¿Sabes pedir a Dios?
Evangelio del día
San Marcos 8,1-4
Evangelio del día
San Marcos 8,1-4
El episodio más famoso en el que aparece el Apóstol Santo Tomás en la Sagrada Escritura es el de su duda con relación a la Resurrección de Cristo, y su posterior confesión de fe cuando ve al Resucitado, exclamando profundamente: «¡Señor mío y Dios mío!». Ante tal escepticismo, Nuestro Señor le dice: «Tú crees porque me has visto. Bienaventurados los que creen sin haber visto».
Celebremos la conversión del apóstol San Pablo, un personaje indiscutiblemente fundamental en la historia de la Iglesia primitiva, que de perseguidor pasó a ser un instrumento escogido por Dios para la extensión del reino de los cielos. Entre tantas conversiones del santoral, la de Pablo es única y ejemplar, pues ocurre algo radical: cae Saulo y se levanta Pablo.
La santa de los imposibles, no fue diferente a otras mujeres, tuvo sueños, anhelos, situaciones cotidianas comunes a mujeres de su época y las de ahora. Sin embargo, ella supo buscar la voluntad de Dios, fue obediente al Evangelio, y evangelizó con su ejemplo cada fase de su vida.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.