Las virtudes y dones del Espíritu Santo
Evangelio del día
San Juan 15,26-16,4
Evangelio del día
San Juan 15,26-16,4
Una profunda vida de oración es lo que vemos en toda la obra de Santo Tomás de Aquino: lejos de ser algo frío y «matemático», el pensamiento del Aquinate deja transparentar, todo ese tesoro escondido de ardiente caridad sobrenatural que iluminaba y enardecía el alma de este que fue «el más sabio de los santos y el más santo de los sabios».
El alma y la vida de San Francisco de Asís, «el Pregonero del gran Rey», fueron las de un intrépido apóstol e insigne misionero de su siglo. No fue un predicador profesional. No tenía los estudios teológicos necesarios para emprender la predicación dogmática, el Papa sólo le permitió predicar la moral de la penitencia cristiana. ¡Y con qué maravilloso poder de convicción trató este tema!
Entrevista a Amparo Medina: «Leyes sobre la Salud Sexual Reproductiva: Un negocio de sangre, que deja miles y miles de jóvenes enfermos»
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