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La Divina Revelación y los mudos
HOMILÍA
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La Divina Revelación y los mudos

P. Jorge Miguel Martínez
19 de diciembre de 2020
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Evangelio del día

San Lucas 1,5-25

1,5En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón.
1,6Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor.
1,7Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada.
1,8Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios,
1,9le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso.
1,10Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso.
1,11Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.
1,12Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo.
1,13Pero el Ángel le dijo: «No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan.
1,14Él será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento,
1,15porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre,
1,16y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios.
1,17Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto».
1,18Pero Zacarías dijo al Ángel: «¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada».
1,19El Ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia.
1,20Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo».
1,21Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario.
1,22Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. Él se expresaba por señas, porque se había quedado mudo.
1,23Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa.
1,24Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses.
1,25Ella pensaba: «Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres».

Evangelio según San Lucas 1, 5-25
Feria de Adviento – 19 de Diciembre

Hubo en tiempo de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abía. Su mujer, que descendía de Aarón, se llamaba Isabel. Ambos eran justos delante de Dios, siguiendo todos los mandamientos y justificaciones  del Señor de manera irreprensible. Mas no tenían hijos, porque Isabel era estéril, y ambos eran de edad avanzada . 

Un día que estaba de servicio delante de Dios, en el turno de su clase, fué designado, según la usanza sacerdotal para entrar en el Santuario del Señor y ofrecer el incienso. Y toda la multitud del pueblo estaba en oración afuera. Era la hora del incienso. Apareciósele, entonces, un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar de los perfumes. Al verle, Zacarías se turbó, y lo invadió el temor. Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, pues tu súplica ha sido escuchada: Isabel, tu mujer, te dará un hijo, al que pondrás por nombre Juan. Te traerá gozo y alegría y muchos se regocijarán con su nacimiento. Porque será grande delante del Señor; nunca beberá vino ni bebida embriagante, y será colmado del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre; y convertirá a muchos de los hijos de Israel al Señor su Dios. “Caminará delante de Él con el espíritu y el poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos”, y los rebeldes a la sabiduría de los justos, y preparar al Señor un pueblo bien dispuesto». 

Zacarías dijo al ángel: «¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer ha pasado los días». El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que asisto a la vista de Dios; y he sido enviado para hablarte y traerte esta feliz nueva. He aquí que quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que esto suceda, porque no creíste a mis palabras, que se cumplirán a su tiempo». 

El pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que tardase en el santuario. Cuando salió por fin, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido alguna visión en el santuario; les hacía señas con la cabeza y permaneció sin decir palabra. Y cuando se cumplió el tiempo de su ministerio, se volvió a su casa. Después de aquel tiempo, Isabel, su mujer, concibió, y se mantuvo escondida durante cinco meses, diciendo: «He ahí lo que el Señor ha hecho por mí, en los días en que me ha mirado para quitar mi oprobio entre los hombres».

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