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Antes de la reforma litúrgica, en el calendario se celebraban dos fiestas a la Santa Cruz: el 3 de mayo, llamada «La Invención de la Santa Cruz», y el 14 de setiembre, La Exaltación de la Santa Cruz.


Tras la reforma litúrgica, en el calendario universal de la Iglesia quedó fijada el 14 de setiembre y que conmemora la dedicación de las basílicas de Jerusalén. Es una fiesta de origen oriental y no pasó a occidente hasta fines del siglo VII, a través del rito romano. En nuestro país y en otros países de América Latina, sin embargo, por estar tan popularmente arraigada la celebración de la cruz al 3 de mayo, esta quedó como fiesta «trasladada» en tales países con aprobación de la Sede Apostólica.

El 3 de mayo como fiesta de la Santa Cruz fue suprimida en 1960 por considerarse un duplicado de la Fiesta del 14 de Septiembre pero la tradición tan arraigada en la cultura y la religiosidad popular hicieron que en esta parte del orbe y especialmente en el Paraguay la Fiesta del 3 de mayo sea mayoritariamente aceptada como el único día dedicado a exaltar el madero de la Cruz como el lugar en donde nos fue alcanzado nuestra salvación.

ORIGEN

El 3 de mayo, conocida como la Fiesta de la «Invención de la Santa Cruz», es la fecha más antiguamente celebrada. En España aparece en todos los calendarios y fuentes litúrgicas mozárabes, poniéndola en relación con el relato del hallazgo por Santa Elena de la auténtica Cruz de Cristo. Este relato figura en los pasionarios del siglo X y puede resumirse así:

«En el sexto año de su reinado, el emperador Constantino se enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danubio. Se considera imposible la victoria a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una noche Constantino tiene una visión: en el cielo se apareció brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, In hoc signo vincis (“Con esta señal vencerás”). El emperador hizo construir una Cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias. Enseguida envió a su madre, santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo. Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes y con torturas consiguió la confesión del lugar donde se encontraba la Cruz a Judas (luego San Judas, obispo de Jerusalén). En el monte donde la tradición situaba la muerte de Cristo, encontraron tres cruces ocultas. Para descubrir cuál de ellas era la verdadera las colocaron una a una sobre un joven muerto, el cual resucitó al serle impuesta la tercera, la de Cristo. Santa Elena murió rogando a todos los que creen en Cristo que celebraran la conmemoración del día en que fue encontrada la Cruz, el tres de mayo».

 

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MANIFESTACIÓN POPULAR

En Paraguay, la tradición inicia con la evangelización de los primeros misioneros. Tradicionalmente, en este día, la cruz es adornada con paños nuevos y dones (chipa, y otros alimentos que penden de la cruz) En los cementerios, o las cruces de algún fallecido en la vera de los caminos recuperaban sus galas, conteniendo en este gesto el signo de la victoria de la Resurrección, ya que esta fiesta siempre cae en el tiempo Pascual. Por eso, el signo del dolor pasa más bien a ser motivo de vida nueva, alegría, esperanza, jolgorio.

En las casas, lo más común era construir un nicho para la Santa Cruz hechas con tacuaras, ramas de ka’avove’i y palma, donde posteriormente se colgarán las chipas en forma de argolla, cruces y rosarios. Una cruz se coloca en medio del nicho, donde la familia, vecinos y amigos se reúnen para rezar y adorar la imagen.

Los dueños de casa reparten la chipa a los visitantes, acompañadas de una taza de cocido. Si bien en esta época ya no es muy común ver a los estacioneros, era por otra parte el tiempo en que se volvían a escuchar sus lastimeras voces cantando a la pasión del Señor y los dolores de su Santisima Madre.

Cabe destacar que la chipa… que podríamos decir, es una especie de pan ácimo popular nativo, constituye el elemento central que hace al «agape fraterno» ya que la chipa se habrá de partir y compartir con quienes después de una oración o canto de alabanza y gratitud, arrancan de la Santa Cruz sus dones.

Se cuenta que quizás hasta la década de los 70 y 80, para el pueblo sencillo y anclado en su religiosidad, el 3 de mayo era una fiesta de guardar con todas las de la ley. Era popular el refrán que decía «kurusu árape aña ha añarânte omba’apóva» (En el Día de la Cruz únicamente el demonio y el candidato a demonio trabajan») Algun tiempo fue feriado.

Es recordada una composición musical denominada 3 de mayo, de JULIÁN ALARCÓN, que retrata esa fiesta popular. Sin embargo, la misma-según MAURICIO CARDOZO OCAMPO – se llamaba antiguamente KURUSU ÁRA, con letra y música de autor o autores anónimos.

 

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WILBER MENDOZA, Monje de San José.
Diócesis de San Juan Bta. Sta María de fe – Misiones,
comsanjose@gmail.com –

 

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