Meditaciones para el mes del Sagrado Corazón de Jesús
Se puede decir a los cristianos lo que San Juan Bautista decía a los judíos hablando de Jesús: «En medio de vosotros estuvo a quien vosotros no conocéis». Efectivamente, Jesucristo no es bastante conocido; su amor no es bastante comprendido. Se sabe, es verdad, que es Dios, que ha muerto por nosotros, que está presente en la Eucaristía; pero generalmente este conocimiento es superficial, especulativo y estéril.
Hay que estudiar a Jesucristo meditando a fondo su doctrina, sus máximas, sus acciones, sus pensamientos y sus afectos, con lo cual llegaremos a formarnos una idea viva y luminosa del corazón de Jesús, conociendo la excelencia de sus virtudes, la inmensidad de su amor y los tesoros de gracia que encierra este divino Corazón para los hombres.
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