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Tenga un plan espiritual para un año nuevo victorioso

Tenga un plan espiritual para un año nuevo victorioso

P. Ed Broom

Una de las manifestaciones concretas para crecer en la buena voluntad hacia Dios es formular y redactar, de manera clara y práctica, un «Plan de Vida». La variedad de formas de elaborar un Plan de Vida son ilimitadas; la propuesta en este artículo se enfoca en las diversas áreas de la vida y en cómo podemos mejorar y hacer de nuestra vida una fragancia agradable a Dios. Hagamos de la oración del salmista nuestra oración: «Oh Señor, da éxito a la obra de nuestras manos».

Un Plan de Vida debe poner orden en todo lo que está desordenado en nuestras vidas. Debido al pecado, nuestras vidas están marcadas por la agitación, la confusión y el desorden. A esto se opone el Espíritu Santo, que trae el buen orden. De este orden viene la paz del corazón, la mente y el alma. La definición agustiniana de paz es «tranquilidad de orden».

¿Qué orden traerás?

Antes de escribir su Plan de Vida específico, ¿por qué no darle al proyecto espiritual un tema, lema o énfasis específico para el año?  

Algunas sugerencias:

Elige una obra de misericordia corporal o espiritual que sientas que Dios te está desafiando a abrazar y vivir este año. Quizás prefieras tomar una de las Estaciones de la Cruz, y ese puede ser tu motivo. O bien, puede elegir una de las 8 Bienaventuranzas que se encuentran en Mateo 5:1-12 y esforzarse por vivirla con la ayuda de su Plan de Vida. Tal vez le gustaría tener un tema mariano; elige uno de los Misterios del Santo Rosario como tu estrella guía para el Año Nuevo.

Finalmente, quizás prefieras elegir un versículo bíblico o una escena que cautive tu atención: Jesús caminando sobre el agua, o una de sus palabras desde la cruz, “Tengo sed…” o “Señor, fortalece mi fe…” Incluso podría ser el corazón de la Divina Misericordia: “Jesús, en ti confío”.

Considere esto en su plan de vida

Ahora procederemos al Plan de Vida y daremos varias áreas específicas que queremos examinar honestamente, luego haremos una breve propuesta práctica para mejorar en estas áreas. ¡Es mucho mejor formular propuestas prácticas que idealistas que se van la primera semana de enero!

Recuerda las palabras de Jesús: “El que es fiel en lo pequeño, será fiel en lo grande”. Y esto lo vemos en los santos como la esencia de la espiritualidad de santa Teresita es emprender las cosas ordinarias de la vida cotidiana con un amor extraordinario. ¡Aquí tenemos la clave secreta de la santidad!

Áreas Específicas a Incluir en un Plan de Vida

1. Vida de oración

Examine seriamente el tenor, el tono y el estado actual de su vida de oración. Luego ore acerca de cómo puede hacer mejoras. Una sugerencia: ¿Por qué no decides dar solo cinco minutos de oración todos los días?

Artículo Recomendado: El Camino de la Oración

2. Confesión y Reconciliación

Por nacimiento, todos somos pecadores. Hasta el día de nuestra muerte, debemos luchar ferozmente, confiando más en la gracia de Dios, para vencer el pecado en nuestras vidas. El pecado es el enemigo mortal número uno.

Uno de los medios más eficaces para vencer el pecado es a través de la recepción del Sacramento de la Confesión. El toque sanador y la gracia de Dios se manifiestan más abundantemente a través de este Sacramento.

Mi sugerencia: Ve a confesarte con más frecuencia (tú decides). Además, es mejor prepararse la noche anterior a la confesión y, después, aprender a confiar más en la misericordia de Dios. 

¡Victoria por la misericordia de Dios!

Artículo Recomendado: Cómo hacer una buena confesión según el Padre Jorge Loring

3. Santa Misa y Santa Comunión

Nuestra salvación eterna depende de permitir que Jesús nos salve. El nombre «Jesús» significa Salvador. Jesús esboza un plan de acción claro y concreto para ser salvo en Su «Discurso del Pan de Vida”» (Jn. 6:22-71). Léanlo y mediten en esta Palabra de vida. 

