Buscar

Don Bosco recibió de la Virgen María consejos para formar a los jóvenes

El padre y maestro de la juventud, San Juan Bosco, fue una incomparable figura que ha movido los corazones de jóvenes y adultos a lo largo de su vida, siempre con dulzura y mucha alegría. ¿Cuál era el secreto de Don Bosco? Los prudentes consejos que recibió de la Madre del Cielo.
Don Bosco recibió de la Virgen María consejos para formar a los jóvenes

Extracto de las memorias biográficas de Don Bosco, donde él mismo nos detalla los prudentes consejos que recibió de la Santísima Virgen María para guiar a los jóvenes.

***

Un día del año 1847, después de haber meditado mucho sobre la manera de hacer el bien a la juventud, se me apareció la Reina del Cielo y me llevó a un jardín encantador. Había un rústico, pero hermosísimo y amplio soportal en forma de vestíbulo. Enredaderas cargadas de hojas y de flores envolvían y adornaban las columnas trepando hacia arriba y se entrecruzaban formando un gracioso toldo. Daba este soportal a un camino hermoso sobre el cual, a todo el alcance de la mirada, se extendía una pérgola encantadora, flanqueada y cubierta de maravillosos rosales en plena floración. Todo el suelo estaba cubierto de rosas. La bienaventurada Virgen María me dijo:

– Quítate los zapatos.

Y cuando me los hube quitado, agregó:

– Échate a andar bajo la pérgola: es el camino que debes seguir.

Me gustó quitarme los zapatos: me hubiera sabido muy mal pisotear aquellas rosas tan hermosas. Empecé a andar y advertí enseguida que las rosas escondían agudísimas espinas que hacían sangrar mis pies. Así que me tuve que parar a los pocos pasos y volverme atrás.

– Aquí hacen falta los zapatos, dije a mi guía.

– Ciertamente, me respondió; hacen falta buenos zapatos.

Me calcé y me puse de nuevo en camino con cierto número de compañeros que aparecieron en aquel momento, pidiendo caminar conmigo.

Ellos me seguían bajo la pérgola, que era de una hermosura increíble. Pero, según avanzábamos, se hacía más estrecha y baja. Colgaban muchas ramas de lo alto y volvían a levantarse como festones; otras caían perpendicularmente sobre el camino. De los troncos de los rosales salían ramas que, a intervalos, avanzaban horizontalmente de acá para allá; otras, formando un tupido seto, invadían una parte del camino; algunas serpenteaban a poca altura del suelo. Todas estaban cubiertas de rosas y yo no veía más que rosas por todas partes: rosas por encima, rosas a los lados, rosas bajo mis pies. Yo, aunque experimentaba agudos dolores en los pies y hacía contorsiones, tocaba las rosas de una y otra parte y sentí que todavía había espinas más punzantes escondidas por debajo. Pero seguí caminando. Mis piernas se enredaban en los mismos ramos extendidos por el suelo y se llenaban de rasguños; movía un ramo transversal, que me impedía el paso o me agachaba para esquivarlo y me pinchaba, me sangraban las manos y toda mi persona. Todas las rosas escondían una enorme cantidad de espinas. A pesar de todo, animado por la Virgen María, proseguí mi camino. De vez en cuando, sin embargo, recibía pinchazos más punzantes que me producían dolorosos espasmos.

Los que me veían, y eran muchísimos, caminar bajo aquella pérgola, decían: «¡Don Bosco marcha siempre entre rosas! ¡Todo le va bien!» No veían cómo las espinas herían mi pobre cuerpo.

Muchos clérigos, sacerdotes y seglares, invitados por mí, se habían puesto a seguirme alegres, por la belleza de las flores; pero al darse cuenta de que había que caminar sobre las espinas y que éstas pinchaban por todas partes, empezaron a gritar: «¡Nos hemos equivocado!»

Yo les respondí:

– El que quiera caminar deliciosamente sobre rosas, vuélvase atrás y síganme los demás.

Muchos se volvieron atrás. Después de un buen trecho de camino, me volví para echar un vistazo a mis compañeros. Qué pena tuve al ver que unos habían desaparecido y otros me volvían las espaldas y se alejaban. Volví yo también hacia atrás para llamarlos, pero fue inútil; ni siquiera me escuchaban. Entonces me eché a llorar: «¿Es posible que tenga que andar este camino yo solo?».

