Los tesoros que se pierden
Evangelio del día
Mateo 6, 19-23
Evangelio del día
Mateo 6, 19-23
Tres cosas pertenecen principalmente a las acciones religiosas: la oración, el ayuno y la limosna, que se han de realizar en todo tiempo, pero especialmente en el tiempo consagrado por las tradiciones apostólicas: adviento y cuaresma.
Las Misas Gregorianas, una tradición nacida de San Gregorio Magno, consisten en 30 Misas consecutivas ofrecidas por un difunto para su liberación del Purgatorio. Basadas en el poder redentor del sacrificio eucarístico, son una devoción profundamente arraigada en la piedad católica, recordándonos nuestro deber de orar por las almas y la esperanza en la vida eterna.
Como pilares de la vida cristiana, las Bienaventuranzas nos recuerdan, como cristianos caminantes, que es nuestro deber en la tierra ayudarnos unos a otros a sentirnos como en casa siendo pobres, mansos, puros y misericordiosos: todo lo que las Bienaventuranzas nos piden. Formamos una sociedad donde se esperan estas virtudes, incluso se dan por sentadas, y donde «reinan supremamente la entrega, la fidelidad, la amistad y la alegría», aunque sea de manera imperfecta.
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