6,24Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
6,25Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?».
6,26Jesús les respondió: «Les aseguro, que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
6,27Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello».
6,28Ellos le preguntaron: «¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?».
6,29Jesús les respondió: «La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado».
6,30Y volvieron a preguntarle: «¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?
6,31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo».
6,32Jesús respondió: «Les aseguro, que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo;
6,33porque el pan de Dios, es el que desciende del cielo, y da Vida al mundo».
6,34Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan».
6,35Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
6,36Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen.
6,37Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí, yo no lo rechazaré,
6,38porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.
6,39La voluntad del que me ha enviado, es que yo no pierda nada, de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.
6,40Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna, y que yo lo resucite en el último día».
6,41Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo».
6,42Y decían: «¿Acaso este no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo puede decir ahora: 'Yo he bajado del cielo'?».
6,43Jesús tomó la palabra y les dijo: «No murmuren entre ustedes.
6,44Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día.
6,45Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre, y recibe su enseñanza, viene a mí.
6,46Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.
6,47Les aseguro, que el que cree, tiene Vida eterna.
6,48Yo soy el pan de Vida.
6,49Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.
6,50Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.
6,51Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré, es mi carne para la Vida del mundo».
6,52Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?».
6,53Jesús les respondió: «Les aseguro, que si no comen la carne del Hijo del hombre, y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
6,54El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
6,55Porque mi carne es la verdadera comida, y mi sangre, la verdadera bebida.
6,56El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.
6,57Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come, vivirá por mí.
6,58Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente».
6,59Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.
6,60Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?».
6,61Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza?
6,62¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?
6,63El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.
6,64Pero hay entre ustedes algunos que no creen». En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.
6,65Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
6,66Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.
6,67Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?».
6,68Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.
6,69Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios».
6,70Jesús continuó: «¿No soy yo, acaso, el que los eligió a ustedes, los Doce? Sin embargo, uno de ustedes es un demonio».
6,71Jesús hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, que era uno de los Doce, el que lo iba a entregar.
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