Pero pronto hallé consuelo. Vi llegar hacia mí un tropel de sacerdotes, clérigos y seglares, los cuales me dijeron: «Somos tuyos, estamos dispuestos a seguirte». Poniéndome a la cabeza reemprendí el camino. Solamente algunos se descorazonaron y se detuvieron. Una gran parte de ellos llegó conmigo hasta la meta.

– Después de pasar la pérgola, me encontré en un hermosísimo jardín. Mis pocos seguidores habían enflaquecido, estaban desgreñados, ensangrentados. Se levantó entonces una brisa ligera y, a su soplo, todos quedaron sanos. Corrió otro viento y, como por encanto, me encontré rodeado de un número inmenso de jóvenes y clérigos, seglares, coadjutores y también sacerdotes que se pusieron a trabajar conmigo guiando a aquellos jóvenes. Conocí a varios por la fisonomía, pero a muchos no los conocía.

Has de saber, que el camino por ti recorrido, entre rosas y espinas, significa el trabajo que deberás realizar en favor de los jóvenes.

Mientras tanto habiendo llegado a un lugar elevado del jardín, me encontré frente a un edificio monumental, sorprendente por la magnificencia de su arte. Atravesé el umbral y entré en una sala espaciosísima cuya riqueza no podía igualar ningún palacio del mundo. Toda ella estaba cubierta y adornada por rosas fresquísimas y sin espinas que exhalaban un suavísimo aroma. Entonces la Santísima Virgen que había sido mi guía, me preguntó:

– ¿Sabes qué significa lo que ahora ves y lo que has visto antes?

– No, le respondí: os ruego me lo expliquéis.

Entonces Ella me dijo:

Has de saber, que el camino por ti recorrido, entre rosas y espinas, significa el trabajo que deberás realizar en favor de los jóvenes. Tendrás que andar con los zapatos de la mortificación. Las espinas del suelo significan los afectos sensibles, las simpatías o antipatías humanas, que distraen al educador de su verdadero fin, lo hieren, y lo detienen en su misión, impidiéndole caminar y tejer coronas para la vida eterna.

Las rosas son símbolo de la caridad ardiente que debe ser tu distintivo y el de todos tus colaboradores. Las otras espinas significan los obstáculos, los sufrimientos, los disgustos que os esperan. Pero no perdáis el ánimo. Con la caridad y la mortificación, lo superaréis todo y llegaréis a las rosas sin espinas.

Apenas terminó de hablar la Madre de Dios, volví en mí y me encontré en mi habitación. 

Su Vocación

A los nueve años de edad, San Juan Bosco tuvo su primer sueño revelador que no olvidaría jamás, en el, se le reveló su vocación. En aquel primer sueño, se vio rodeado de una multitud de chiquillos que se peleaban entre sí y blasfemaban; Juan Bosco trató de hacer la paz, primero con exhortaciones y después con los puños. Súbitamente apareció Nuestro Señor y le dijo:

 «¡No, no! Tienes que ganártelos con la mansedumbre y el amor».

Le indicó también que su Maestra sería la Santísima Virgen, quien al instante apareció y le dijo:

«Toma tu cayado de pastor y guía a tus ovejas».

Cuando la Señora pronunció estas palabras los niños se convirtieron primero, en bestias feroces y luego en ovejas. Juan Bosco comprendió que su vocación era ayudar a los niños desde la más tierna infancia.

Por medio de la comunión frecuente, San Juan Bosco quería fortificar el alma de los jóvenes contra las embestidas infernales. A su juicio, la Primera Comunión debía hacerse lo más temprano posible: «Cuando un niño sabe distinguir entre el pan común y el Pan Eucarístico, cuando está lo suficientemente instruido, no es preciso mirar la edad. Que el Rey del Cielo venga de inmediato a reinar en esa alma».

Don Bosco hizo de la devoción a María Santísima, bajo la hermosa invocación de María Auxiliadora, una columna de la espiritualidad salesiana. «Si llegaras a ser sacerdote -le repetía afectuosamente mamá Margarita- propaga sin cesar la devoción a la Virgen».

«Publíquese, dígase y predíquese por todos los medios, que María Auxiliadora ha obtenido y obtendrá gracias particulares y aún extraordinarias y milagrosas, a los que ayudan cristianamente a la juventud en peligro, con obras, consejos, con el buen ejemplo o simplemente con la oración» decía el Santo.

Diez sugerencias concretas de Don Bosco para ayudar a los jóvenes:

Experimentando un llamado interior impetuoso para salvar a los jóvenes de las garras de los voraces lobos, Don Bosco se convirtió en su amigo, guía, líder, pastor y especialmente en su líder espiritual.

