Los tesoros que se pierden
Evangelio del día
Mateo 6, 19-23
Evangelio del día
Mateo 6, 19-23
No somos transparentes a nosotros mismos: eso lo sabía San Agustín mil quinientos años antes que Freud. Pero lo que actúa por debajo de la deliberación no es un «sujeto segundo» que nos gobierne, sino facultades y hábitos nuestros, sometidos al imperio indirecto de la razón. De ahí nace toda la ascética cristiana y el modo de curar esas ideas recurrentes que deforman nuestra mirada sobre los demás.
Tres cosas pertenecen principalmente a las acciones religiosas: la oración, el ayuno y la limosna, que se han de realizar en todo tiempo, pero especialmente en el tiempo consagrado por las tradiciones apostólicas: adviento y cuaresma.
El Padre Pío llevó en su cuerpo las llagas de Cristo y desde el confesonario condujo a Dios a multitudes. Reza esta novena en su honor: sus propias palabras, una meditación para cada día y las oraciones de siempre.
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