Tened valor, yo he vencido al mundo
Evangelio del día
San Juan 16,29-33
Evangelio del día
San Juan 16,29-33
Esta monja alemana vivió los treinta y seis años de su vida como un continuado acto de amor y reparación al Divino Corazón de Jesús, objeto de su adoración y adhesión continuas. Para ella la devoción al Corazón de Cristo era una forma perfecta de vivir la fe, y en esta devoción destacaba singularmente la consagración al Corazón divino, entrega mediante la cual Cristo se hace dueño de los corazones y reina en ellos. Motivo gracias a sus cartas, a pedido del mismo Jesucristo, a que el Papa León XIII, consagrara el mundo al Sagrado Corazón de Jesús.
Tener una mascota es sencillo. Asegúrese de que se satisfagan sus necesidades básicas y todo estará bien. No se necesita nada heroico. Todavía puede experimentar las “cosas buenas” de la vida: una noche tranquila a solas, una noche en la ciudad o unas vacaciones extravagantes. Pero, cuando crías a un niño, las cosas son diferentes.
La alfombra de la vida matrimonial no se teje tan sólo con los hilos claros de la alegría y del placer, sino también con los colores más oscuros del sufrimiento, de la autoridad, de la disciplina, de la indulgencia y del perdón. Los esposos no deben olvidar donde contrajeron matrimonio: Ante un altar. Y el altar es el lugar del sacrificio, para recordar permanentemente a los cónyuges que sin sacrificio mutuo no podrán ser felices.
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