«Que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez»

(Lucas 21, 25-28. 34-36) «Mirad por vosotros mismos, no sea que vuestros corazones se carguen de glotonería y embriaguez, y con cuidados de esta vida, y que ese día no caiga sobre vosotros de improviso, como una red […]»