Meditaciones para el mes del Sagrado Corazón de Jesús
«Se anonadó a sí mismo ». En estas palabras de San Pablo se nos Revela la increíble humildad de Nuestro Señor Jesucristo. La medida de la humildad, dice San Agustín, es la grandeza del que es humillado. Cuanto más grande es, tan manifestación de su humildad: y cuánto más se humilla, tanto más se revela su grandeza. Siendo esto así, bien puede decirse que Jesús no sólo es el más humilde de los hombres, si no el único que entre todos los hombres aparece perfectamente humilde puesto que sólo él puede humillarse perfectamente.
¿Cómo ha hablado Jesús de sí mismo? «Trae mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón». A todos nos ha llegado esta Sublime enseñanza de Jesús.
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