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La Medalla Milagrosa: Historia y promesas

Devocionario · Doctrina

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La Medalla Milagrosa: Historia y promesas

Nuestra Señora se apareció a Catalina Laboure y le dijo: «Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán más abundantes para los que la lleven con confianza».

FormacionCatolica.org
26 de noviembre de 2019

Con extractos deFatima.org

El 1830 es un año clave: tiene lugar en París la primera aparición moderna de la Virgen Santísima. Comienza lo que Pío XII llamó la "era de María", una etapa de repetidas visitaciones celestiales. Entre otras: La Salette, Lourdes, Fátima ... Y como en su visita a Santa Isabel, siempre viene para traernos gracia, para acercarnos a Jesús, el fruto bendito de su vientre. También para recordarnos el camino de salvación y advertirnos las consecuencias de optar por otros caminos.

La  Medalla Milagrosa fue diseñada según las indicaciones de la misma Santísima Virgen, por ello, no es de extrañarnos que obtenga extraordinarias gracias a aquellos que la llevan puesta y rezan por la intercesión y el socorro de María.

La aparición de Nuestra Señora de las Gracias ocurrió el 27 de noviembre de 1830 a Santa Catalina Laboure, hermana de la Caridad (religiosa de San Vicente Pablo). La santa se encontraba rezando en la capilla del convento, en París (Rue du Bac), cuando se le apareció la Santísima Virgen.


Primera aparición de Nuestra Señora

En julio de 1830, Catalina ve por primera vez a la Reina del Cielo y de la Tierra. Transcribimos a continuación sus propias palabras, extraídas de su manuscrito:

«A las once y media de la noche, oí que me llamaban por mi nombre: —¡Catalina, Catalina! Me desperté y miré hacia el pasadizo que era el lugar de donde venía la voz. Corro la cortina y veo un niño vestido de blanco, de unos cuatro o cinco años, el cual me dijo: —Levántate pronto y ven a la capilla; la Virgen te espera. [...]

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Así se pasó el momento más dulce de mi vida. Me sería imposible decir lo que sentí. Ella me dijo: [...]

—Hija mía, Dios quiere encargarte una misión. Tendrás que sufrir, pero te sobrepondrás pensando que lo haces por la gloria de Dios. [...] Te contradirán, pero tendrás la gracia; no temas. [...] Serás inspirada en tus oraciones».


Segunda aparición de Nuestra Señora: la Medalla Milagrosa

Habían transcurrido cuatro meses desde la primera aparición de Nuestra Señora, que había dejado en Santa Catalina profundas añoranzas y un inmenso deseo de volver a ver a la Madre de Dios. He aquí cómo, en sus manuscritos, la propia novicia de las Hijas de la Caridad narra la segunda aparición:

«El día 27 de noviembre de 1830... vi a la Santísima Virgen. Era de estatura mediana, estaba de pie, vestida con un traje de seda blanco aurora, hecho a la manera que se llama à la Vierge, holgado, con mangas lisas y un velo blanco que le cubría la cabeza y descendía de cada lado hasta abajo. Bajo el velo, vi sus cabellos lisos partidos al medio y por encima un bordado de más o menos tres centímetros de ancho, sin flecos, esto es, apoyado ligeramente sobre los cabellos. El rostro bastante descubierto, los pies apoyados sobre media esfera, y teniendo en las manos una esfera de oro, que representaba al mundo. Tenía las manos puestas a la altura de la cintura, de una manera muy natural, y los ojos elevados hacia el Cielo...

Aquí su rostro era magníficamente bello. Yo no sabría describirlo... Y poco después, de repente, percibí en esos dedos anillos revestidos con piedras, unas más bellas que las otras, unas mayores y otras menores, que lanzaban rayos cada cual más bello que los otros. Partían de las piedras mayores los más bellos rayos, siempre ensanchándose hacia los extremos, cubriendo toda la parte de abajo. Yo no veía más sus pies... En ese momento en que estaba contemplándola, la Santísima Virgen bajó los ojos, mirándome fijamente. Una voz se hizo oír, diciéndome estas palabras:

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— «La esfera que ves representa al mundo entero, particularmente a Francia... y a cada persona en particular...»

Aquí yo no se expresar lo que sentí y lo que vi: la belleza y el resplandor, los rayos tan bellos...