Diez sugerencias concretas para ayudar a los jóvenes basado en las enseñanzas de Don Bosco, tomado de la web Santavirgenmaria.com.

1. Reconocer los innumerables enemigos de los jóvenes

Drogas, bebida, pornografía, actividad de pandillas, pensamientos suicidas, materialismo, consumismo y un medio general de desobediencia y rebelión, este es el ambiente moral que los jóvenes están inhalando y que contamina sus pulmones espirituales. Como adultos y buenos pastores de los jóvenes debemos estar atentos y atentos a estos enemigos numerosos, maliciosos y peligrosos. ¡El Buen Pastor debe conocer la manada de lobos que están buscando a su presa!

2. Rezar, y no dejar nunca de rezar por ellos

Todos tenemos tiempo para orar. Lo que el oxígeno es para los pulmones, la oración es para nuestra alma.

Sin oración, nos sofocamos y morimos. Jesús y las cartas de San Pablo insisten en que oremos constantemente y nunca abandonemos la esperanza. Honestamente, probablemente no rezamos lo suficiente por los jóvenes. Rezamos por la paz mundial, los huérfanos, los enfermos y los moribundos, la Iglesia y sus necesidades, así como por el matrimonio y la familia; todas estas son las más nobles de las intenciones, pero no debemos ser negligentes en la oración por los jóvenes.

Todos los días rece por los jóvenes, por su seguridad y salvación. Ofrezca oraciones, misas, comuniones y sacrificios por la salvación de los jóvenes.

3. Conéctese con adolescentes, especialmente como padre

Trabajar con los jóvenes, especialmente un grupo de adolescentes, puede ser muy desafiante hasta el punto de exasperar. Esto no significa que tiremos la toalla; este no era el estilo de San Juan Bosco.

Los padres deben encontrar tiempo, formas, métodos y estrategias para conectarse con sus hijos adolescentes; cuanto más aparentemente rebeldes, más tiempo y esfuerzo se necesita para conectarse.

Los adolescentes pueden quedarse callados y retraídos, tristes y deprimidos, enojados y altaneros; todos estos son signos de su desesperada necesidad de la presencia, atención y amor de sus padres.

¡Los padres no apagan la mecha humeante! Separe el tiempo para estar y comunicarse con los jóvenes.

4. Hora de comer con los jóvenes

Los estudios sociológicos han demostrado en general la importancia primordial del tiempo de la comida para la familia en general, pero especialmente para los jóvenes.

Numerosos estudios revelan que los padres que se sientan a la mesa y comen y conversan con sus hijos adolescentes logran que sus jóvenes rindan mejor en la escuela, son mejores atletas, sufren menos depresión y se experimenta una sensación general de alegría y bienestar.

5. No llevar los celulares a la mesa o la televisión

De hecho, una familia puede estar sentada juntos en una mesa y es como si todos estuvieran en su propio mundo, en su propio juego o mundo de fantasía.

A pesar de estar en la mesa, a menudo vemos la separación que todavía existe debido a la presencia omnipresente de la electrónica y los medios. La hora de la comida debe estar totalmente libre del televisor, hablando sin cesar; o la radio y la música a todo volumen; el teléfono celular y mensajes de texto constantes, Internet en cualquier tamaño, color y forma.

En otras palabras, la persona humana, la madre, el padre, el hijo, la hija, el hermano y la hermana, la abuela y el abuelo tienen un valor infinito y prevalecen sobre todos los dispositivos electrónicos en el universo creado. Sin embargo, es triste decirlo, para muchos, nuestros artilugios inmateriales y la exposición a los medios a menudo trasciende la gran importancia de la persona humana y nuestra conexión entre nosotros. Esto es idolatría moderna. De hecho, la idolatría es cuando colocamos algo por encima de Dios. La persona humana está hecha a la imagen de Dios y debe ser muy respetada por esta dignidad innata.

6. De qué hablar

Es posible que nuestra cultura deje a las familias que nunca se han conectado realmente en un nivel profundo y que tengan que aprender qué hacer y decir en la mesa.

Aquí hay algunas sugerencias para crear una atmósfera armoniosa, libre y alegre en la comida familiar.

Primero, comienza con la oración. Bendice la comida y pide al Señor Jesús que se siente a comer con la familia. Él es el mejor de los Invitados y la fuente de unión y amor. 

Segundo, escucha. Cuando un miembro de la familia comunica lo que él cree que es importante, escuche atentamente y sin prejuicios.

En tercer lugar, anime a todos y sea una fuente de consuelo.

