Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
Un NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio webUn NUEVO HOGAR para tu FE | Clic aquí para conocer los cambios en el sitio web
«¿Quién es este Rey de la gloria?»
HOMILÍA Domingo de Ramos en la Pasión del Señor - Ciclo C
Guardar en Mis Favoritos

«¿Quién es este Rey de la gloria?»

P. Jorge Miguel Martínez
09 de abril de 2022
0:00 0:00

Evangelio del día

San Lucas 19,28-40

19,28Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.
19,29Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:
19,30«Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo;
19,31y si alguien les pregunta: '¿Por qué lo desatan?', respondan: 'El Señor lo necesita'».
19,32Los enviados partieron y encontraron todo como él les había dicho.
19,33Cuando desataron el asno, sus dueños les dijeron: «¿Por qué lo desatan?».
19,34Y ellos respondieron: «El Señor lo necesita».
19,35Luego llevaron el asno adonde estaba Jesús y, poniendo sobre él sus mantos, lo hicieron montar.
19,36Mientras él avanzaba, la gente extendía sus mantos sobre el camino.
19,37Cuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros que habían visto.
19,38Y decían: «¡Bendito sea el Rey que viene, en nombre del Señor!, ¡Paz en el cielo, y gloria en las alturas!».
19,39Algunos fariseos que se encontraban entre la multitud le dijeron: «Maestro, reprende a tus discípulos».
19,40Pero él respondió: «Les aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras».

Domingo de Ramos - Ciclo C
Evangelio según San Lucas 19, 28-40

Después de haber dicho esto, marchó al frente subiendo a Jerusalén. Y cuando se acercó a Betfagé y Betania, junto al Monte de los Olivos, envió a dos de su discípulos, diciéndoles: “Id a la aldea de enfrente. Al entrar en ella, encontraréis un burrito atado sobre el cual nadie ha montado todavía; desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, diréis así: “El Señor lo necesita”.

Los enviados partieron y encontraron las cosas como les había dicho. Cuando desataban el burrito, los dueños les dijeron: “Por qué desatáis el pollino?” Respondieron: “El Señor lo necesita”. Se lo llevaron a Jesús, pusieron sus mantos encima, e hicieron montar a Jesús. Y mientras Él avanzaba, extendían sus mantos sobre el camino. Una vez que estuvo próximo al descenso del Monte de los Olivos, toda la muchedumbre de los discípulos, en su alegría, se puso a alabar a Dios con gran voz, por todos los portentos que habían visto, y decían: “Bendito el que viene, el Rey en nombre del Señor. En el cielo paz, y gloria en las alturas”.

Pero algunos fariseos, de entre la multitud, dirigiéndose a Él, dijeron: “Maestro, reprende a tus discípulos”. Mas Él respondió: “Os digo, si estas gentes se callan, las piedras se pondrán a gritar”.

Comentarios (0)

Inicia sesión para dejar tu comentario. Iniciar sesión

Sé el primero en comentar.

Asistente
Pregunta sobre el contenido del sitio
Pensando…