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Al recordar cada año su fiesta, 1 de octubre, aquí una novena en honor a aquella que solía decir: «Después de mi muerte, haré caer una lluvia de rosas».

«¡Qué grande es el poder de la oración! Se diría que es una reina que en todo momento tiene acceso directo al rey y puede conseguir todo lo que le pide», decía Santa Teresita del Niño Jesús, Doctora de la Iglesia y Patrona de las misiones.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Santa Teresa! Vengo a tus plantas lleno de confianza a pedirte favores. La cruz de la vida me pesa mucho, y no encuentro más que espinas entre sus brazos. ¡Pequeña flor de Jesús! envía sobre mi alma una lluvia de flores de gracia y de virtud para que pueda subir al Calvario de la vida embriagado en sus perfumes. Mándame una sonrisa de tus labios de cielo y una mirada de tus hermosos ojos… Que valen más tus caricias que todas las alegrías que el mundo encierra.
¡Dios mío! Por intercesión de Santa Teresa dame fuerzas para cumplir exactamente con mi deber, y concédeme la gracia que en esta novena te pido. Amén.
(Rezar a continuación la oración del día que corresponda)

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

¡Gloriosa santa! Espero confiadamente me alcanzarás de Dios la gracia especial que en esta novena te pido. Yo, en cambio, prometo imitar, con todas mis fuerzas, tus heroicos ejemplos, y apropiarme de las páginas de tu vida encantadora para que tenga la dicha de gozar en Dios en tu compañía en la patria de los santos. En tanto, quiero, como tú, «deshojar» en la tierra las flores de mis caricias a los pies del Amor de los Amores.

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DÍA PRIMERO

Comenzar con la oración de todos los días.
¡Oh Santa Teresa del Niño Jesús! Por aquel volcán de amores que inflamó tu corazón, cuyos divinos ardores fueron el dulce martirio que consumió tu vida “con ansias de amores inflamada”, haz que también yo, ¡Oh Santa Teresa! entregue totalmente solo a Dios mi corazón con todas sus esperanzas y con todos sus ensueños, para que Él lo transforme, lo resucite y lo salve. Amén.
Petición. Tres Avemarías y oración final de todos los días.

DÍA SEGUNDO

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Oh Santa Teresa del Niño Jesús! Por los perfumes de santidad que exhalaste durante tu vida, escondida cual humilde violeta en el jardín del Carmelo, haz que pueda también en mi alma, libre de los malos olores del pecado, agradar a Dios con el suave olor de las virtudes cristianas. Amén.
Petición. Tres Avemarías y oración final de todos los días.

DÍA TERCERO

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Oh Santa Teresa del Niño Jesús! Por los pasos de inocencia y de candor que diste en la florida senda de tu caminito, que fue camino de infancia espiritual, haz que los pasos de mi vida no corran por los derroteros de la perdición; sino que, paso a paso, suba la senda -cuesta arriba- que conduce a la gloria. Amén.
Petición. Tres Avemarías y oración final de todos los días.

DÍA CUARTO

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Oh Santa Teresa del Niño Jesús! Por la celestial pureza que adornó tu corazón cual los lirios a los valles y la “nieve” a las alturas, alcánzame, azucena del Carmelo, la pureza en pensamientos, palabras y obras. Defiéndeme en la tentación, y cubre con las azucenas de tu pureza la fealdad de este pobre corazón mío inquieto y apasionado. Amén.
Petición. Tres Avemarías y oración final de todos los días.

DÍA QUINTO

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Oh Santa Teresa del Niño Jesús! Por el gran empeño que pusiste en “pasar por la Tierra haciendo el bien”, y en esparcir en los corazones el amor y la esperanza, haz que también yo pase mi vida sembrando bondades para recibir allá arriba el galardón seguro del ciento por uno con la vida perdurable y feliz. Amén.
Petición. Tres Avemarías y oración final de todos los días.

DÍA SEXTO

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Oh Santa Teresa del Niño Jesús! Por aquella continua tendencia de “empequeñecerse” que fue tema de tu santa vida, haz que sepa también yo ser un “alma tan pequeñita” que encuentre la verdadera grandeza en los brazos del sacrificio y de la Cruz; y aprenda a ser grande en lo pequeño y amar la humildad, para entrar más fácilmente por las puertas de la gloria al gozo eterno. Amén.
Petición. Tres Avemarías y oración final de todos los días.

DÍA SÉPTIMO

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Oh Santa Teresa del Niño Jesús! Por aquel martirio tan continuo que sufrió tu espíritu en la incesante negación de la naturaleza, haz que aprenda a negar mis caprichos y veleidades y a pagar, cual tú, los desprecios del prójimo con una sonrisa heroica y celestial. Amén.
Petición. Tres Avemarías y oración final de todos los días.

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DÍA OCTAVO

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Oh Santa Teresa del Niño Jesús! Por la paciencia admirable con que supiste disimular y sufrir las enfermedades que en la Cruz te pusieron, ¡Oh! que pueda yo también, santita mía, llevar si no con alegría, a lo menos en conformidad con la voluntad de Dios los achaques y miserias de este cuerpo de barro para que un día resulte embellecido en la gloria. Amén.
Petición. Tres Avemarías y oración final de todos los días.

DÍA NOVENO

Comenzar con la oración de todos los días.
Oración. ¡Oh Santa Teresa del Niño Jesús! Por el heroico valor con que apuraste el cáliz hasta las “heces” en el trance amargo de tu agonía; y por la dulce calma con que esperaste la fría llamada de la muerte, pueda yo también cerrar los ojos a esta vida mortal repitiendo las hermosas palabras que al morir pronunciaste: ¡Dios mío… os amo! Amén.
Petición. Tres Avemarías y oración final de todos los días.

Novena de las Rosas. Novena Milagrosa

(Esta novena puede iniciarse en cualquier día del mes. Pero hay un gran número de amigos de Santa Teresa que empiezan la novena del 9 al 17 de cada mes).
Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, agradezco todos los favores, todas las gracias con que enriqueciste el alma de tu sierva, Santa Teresa del Niño Jesús, durante los 24 años que pasó en la tierra y, por los méritos de tan querida Santa, concédeme la gracia que ardientemente le pido -haz el pedido de la gracia- si es conforme a tu Santísima Voluntad y para la salvación de mi alma.
¡Fortalece mi fe y mi esperanza, oh Santa Teresa, cumpliendo más una vez tu promesa de que nadie te invocaría en vano, haciéndome ganar una rosa, como señal de que alcanzaré la gracia pedida!

Rezar 24 veces:
«Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén»

Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, Ruega por nosotros.




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