Meditaciones Cuaresmales de Santo Tomás de Aquino
Viernes de la semana I de Cuaresma
«Uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y salió luego sangre y agua» (Jn 19, 34). La Escritura dice de un modo expresivo abrió, y no hirió, porque por este costado se nos abre la puerta de la vida eterna. «Después de esto miré; y vi una puerta abierta» (Apoc 4, 1).
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