¡Cuarto, comparte la verdad! Un pasaje bíblico, un evento eclesiástico, una reunión social, una inspiración personal, una anécdota personal; todo lo siguiente puede ser alimento y alimento para la comunicación.

En quinto lugar, sonríe. Uno de los gestos más alentadores para fomentar la comunicación sana es la sonrisa. También es uno de los signos más claros de que somos discípulos de Jesús el Señor.

Sexto, aprende algunas historias cómicas o algunas buenas bromas (limpias).

Séptimo, ¡ríete! En el campo de la salud, muchos han llegado a la conclusión de que la risa es la mejor medicina.

Octavo, comparte conocimiento. San Ignacio de Loyola en la contemplación para alcanzar el amor establece claramente que si uno ama, está dispuesto a compartir sus tesoros con los demás: ¡comparta el conocimiento!

Noveno, si un miembro de la familia, debido a timidez o miedo o cualquier otra causa, no ha dicho nada en la mesa, ¡entonces el padre o la madre deberían alentarlo a compartir cualquier cosa y todos deberían escuchar atentamente!

¡Décimo, termina con la oración!

Si se adoptan y se respetan estos principios de comunicación, las familias se comunicarán mejor y será mucho menos probable que los jóvenes experimenten una soledad aplastante que con demasiada frecuencia es la triste condición de muchos.

7. Juega con los niños

Una de las características del éxito de San Juan Bosco fue el énfasis que puso en la recreación y el tiempo de juego sano y saludable.

Los padres deberían aprender a jugar con sus jóvenes. Tenis, ping-pong, baloncesto, ciclismo o senderismo, softball o béisbol. Jugar, y especialmente  los deportes, pueden tener un valor incalculable en la formación de buenos hábitos sociales en los jóvenes.

¡Sáquelos de las adicciones al mundo electrónico en las que realmente viven, no en un mundo real, sino en un mundo de fantasía!

8. Conversación de hora de acostarse

Busque oportunidades para hablar en un nivel más profundo con los jóvenes. Para los niños, la hora de acostarse es el mejor momento; ¡inténtelo también con los adolescentes!

Todos tenemos nuestros miedos ocultos, heridas, dudas, fracasos. Siéntese junto a la cama de su hijo o hija y simplemente pregunte cómo fue el día; luego, si hay algo en su mente o en su corazón que pesa sobre ellos.

Esto podría ser más eficaz para vincular a su hijo y evitar malas decisiones que todos hemos tomado cuando actuamos en un estado de desolación.

9. Practica el perdón

Si es que su hijo ha fallado moralmente, nunca desista de ellos, sino practique la misericordia a través del perdón. Dígales que nuestro Dios es un Dios de amor y Él siempre está listo para perdonar, siempre, pero bajo una condición: le decimos a Dios que lo sentimos y que estamos listos para cambiar, listos para ser convertidos.

Luego lleve a su hijo a la fuente y fuente del perdón, el Sacramento de la Confesión. «Aunque los pecados de uno sean como escarlata, se volverán blancos como la nieve».

10. Consagrar a los jóvenes al Inmaculado Corazón de María

En medio de la tempestad y las luchas de la vida, debe haber un refugio sólido de seguridad. Este refugio seguro es el Inmaculado Corazón de María. Debemos orar y enseñar a nuestros jóvenes a rezar la oración corta, tierna pero poderosa: Dulce corazón de María, sé mi salvación.

Buscar un verdadero refugio en el Inmaculado Corazón de María nos conducirá al Sagrado Corazón de Jesús y al puerto de la salvación eterna. Como se nos recuerda en la Memorare: «Nunca se supo que ninguno de los que han acudido a su protección implorando su auxilio, haya sido desamparado.

¡Que Nuestra Señora ponga su manto para cubrir a todos nuestros jóvenes y abrazarlos suavemente en su Inmaculado Corazón!

Oración de Don Bosco a María Auxiliadora

Oh María, Virgen poderosa,
grande e ilustre defensora de la Iglesia,
singular auxilio de los cristianos,
terrible como un ejército ordenado para la batalla,
Tú sola has triunfado de todas las herejías del mundo.

Oh Madre, en nuestras angustias,
en nuestras luchas, en nuestros apuros,
líbranos del enemigo y en la hora de la muerte
llévanos al cielo.
Amén

Facebook
Twitter
WhatsApp
Telegram
Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡No dejes al padre hablando sólo!

Homilía diaria.
Podcast.
Artículos de formación.
Cursos y aulas en vivo.

En tu Whatsapp, todos los días.

×