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La Iglesia necesita quien se dedique a la predicación, a la celebración de la liturgia y a la caridad. El Señor instituyó este ministerio en la Iglesia mediante el sacramento del Orden.

Compendio, números 321 a 336

Introducción

La Iglesia necesita quien se dedique a la predicación, a la celebración de la liturgia y a la caridad. El Señor instituyó este ministerio en la Iglesia mediante el sacramento del Orden. ¿En qué se diferencia un obispo, un presbítero y un diácono? Los que son ordenados se configuran con Cristo y reciben fuerza y poder de Dios. ¿De qué manera representan a Cristo? ¿Son ellos los que perdonan o es Dios a través de ellos?

«Jesús, al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban extenuados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies».

Mt 9, 35-38

Exposición de la fe

1.     El sacramento del Orden

El Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía son los sacramentos de Iniciación cristiana que fundamentan la vocación común a la santidad de todos los cristianos. El Orden y el Matrimonio son sacramentos que dan, a los que los reciben, una misión concreta dentro de la Iglesia: el Orden, por el que se instituye a los ministros sagrados. Y el Matrimonio, por el que se bendice la unión conyugal de los cristianos y se crea la familia cristiana.

 (Leer n. 321).

Cristo escogió a Apóstoles y a discípulos, confiándoles proseguir su misión. Con el sacramento del Orden se recibe la misión de Cristo y el poder y la gracia necesarios para ejercerlo.

(Leer  nn. 322 y 323).

Existía ya un sacerdocio en el pueblo de Israel. Es un anticipo. Cristo renovó el sacerdocio, siendo Él mismo el sacerdote de la Nueva Alianza, con el sacrificio de sí mismo que ofreció en la cruz.

(Leer n. 324).

Quien recibe este sacramento se identifica de una manera nueva con Cristo y participa de su misión: predicar el Evangelio, celebrar los sacramentos y velar por la caridad y la unidad de la Iglesia. Se trata de un ministerio sagrado que hay que ejercer siempre unido a Cristo y a la Iglesia.

 (Leer nn. 335 y 336).

2.    Tres grados: Obispo, presbítero y diácono

 (Comenzar leyendo el n. 325).

Los obispos son sucesores de los Apóstoles. Como los Apóstoles, forman un Colegio unidos al Papa, sucesor de Pedro. Cada uno es el centro de la unidad de la Iglesia en su diócesis o Iglesia particular. Puede celebrar todos los sacramentos.

 (Leer nn. 326 y 327).

Los presbíteros (segundo grado del sacramento del Orden) se ordenan como cooperadores del obispo. La ordenación los configura para siempre con Cristo y los hace miembros de un presbiterio, que es el grupo de los presbíteros. Pueden celebrar todos los sacramentos, menos el Orden.

(Leer nn. 328 y 329).

El diaconado es el tercer grado del sacramento. Se configura con Cristo al servicio de la caridad, bajo la autoridad del obispo. Es ministro de la Palabra y del Altar. Puede celebrar el sacramento del Bautismo y asistir a los matrimonios.

(Leer n. 330).

3.    La celebración del sacramento y los candidatos

El signo central del sacramento es imponer las manos sobre la cabeza del que se va a ordenar. Significa la transmisión de la misión y el poder de Cristo por la acción del Espíritu Santo. Después se dice la oración consecratoria.

(Leer nn. 331 y 332).

Para ser ordenados hay que estar bautizados y ser varón. La Iglesia cree que no puede cambiar estas condiciones que quiso el Señor desde el principio. Una persona puede sentir la vocación al sacerdocio, pero es la Iglesia la que elige y ordena.

(Leer n. 333).

El celibato sacerdotal es la promesa de vivir sin casarse. Es signo de un amor entregado por el Reino de los Cielos.

(Leer n. 334).

Para profundizar

  • Leer la Carta de San Pablo a Tito.
  • La Iglesia necesita vocaciones de jóvenes generosos y cristianos. Hay que plantearse la vocación a la que Dios llama y rezar para que surjan vocaciones sacerdotales.
  • Estar atento a las enseñanzas del Papa y los obispos, conociendo los documentos o cartas que nos dirijan.

Hablar con Dios

«Te rogamos, Señor, que concedas a tu siervo N., a quien pusiste al frente de tu pueblo como sucesor de los Apóstoles, el espíritu de consejo y de fortaleza, de sabiduría y de amor, para que, pastoreando fielmente al pueblo que se le ha confiado, realice el misterio de la Iglesia en el mundo. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén».

Misal Romano, oración colecta por el Obispo

PREGUNTAS

  • ¿Cuál es el gesto de la ordenación y qué significa?
  • ¿Cuál es el efecto de la ordenación episcopal?
  • ¿Cuál es el efecto de la ordenación presbiteral?
  • ¿Cuál es el efecto de la ordenación diaconal?
  • ¿Qué es el celibato?

Padre Miguel Martínez

Sacerdote. De la Comunidad Misionera de Jesús en la Diócesis de Ciudad del Este. Mi apostolado principal ha sido la formación de la juventud y de los laicos en general. Mis áreas de interés en el estudio son la Filosofía, la Liturgia y las Sagradas Escrituras.

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