La amarga pasión de Nuestro Señor Jesucristo
Jesús es clavado en la cruz con suma violencia, su sagrado cuerpo se contrae y da fuertes gritos de dolor. Sus gemidos eran una continua oración, que contenía ciertos pasajes de los salmos que se estaban cumpliendo en aquellos momentos. En medio de los insultos, las voces más santas saludaron con acento doloroso al Verbo humanado elevado sobre la cruz.
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