— «Es el símbolo de las gracias que derramo sobre las personas que me las piden... » Me hizo comprender lo agradable que era rezar a la Santísima Virgen y cuán generosa es Ella con las personas que le rezan. Cuántas gracias concede a las personas que se las piden y la alegría que siente concediéndolas... En ese momento se formó un marco alrededor de la Santísima Virgen, un tanto ovalado, donde había en lo alto estas palabras: «Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos», escritas con letras de oro. .... Entonces, se oyó una voz que me dijo:

— «Haz acuñar una medalla según este modelo. Todas las personas que la lleven en el cuello recibirán grandes gracias. Las gracias serán abundantes para las personas que la usen con confianza...»

En ese instante, el cuadro me pareció darse vuelta, y ahí vi el reverso de la medalla. Preocupada por saber qué era necesario poner del lado reverso de la medalla, después de muchas oraciones, un día, en la meditación, me pareció oír una voz que me decía: «La M y los dos corazones dicen lo suficiente».

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Tercera aparición de Nuestra Señora

Pocos días después, en diciembre de 1830, la Santísima Virgen visita a Catalina por tercera y última vez.

La Virgen María se presenta con el mismo vestido color de aurora y con el mismo velo, sujetando nuevamente un globo de oro sobrepuesto por una pequeña cruz.

De los mismos anillos adornados con piedras preciosas irradiaba, con intensidades diversas, la misma luz:

«Es imposible de expresar lo que sentí y todo cuanto comprendí en el momento en que la Santísima Virgen ofrecía el globo a Nuestro Señor.

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Mientras me ocupaba en contemplar a la Santísima Virgen, una voz se hizo oír en el fondo de mi corazón: «Estos rayos son el símbolo de las gracias que la Santísima Virgen consigue para las personas que las piden». Esas líneas deben ser colocadas como leyenda debajo de la Santísima Virgen.

Yo estaba llena de buenos sentimientos, cuando todo desapareció como algo que se borra; y me quedé repleta de alegría y consolación».

Así concluye el ciclo de las apariciones de la Santísima Virgen a Santa Catalina, que recibe, no obstante recibe un consolador mensaje: «Hija mía, de ahora en adelante no me verás más, pero oirás mi voz durante tus oraciones».

Pero el padre Aladel, confesor de Santa Catalina, a quien ella le narraba todo, se mosto frío e incrédulo, considerándola soñadora, visionaria y con alucinaciones. Por fin, después de consultar al arzobispo de París, que le anima a llevar adelante la empresa, el padre Aladel encarga las primeras 20.000 medallas, en 1832.


Los primeros prodigios de la medalla

Las medallas milagrosas iniciaron su esplendoroso cortejo de milagros durante la epidemia de cólera que azotó a Francia en aquel mismo año. Siguen un ejemplo de milagro en el orden de la naturaleza y otro en la orden de la gracia, o espiritual, ambos bastante significativos:

1. En la diócesis de Meaux, una señora contagiada por el cólera, ya desahuciada, y en vísperas de dar a luz, recibe una medalla milagrosa: nace una bella y saludable niña, y su madre se ve totalmente curada.

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2. Próximo a fallecer, un militar de Alençon respondía con blasfemias e insultos a todos los incitamientos a la conversión que le dirigían el capellán y las religiosas: «Vuestro Dios no quiere a los franceses: decís que Él es bueno y que me ama, pero si así fuese ¿cómo me hace sufrir de este modo? No necesito de vuestros consejos, ni de vuestros sermones».

A medida que se aproximaba a la muerte, se multiplicaban las imprecaciones. Cuando nadie más esperaba su conversión, seis días después de que una monja le prendiera al lecho, sin que él lo percibiera, una medalla milagrosa, el militar declara: «No quiero morir en el estado en que me encuentro; pidan al padre que haga el favor de oírme en confesión».

En medio de terribles tormentos, muere con serenidad y dice: «Lo que me causa pesar es haber amado tan tarde, y no amar mucho más».

Estos hechos nos enseñan que la medalla debe ser usada no solamente para pedir beneficios de orden material, sino principalmente para pedir gracias de conversión, de santificación propia o de otras personas, cambios de comportamiento, abandono de vicios y de situaciones pecaminosas, etc., en fin todo aquello que parece difícil, y hasta casi imposible, pero que puede ser alcanzado recurriendo al poder de la Virgen, a través del uso devoto, humilde y lleno de confianza de su milagrosa medalla.

La oración que ciertamente Ella recibe con mayor agrado, hecha por aquellos que traen consigo esta medalla de tantas gracias, es la jaculatoria grabada en ella, y que Nuestra Señora misma se dignó enseñarnos, para que la recemos muchas veces al día: «¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!»

