No juzgar a otros
Evangelio del día
San Mateo 7,1-5
Evangelio del día
San Mateo 7,1-5
Como pilares de la vida cristiana, las Bienaventuranzas nos recuerdan, como cristianos caminantes, que es nuestro deber en la tierra ayudarnos unos a otros a sentirnos como en casa siendo pobres, mansos, puros y misericordiosos: todo lo que las Bienaventuranzas nos piden. Formamos una sociedad donde se esperan estas virtudes, incluso se dan por sentadas, y donde «reinan supremamente la entrega, la fidelidad, la amistad y la alegría», aunque sea de manera imperfecta.
Tres cosas pertenecen principalmente a las acciones religiosas: la oración, el ayuno y la limosna, que se han de realizar en todo tiempo, pero especialmente en el tiempo consagrado por las tradiciones apostólicas: adviento y cuaresma.
La avaricia es un pecado capital que se caracteriza por un deseo desmedido de riquezas y bienes materiales. Para superar la avaricia es necesario cultivar una actitud de generosidad y humildad, y para ello es importante desarrollar virtudes que contrarresten la tendencia a la acumulación y el egoísmo.
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