Meditaciones Cuaresmales de Santo Tomás de Aquino
II Domingo de Cuaresma
«El que aun a su propio Hijo no perdonó, sino que lo entregó por todos nosotros» (Rom 8, 32). Cristo no fue deudor de la muerte por necesidad; sino por amor a los hombres, en cuanto que quiso la salvación humana; y por amor a Dios, en cuanto quiso cumplir su voluntad, como dijo el mismo Cristo: «Mas no como yo quiero, sino como tú» (Mt 26, 39).
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