Somos Templo de Dios
Evangelio del día
San Juan 14,21-26
Evangelio del día
San Juan 14,21-26
Por supuesto, no podemos luchar contra el pecado sin tener la mirada puesta en Cristo. Su sangre derramada por nosotros es la mayor motivación a vivir en santidad, y el mayor consuelo cuando hemos fallado en eso.
Finaliza el año y es momento de dar gracias a Dios por los favores recibidos en el transcurso de los 365 días del periodo que culmina. En el último y en el primer día del Nuevo Año es posible ganar Indulgencia Plenaria y comenzar con buenos propósitos el año que se aproxima.
La redacción del cuarto Mandamiento revela una profunda sabiduría cristiana. No dice: «Ama a tu padre y a tu madre», sino «honra». Has de ser, por tanto, un padre digno, que merezcas ser honrado por tu hijo, y que pueda éste ponerte por modelo. En cualquier momento, en cualquier circunstancia que te mire, ha de sentir por ti gran admiración.
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