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La misión de Jesús y de la Iglesia
HOMILÍA
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La misión de Jesús y de la Iglesia

P. Jorge Miguel Martínez
Actualizado el 20 de enero de 2024
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Evangelio del día

San Marcos 1,14-203

1,14Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:
1,15«El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia».
1,16Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores.
1,17Jesús les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».
1,18Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.
1,19Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó,
1,20y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.
1,21Entraron en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.
1,22Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
1,23Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:
1,24«¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios».
1,25Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre».
1,26El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.
1,27Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!».
1,28Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.
1,29Cuando salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
1,30La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato.
1,31Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.
1,32Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados,
1,33y la ciudad entera se reunió delante de la puerta.
1,34Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.
1,35Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando.
1,36Simón salió a buscarlo con sus compañeros,
1,37y cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando».
1,38Él les respondió: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido».
1,39Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios.
1,40Entonces se le acercó un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: «Si quieres, puedes purificarme».
1,41Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado».
1,42En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.
1,43Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:
1,44«No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio».
1,45Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes.


Evangelio según San Marcos 1, 14-20
3º Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo B

Después que Juan hubo sido encarcelado, fue Jesús a Galilea, predicando la buena nueva de Dios, y diciendo: «El tiempo se ha cumplido, y se ha acercado el reino de Dios. Arrepentíos y creed en el Evangelio».

Los primeros discípulos. Pasando a lo largo del mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, que echaban la red en el mar, pues eran pescadores. Díjo les Jesús: «Venid, seguidme, y Yo os haré pescadores de hombres».

Y en seguida, dejando sus redes, lo siguieron. Yendo un poco más adelante, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, que estaban también en la barca. arreglando sus redes. Al punto los llamó; y ellos dejando a Zebedeo, su padre, en la barca con los jornaleros, lo siguieron.

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