Para resumir el mensaje de Jesús en pocas palabras, la salvación de nuestras almas inmortales depende de comer y beber. Adán y Eva comieron y trajeron la muerte al mundo. Jesús nos promete la vida eterna al comer y beber Su Cuerpo y Sangre a través de la recepción de la Sagrada Comunión. Dice claramente sin balbuceos ni balbuceos: “Yo soy el Pan de Vida, el que come mi Cuerpo y bebe mi Sangre tendrá vida eterna y Yo lo resucitaré en el último día”.

Punto de acción: ¡apunta a la Misa diaria y  la Sagrada Comunión! Si esta ya es su práctica, venga diez minutos antes de la Misa y ofrezca sus propias intenciones, depositándolas en el altar. Las gracias que fluyen en vuestro corazón están en proporción directa a vuestra preparación y disposición. ¡Una Santa Comunión podría transformarnos en santos! ¡Fantástico!

Artículo Recomendado: ¿Sin ganas para ir a Misa? El P. Loring explica Por qué hay que ir a Misa 

4. Vida apostólica

Ser seguidor de Cristo es ser misionero. Las últimas palabras de Jesús antes de ascender al cielo fueron: «Id por todo el mundo y enseñad todo lo que os he enseñado y he aquí yo estaré con vosotros siempre hasta el fin de los tiempos» (Mt 28). En este año de la fe tenemos el desafío de crecer en nuestra fe, pero también de compartir nuestra fe con los demás. De hecho, una de las mejores maneras de fortalecer la propia fe es compartirla con los demás. ¡Intentalo! ¿Cuál podría ser una forma concreta? En familia, sugerir el rezo diario del Rosario. Afuera, invite a un católico caído de regreso a casa a la Iglesia Católica. Si amamos a Dios, debemos amar lo que Dios ama: ¡la salvación de las almas!

5. Formación Permanente

En el Año de la Fe el Santo Padre Benedicto XVI nos ha exhortado a leer los documentos del Concilio Vaticano II, más concretamente las cuatro Constituciones Dogmáticas: Dei Verbum (sobre la Palabra de Dios), Sacrosanctum Concilium (sobre la Liturgia), Gaudium et Spes y Lumen Gentium (Documentos sobre la Iglesia en el mundo moderno). Los cristianos católicos de hoy deben hacer un esfuerzo concertado para aprender su fe más profundamente; nuestra fe católica es un océano insondable en su profundidad y anchura. Dedique al menos 15 minutos todos los días para dedicarse a un estudio serio de su fe católica.

Artículo Recomendado: Formacioncatolica.org/cursos

6. Penitencia

Para emprender el vuelo un pájaro necesita dos alas. Para volar alto en la atmósfera espiritual, el alma necesita aplicarse seriamente a dos prácticas: la oración y la penitencia. Nuestra Señora de Fátima, que se apareció a los tres pastorcitos, insistió en que rezaran, especialmente el Santísimo Rosario, pero también que ofrecieran sacrificios por la conversión de los pobres pecadores. Jesús lo expresó sin rodeos: «Si no hacemos penitencia, pereceremos». 

He aquí una sugerencia: como el viernes es el día en que estamos obligados a hacer penitencia, por qué no elegir uno de los siguientes: nada de carne, renunciar a los dulces durante el día, ayunar de ver la televisión, comer menos, hacer el vía crucis , no te quejes todo el día!

Dedique al menos 15 minutos todos los días para dedicarse a un estudio serio de su fe católica.

En el Año de la Fe el Santo Padre Benedicto XVI nos ha exhortado a leer los documentos del Concilio Vaticano II, más concretamente las cuatro Constituciones Dogmáticas: Dei Verbum (sobre la Palabra de Dios), Sacrosanctum Concilium (sobre la Liturgia), Gaudium et Spes y Lumen Gentium (Documentos sobre la Iglesia en el mundo moderno). Los cristianos católicos de hoy deben hacer un esfuerzo concertado para aprender su fe más profundamente; nuestra fe católica es un océano insondable en su profundidad y anchura. Dedique al menos 15 minutos todos los días para dedicarse a un estudio serio de su fe católica.

