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Para ayudar a los católicos a purificarse en este mundo, la Iglesia concede a sus fieles la gracia de las Indulgencias. La cuaresma, tiempo de conversión y un llamado a incrementar la práctica de la oración, el ayuno y la limosna; es ocasión propicia para ganarse Indulgencia Plenaria.


¿Cómo se obtienen estas gracias en Cuaresma? Rezando y haciendo las siguientes prácticas de piedad.

Mírame, oh bueno y dulcísimo Jesús

Mírame, oh bueno y dulcísimo Jesús: en tu presencia me postro de rodillas, y con el mayor fervor de mi alma te pido y suplico que imprimas en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito firmísimo de enmendarme; mientras con gran afecto y dolor considero y contemplo en mi alma tus cinco llagas, teniendo ante mis ojos aquello que ya el profeta David ponía en tus labios acerca de ti: «Me taladran las manos y los pies, puedo contar todos mis huesos» (Sal 21 (22), 17-18).

Al fiel cristiano que rece piadosamente esta oración ante la imagen de Jesucristo crucificado, después de la comunión, se le concede indulgencia plenaria en cualquier viernes del tiempo de Cuaresma; en los demás días del año, indulgencia parcial.

 

Vía Crucis

Al fiel cristiano que practique el piadoso ejercicio del Vía crucis se le concede indulgencia plenaria. Con el piadoso ejercicio del Vía crucis se actualiza el recuerdo de los sufrimientos que soportó el divino Redentor en el camino desde el pretorio de Pilato, donde fue condenado a muerte, hasta el monte de la Calavera o Calvario, donde murió en la cruz por nuestra salvación.

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Para ganar indulgencia plenaria se establece lo siguiente:

  1. El piadoso ejercicio debe practicarse ante las estaciones del Vía crucis legítimamente erigidas.
  2. Para erigir el Vía crucis se requieren catorce cruces, a las que provechosamente se acostumbra añadir otros tantos cuadros o imágenes que representan las estaciones de Jerusalén.
  3. Según la costumbre más extendida, este piadoso ejercicio consta de catorce lecturas piadosas, a las que se añaden algunas oraciones vocales. No obstante, para realizar este piadoso ejercicio, se requiere únicamente la piadosa meditación de la Pasión y Muerte del Señor, sin que sea necesaria una consideración sobre cada uno de los misterios de las estaciones.
  4. Se requiere el paso de una estación a otra. Si el piadoso ejercicio se practica públicamente y el movimiento de todos los presentes no puede efectuarse sin evitar el desorden, basta con que quien dirige el ejercicio se traslade a cada estación, sin que los demás se muevan de su lugar.
  5. Los que están legítimamente impedidos pueden ganar la misma indulgencia, si al menos por un tiempo, por ejemplo, un cuarto de hora, se dedican a la piadosa lectura y meditación de la Pasión y Muerte del Señor Jesucristo.
  6. Al piadoso ejercicio del Vía crucis se asimilan, también en lo que se refiere a la consecución de la indulgencia, otros piadosos ejercicios, aprobados por la autoridad competente, en los que se recuerda la Pasión y Muerte del Señor, sin prescindir de las dichas catorce estaciones.
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A modo de recordatorio, son dignas de especial mención las concesiones que se refieren a algunas obras que, enriquecidas de indulgencia plenaria, el fiel cristiano puede ganar todos los días del año, quedando en pie la Norma 21 § 1, según la cual sólo puede ganarse una indulgencia al día:

— La Adoración del Santísimo Sacramento durante al menos media hora (núm. 3).

— La lectura piadosa de la sagrada Escritura durante al menos media hora (núm. 50).

— El rezo del Rosario mariano en una iglesia u oratorio, o en familia, en una comunidad religiosa, en una asociación piadosa (núm. 48).

— Practicar Ejercicios Espirituales al menos durante tres días íntegros (núm.25).

 

Indulgencia Plenaria:
La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados.

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Condiciones:

1.Tener la intención de ganar indulgencias.
2.Confesión Sacramental. La confesión puede hacerse el mismo día que se quiere ganar la indulgencia o bien, como se dijo: 8 días antes o bien, 8 días después.
3.Comunión Eucarística. Se debe comulgar el mismo día que se quiere ganar la indulgencia plenaria.
4.Orar por las intenciones del Santo Padre (Padre Nuestro, Ave María y Gloria) para afirmar la propia pertenencia a la Iglesia, cuyo fundamento y centro visible de unidad es el Romano Pontífice.
5.No tener afecto a pecado alguno (ni venial siquiera). Tener la intención de evitar cualquier tipo de pecado.

Nota: La indulgencia plenaria solo puede ser adquirida una vez en el transcurso del día.
En el Sacramento de la Penitencia se perdona: la culpa y la pena eterna. Pero queda pendiente la pena temporal. Es decir, todo pecado es un mal absoluto. Y requiere que una satisfacción a la justicia divina. En otras palabras, reparar el mal que se ha hecho. Por lo que la pena temporal debe ser satisfecha en esta vida o en el Purgatorio.

 

 

 

Biografía: Enchiridion Indulgentiarum, manual oficial de la Santa Sede

 

Raquel Almada

Soy miembro agregado de la Comunidad Misionera de Jesús. Me formé en Ciencias de la Comunicación y quiero contribuir con lo que sé a la extensión del Reino de los Cielos.

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