Jesucristo no es pacifista
Evangelio del día
San Lucas 12,49-53
Evangelio del día
San Lucas 12,49-53
El precursor del Mesías murió mártir en defensa de la fe. Él nos enseña que la Verdad no se negocia y que debemos defender lo correcto aunque nos cueste la vida. Al recordar el martirio de San Juan Bautista, los cristianos debemos recordar que seguir a Cristo exige el “martirio” de la fidelidad cotidiana.
La liturgia es «el culto público que nuestro Redentor rinde al Padre como Cabeza de la Iglesia, y es el culto que la sociedad de los fieles rinde a su Cabeza, y, por medio de ella, al Padre eterno; es el culto integral del Cuerpo místico de Jesucristo; de la Cabeza y de sus miembros». Así, el hombre se incorpora al Cuerpo Místico de Jesucristo y recibe la vida divina que brota de Su Cuerpo y Sangre preciosísimos: «la Iglesia vive de la Eucaristía».
Como cristianos es nuestra tarea recuperar la dignidad de los abuelos dentro de la familia; para ello encomendamos a los santos Joaquín y Ana la vida de nuestros ancianos, que nunca dejen de ser testimonio del amor de Dios y de su ternura en todos los hogares del mundo. No perdamos de vista su belleza, como maestros de la vida misma.
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