Artículo Recomendado: La oración del cuerpo: la mortificación

7. Trabajo

Todos estamos llamados a trabajar. Dios le dijo a Adán que se ganaría el pan con el sudor de su frente. San Pablo nos exhorta a trabajar en nuestra salvación con temor y temblor. También todos sabemos, probablemente por experiencia personal, que la ociosidad es el taller del diablo. Examine cuidadosamente su trabajo diario y vea áreas de mejora. Propuesta: ser puntual en el arranque, esforzado en el trabajo y honesto en la hora de salida. Recuerda que estás trabajando para el Señor. Como nos recuerda San Pablo, «¡Ya sea que coman o beban, háganlo todo para el Señor!»

Artículo Recomendado: Santificar el trabajo, santificarse en el trabajo, santificar con el trabajo

8. Llamada Vocacional

La mayoría están llamados a la vida del matrimonio; unos son llamados al sacerdocio ya la vida religiosa y otros son llamados a la vida de soltero. Si uno es llamado a la vida conyugal, ¿se puede hacer un claro examen de conciencia y propuestas concretas respecto al proyecto de vida? Examine y responda a estas preguntas: ¿Cómo puedo ser una mejor esposa/esposo/hijo/a? ¿Cómo puedo mejorar como padre/madre? Orad por esto y el Espíritu Santo os inspirará con una propuesta concreta.

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9. Dirección Espiritual

Además de la confesión frecuente, la lectura espiritual y los estudios teológicos serios, aquellos que están siguiendo el camino de la perfección deben tener alguna forma de Dirección Espiritual periódica. San Juan de la Cruz lo expresó sin rodeos: “Quien se tiene a sí mismo como director espiritual, tiene a un idiota por discípulo”. En otras palabras, todos tenemos puntos ciegos y necesitamos que alguien más que nosotros mismos nos ayude en el camino exigente y riguroso para convertirnos en santos. Consejo: ore para que Dios le ayude a encontrar esta guía. Si ya has descubierto uno, ¡agradécele humilde, dócil y obediente!

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10. María: nuestra vida, nuestra dulzura y nuestra esperanza

Un proyecto de vida exitoso estaría incompleto si se descuidara a María. Como afirma San Luis de Montfort con la mayor convicción: “El camino más rápido, fácil y eficaz hacia la santidad es a través de la Verdadera Devoción a María”. En otras palabras, ¡ella es el atajo a Dios! Propuestas: Rosario diario, Consagración a María por la Verdadera Devoción, lectura de María, vivir en presencia de María e imitación de la virtud de María. ¡Elige tu virtud más débil este año y suplica por la intercesión de María para conquistarte a ti mismo! María es el punto débil de Dios. ¡Él nunca puede resistir sus oraciones!

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Conclusión

Concluyamos con las sabias palabras del P. Adolphe Tanqueray en su clásico La vida espiritual: 

«El hombre que se atiene a una regla de vida bien definida ahorra un tiempo considerable: 1) No pierde el tiempo en vacilaciones. Sabe exactamente lo que debe hacer y cuándo debe hacerlo. Si bien su horario no está matemáticamente detallado, al menos establece períodos de tiempo y establece principios con respecto a los ejercicios religiosos, la recreación, el trabajo, etc. ya lo ha previsto determinando de antemano los ejercicios que pueden abreviarse y la forma de compensarlos. En todo caso, tan pronto como dejen de existir estas circunstancias excepcionales, vuelve inmediatamente a su regla. 3) La inconstancia se desvanece igualmente. La regla le insta a hacer siempre lo prescrito, y eso todos los días ya todas las horas del día. Así se forman los hábitos que, dar continuidad a su vida y asegurar la perseverancia; sus días son días llenos, llenos de buenas obras y méritos» (560).

Nota del Editor: Tener todos los puntos por escrito e ir marcando aquellos que uno logró realizar, como un punto de iniciación, luego con el tiempo, esto se hará hábito y usted realizará todo de forma directa.


Publicado originalmente en https://bit.ly/3JhRIxA
Adaptado por Formación Católica

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