Las virtudes y dones del Espíritu Santo
Evangelio del día
San Juan 15,26-16,4
Evangelio del día
San Juan 15,26-16,4
Que padezcan los malos, dirá alguno, es justo; ¿pero los buenos? Los buenos nacen culpables; con las cruces se purifican más y más y aumentan el número de sus coronas; sin las cruces se volverían malos, y no hallaríamos ya conformidad entre ellos y Jesucristo; los buenos sufren para obtener la conversión de los malos y para expiar sus pecados.
El árbol de Navidad representa ese árbol que nace y que con el tiempo madurará en un gran árbol del cual saldrá la cruz que tal como nos recuerda la liturgia del Viernes Santo: «Cruz amable y redentora, árbol noble y espléndido , ningún árbol fue tan rico ni en frutos ni en flor». Simbólicamente el árbol de Navidad nos recuerda la redención.
Dos cruces se yerguen en varias iglesias circundadas por la topografía accidentada de las serranías gaúchas, como testimonios elocuentes de una auténtica catolicidad. Dos figuras que alcanzaron la palma del martirio, y tras de sí una florecida devoción.
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