7 Detalles sobre el significado de la Medalla Milagrosa:

1. Triunfo sobre Satanás
En el anverso de la Medalla Milagrosa aparece la Virgen sobre el mundo y aplastando con los pies la cabeza de la serpiente. Lo que indica que la Inmaculada tiene poder, en virtud de su gracia, para triunfar sobre Satanás.

2. Evoca el Apocalipsis
Las doce estrellas sobre la cabeza de María y el color de su vestuario muestran a la mujer vestida de sol del libro del Apocalipsis.

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3. Rayos de gracias
Las manos extendidas con los rayos son señal de la misión que tiene la Virgen María como Madre y mediadora de las gracias, que derrama sobre el mundo y a quienes las pidan.

4. Signo de la Inmaculada
La famosa inscripción “Oh María” afirma la Inmaculada Concepción de la Virgen, manifestada a Santa Catalina en esta aparición del 27 de noviembre de 1830, mucho antes que se proclamara el dogma en 1854. Asimismo, indica la misión de intercesión de la Madre de Dios, a quien podemos recurrir con confianza.

5. La realeza de María
El globo, que representa a la tierra, se encuentra bajo los pies de la Virgen porque Ella es reina del cielo y de la tierra.

6. Madre del crucificado
Al reverso de la Medalla está la “M”, símbolo de María y de su espiritual maternidad. La cruz es el misterio de la redención y la barra que la sostiene es la letra del alfabeto griego “Yota” o “I”, que es monograma del nombre “Jesús”. Todo esto simboliza a la Madre de Cristo crucificado.

7. La Iglesia con los Sagrados Corazones
Las doce estrellas son símbolo de la Iglesia que Cristo funda sobre los Apóstoles. Mientras que los Sagrados Corazones de Jesús y María hacen referencia a la devoción que los cristianos debemos tener a ambos Corazones.

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Esta devoción, surgida tras las apariciones de la Santísima Virgen a Santa Catalina Laboure, no ha cesado de otorgar bendiciones tal como aseveró la Madre de Dios que sucedería con todos aquellos que lleven colgada al cuello la Medalla Milagrosa y lo hicieran con confianza: «Todas las personas que la lleven en el cuello recibirán grandes gracias. Las gracias serán abundantes para las personas que la usen con confianza».

Comentarios (9)

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Comentario histórico hace 9 meses
«Salvador Layseca escribió:»

Gracias por la información, la uso hace muchos años.
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Comentario histórico hace 1 año
«luis alberto escribió:»

«¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!»
te ruego para dejar todos mis vicios.
te ruego recurro a ti, para que intercedas para que mis dos hijos, tu santisimo hijo Jesucristo, les conceda un buen empleo, para bienestar de sus familias. ayuda a mi hijo Menor para obtener un buen empleo para que ejerza su profesion.
tu sabes mis necesidades materiales, ya me jubilo el otro año no voy a contar con una pension, quiero tener un fondo economico para mi salud, alimentacion, de mi esposa y la familias de mis hijos.
te ruego para que concedas a mi hijo mayor una casa amplia para que viva con su familia.
te ruego para pagar mi credito hipotecario, pues ya no tengo pension.
por nuestra salud y bienestar. Virgen Maria, Madre Mia, gracias por concederme lo que te pido.
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Comentario histórico hace 1 año
«Carlos ruben ola escribió:»

Es todo verdaderamente hermoso y real
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Comentario histórico hace 1 año
«Cristal escribió:»

Gracias Virgen María por protegernos a mi y a mi hijo
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Comentario histórico hace 1 año
«Ricardo Alonso Puerto Euan escribió:»

¡Oh, dulce Virgen Mari! Sé tú la dulzura de nuestras vidas en los momentos más amargos.
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Comentario histórico hace 2 años
«Elizabeth escribió:»

Ho María concebida sin sin pecado Rogad por nosotros que recurrimos a ti, pongo en tus manos a mi hija que te necesita mucho
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Comentario histórico hace 2 años
«Lina escribió:»

Muchas gracias, estoy haciendo la novena de la Virgen de la Medalla Milagrosa, ya ella me hizo un milagro con mi hijo y ahora le estoy pidiendo por mi salud.
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Comentario histórico hace 4 años
«Karla Barrientos escribió:»

¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros!
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Comentario histórico hace 4 años
«Fabiola escribió:»

Feliz de estar en esta pagina
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Comentario histórico Respuesta hace 4 años
«Padre Miguel Martínez escribió:»

¡Muchas gracias! Felices estamos nosotros de tenerte aquí.
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