alvastra. Allí, uno de sus hijos ya vivía como monje. En 1334, Ulf fallece dejando a Santa Brígida viuda. 

Una vez viuda, Santa Brígida se retiró de una vez por todas a la vida religiosa. Ella guardaba en su corazón un antiguo proyecto, que era el de fundar un monasterio mixto, teniendo un área para los varones y otro para las mujeres. De este proyecto nace la Orden del Santo Salvador. Los religiosos seguían las reglas de vida de San Agustín. La propia Santa Brígida pasó a vivir en este monasterio hasta que la Orden fundada por ella fue aprobada oficialmente por la Iglesia. Después de esta aprobación, ella se mudó a Roma. 

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Santa Brígida vivió en Roma durante 24 años. Allí trabajó por la moralización de las costumbres. También luchó para que el Papa, quien en la época, por divisiones dentro de la Iglesia, estaba en Avignon, en Francia, vuelva a Roma. Contando con el total apoyo del Rey de Suecia construyó nada menos que 78 monasterios esparcidos por toda Europa. 

Fallece el 23 de julio de 1373. Ella estaba en una peregrinación a Tierra Santa. A partir de su muerte, la Orden del Santo Salvador pasó a ser dirigida por Santa Catalina de Suecia, su hija. La Orden se volvió muy conocida algunos años después. Santa Brígida fue canonizada muy pronto, apenas 18 años después de su muerte, y su culto se esparció rápidamente por toda Europa. 

Visiones

A la edad de diez años, Brígida tuvo una visión de Jesús colgando de la cruz. Cuando ella preguntó quién lo había tratado así, respondió:

«Los que me desprecian y se burlan de mi amor».

Estaba tan impresionada que desde ese momento la Pasión de Cristo se convirtió en el centro de su vida espiritual. Las revelaciones que había recibido desde la infancia se volvieron ahora más frecuentes, y sus registros de estas Revelationes Coelestes que se tradujeron en latín por Matthias, canon de Linköping, y por su confesor, Peter Olafsson, prior de Alvastra, obtuvo una gran boga durante la Edad Media.

Sus visiones de la Natividad de Jesús tuvo una gran influencia en las representaciones de la Natividad de Jesús en el arte. 

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Santa Brígida oró durante mucho tiempo para saber cuántos golpes sufrió Jesucristo durante su terrible Pasión. Recompensando su paciencia, un día se le apareció y le dijo: 

«Recibí 5480 golpes en Mi Cuerpo. Si deseas honrarlos de alguna manera, recita quince Padres Nuestros y quince Avemarías con las siguientes Oraciones, que Yo mismo enseñaré, durante todo un año. Cuando el año termine, habrás honrado cada una de Mis Llagas».

En una de esas revelaciones Santa Brígida pudo, ver el Corazón de Jesús destrozado cuando penetró la lanza.


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Uno de los aspectos más conocidos en la vida de Santa Brígida, es el de las múltiples visiones con que la favoreció el Señor, especialmente las que se refieren a los sufrimientos de la Pasión y a ciertos acontecimientos de su época. Por orden del Concilio de Basilea, el Juan de Torquemada, quien fue más tarde cardenal, examinó el libro de las revelaciones de la santa y declaró que podía ser muy útil para la instrucción de los fieles; pero tal aprobación encontró muchos opositores. Por lo demás; la declaración de Torquemada significa únicamente que la doctrina del libro es ortodoxa y que las revelaciones no carecen de probabilidad histórica. El Papa Benedicto XIV, entre otros, se refirió a las revelaciones de Santa Brígida en los siguientes términos: «Aunque muchas de esas revelaciones han sido aprobadas, no se les debe el asentimiento de fe divina; el crédito que merecen es puramente humano, sujeto al juicio de la prudencia, que es la que debe dictarnos el grado de probabilidad de que gozan para que crearnos píamente en ellas». En una de esas revelaciones Santa Brígida pudo, ver el Corazón de Jesús destrozado cuando penetró la lanza.

Santa Brígida, con gran sencillez de corazón, sometió siempre sus revelaciones a las autoridades eclesiásticas y, lejos de gloriarse por gozar de gracias tan extraordinarias, las aprovechó como una ocasión para manifestar su obediencia y crecer en amor y humildad. Si sus revelaciones la han hecho famosa, ello se debe en gran parte a su virtud heroica, consagrada por el juicio de la Iglesia.

El libro de sus revelaciones fue publicado por primera vez en 1492.

Hno. Cristian Alfonso

Religioso. Miembro Permanente de la Comunidad Misionera de Jesús. La música y la literatura mueven el mundo, para bien o para mal. Por eso procuro ahondar en estas dos artes, para mover al mundo hacia las altas alturas de la belleza.

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