La importancia de una mirada limpia
HOMILÍA
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La importancia de una mirada limpia

P. Jorge Miguel Martínez
Actualizado el 18 de febrero de 2025
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Evangelio del día

San Marcos 8,22-26

8,22Cuando llegaron a Betsaida, le trajeron a un ciego y le rogaban que lo tocara.
8,23Él tomó al ciego de la mano y lo condujo a las afueras del pueblo. Después de ponerle saliva en los ojos e imponerle las manos, Jesús le preguntó: «¿Ves algo?».
8,24El ciego, que comenzaba a ver, le respondió: «Veo hombres, como si fueran árboles que caminan».
8,25Jesús le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre recuperó la vista. Así quedó curado y veía todo con claridad.
8,26Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo».

Evangelio según San Marcos 8, 22-26

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida y enseguida le llevaron a Jesús un ciego y le pedían que lo tocara. Tomándolo de la mano, Jesús lo sacó del pueblo, le puso saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: “¿Ves algo?” El ciego, empezando a ver, le dijo: “Veo a la gente, como si fueran árboles que caminan”.

Jesús le volvió a imponer las manos en los ojos y el hombre comenzó a ver perfectamente bien: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: “Vete a tu casa, y si pasas por el pueblo, no se lo digas a nadie”.

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