¿Por qué buscamos a Jesús?
Evangelio del día
San Lucas 9,7-9
Evangelio del día
San Lucas 9,7-9
Esta monja alemana vivió los treinta y seis años de su vida como un continuado acto de amor y reparación al Divino Corazón de Jesús, objeto de su adoración y adhesión continuas. Para ella la devoción al Corazón de Cristo era una forma perfecta de vivir la fe, y en esta devoción destacaba singularmente la consagración al Corazón divino, entrega mediante la cual Cristo se hace dueño de los corazones y reina en ellos. Motivo gracias a sus cartas, a pedido del mismo Jesucristo, a que el Papa León XIII, consagrara el mundo al Sagrado Corazón de Jesús.
Al sacerdote español San Josemaría Escrivá se lo conoce como «el santo de la vida ordinaria», ya que se dedicó a predicar que todos están llamados a la santidad en el trabajo y las responsabilidades cotidianas.
El anuncio del evangelio requiere obreros que realicen el mandato de nuestro Señor Jesucristo: «Id y enseñad a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».
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