No juzgar a otros
Evangelio del día
San Mateo 7,1-5
Evangelio del día
San Mateo 7,1-5
Como pilares de la vida cristiana, las Bienaventuranzas nos recuerdan, como cristianos caminantes, que es nuestro deber en la tierra ayudarnos unos a otros a sentirnos como en casa siendo pobres, mansos, puros y misericordiosos: todo lo que las Bienaventuranzas nos piden. Formamos una sociedad donde se esperan estas virtudes, incluso se dan por sentadas, y donde «reinan supremamente la entrega, la fidelidad, la amistad y la alegría», aunque sea de manera imperfecta.
La redacción del cuarto Mandamiento revela una profunda sabiduría cristiana. No dice: «Ama a tu padre y a tu madre», sino «honra». Has de ser, por tanto, un padre digno, que merezcas ser honrado por tu hijo, y que pueda éste ponerte por modelo. En cualquier momento, en cualquier circunstancia que te mire, ha de sentir por ti gran admiración.
La costumbre católica de consagrar a los hijos luego el rito del Sacramento del Bautismo a la Madre de Dios, tiene como objetivo pedir la intercesión de la Santísima Virgen María sobre el nuevo miembro de la Iglesia, para que abogue por él, le asista y le proteja en todos los ámbitos de su vida.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.