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El primer mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas, poniéndose por encima de todo. ¿Por qué es así?

Compendio, números 442 a 454

Introducción

El primer mandamiento es amar a Dios sobre todas las cosas, poniéndose por encima de todo. ¿Por qué es así? ¿No se crea un conflicto entre el amor a Dios y a los demás? En este mandamiento se fundamentan los otros. ¿Cómo es posible amar a Dios sobre todas las cosas?

« “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?”. Jesús les contestó: “Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos”».

Mc 12, 28-30

Exposición de la fe

1.     El primer mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas

Sólo hay un Dios que puede ser Señor de nuestras vidas. Sólo a Dios podemos amar sobre todas las cosas. Después podemos y debemos amar las demás cosas con el orden debido. Antes que nada, Dios ha querido que amemos al prójimo como a nosotros mismos. Si no se guarda este orden del amor, no se vive como Dios quiere.

 (Leer nn. 442 y 443).

Todos los hombres buscamos la verdad. Y de forma especial buscamos a Dios, pero nadie puede ser obligado a creer, como tampoco puede impedírsele practicar su fe.

(Leer  n. 444 y recordar nn. 365 y 373).

Lo que prohíbe este mandamiento: rechazar a Dios o tratar a otras cosas como si fueran Dios o en lugar de Dios.

(Leer 445 y 446).

2.    El segundo mandamiento: No tomarás el Nombre de Dios en vano

Sólo si tenemos en cuenta el respeto que Dios merece, podemos entender bien este Mandamiento. Dios y todo lo que se refiere a Él debe ser tratado con muchísimo respeto. Por eso, los cristianos sufrimos cuando se insulta su Nombre (blasfemia). También es una mala costumbre jurar sin motivo y, mucho peor, jurar en falso.

 (Leer nn. 447 a 449).

3.    El tercer mandamiento: Santificarás las fiestas

Desde los tiempos del Antiguo Testamento, el pueblo de Israel celebraba los dones recibidos y daba gracias. Las fiestas alimentan la fe y también ayuda al descanso de los trabajos, permiten el enriquecimiento de las personas y fomentan la alegría de vivir juntos. Por eso, son muy importantes para la vida de los pueblos, para las sociedades, para las familias, para la Iglesia y para la vida cristiana.

El Pueblo de Israel celebraba una fiesta semanal, el sábado. El Compendio  explica por qué ahora el Pueblo de Dios celebra el domingo, que significa «día del Señor».

(Leer nn. 450 a 452).

Aunque se pierda el sentido del domingo en la sociedad, los cristianos deben destacarlo en su vida. El domingo es un día de culto y de fiesta. Hay que procurar que haya más tiempo para tratar a Dios; y también para atender a los demás y cultivar los bienes del espíritu (familia, amistad, estudio, contemplación, arte).

El fin de las fiestas no es evadirse, sino descansar y poder dedicarse con más tranquilidad a lo que es más importante.

(Leer nn. 453 y 454).

Para profundizar

  • Contemplar la imagen «Jesús da la comunión a los Apóstoles», situada después del n. 217, y leer la explicación.
  • Leer el capítulo 3 de la primera Carta de san Juan.
  • Tratar siempre bien el Nombre de Dios.
  • «Glorificad a Dios con vuestras vidas». Es una de las fórmulas de despedida de la Misa y una invitación a vivir de cara a Dios.
  • Vivir el domingo con más intensidad cristiana: paz, oración, fraternidad, atención a la familia.

Hablar con Dios

Del Apéndice oracional, rezar el Acto de caridad.

«Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén».

Misal Romano, oración colecta del XII domingo del tiempo ordinario

PREGUNTAS

  • ¿Qué pide el primer mandamiento?
  • ¿Qué pide el segundo mandamiento?
  • ¿Qué pide el tercer mandamiento?
  • ¿Qué significado tiene el domingo?


Padre Miguel Martínez

Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.

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Padre Miguel Martínez

Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.

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