HOMILÍA Miércoles de Adviento
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Dios es compasivo con nosotros

P. Jorge Miguel Martínez
02 de diciembre de 2020
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Evangelio del día

San Mateo 15,29-37

15,29Desde allí, Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó.
15,30Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, ciegos, lisiados, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó.
15,31La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.
15,32Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino».
15,33Los discípulos le dijeron: «¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?».
15,34Jesús les dijo: «¿Cuántos panes tienen?». Ellos respondieron: «Siete y unos pocos pescados».
15,35Él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo;
15,36después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud.
15,37Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.
https://youtu.be/hcuxiMU6Kcc
<p><strong>Miércoles I - Adviento<br>Evangelio según san Mateo 15, 29-37</strong></p><p>Partiendo de allí, Jesús llegó al mar de Galilea, subió a la montaña y se sentó. Y vinieron a Él turbas numerosas, llevando cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros, y los pusieron a sus pies, y Él los sanó. De modo que el gentío estaba maravillado al ver los mudos hablando, sanos los lisiados, cojos que caminaban, ciegos que veían; y glorificaba al Dios de Israel.</p><p>Segunda multiplicación de los panes. Entonces, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da lástima de estas gentes, porque hace ya tres días que no se apartan de Mí, y ya no tienen qué comer. No quiero despedirlas en ayunas, no sea que les falten las fuerzas en el camino». Los discípulos le dijeron: «¿De dónde procurarnos en este desierto pan suficiente para saciar a una multitud como ésta?» Jesús les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?» Respondieron: «Siete, y algunos pececillos». Entonces mandó a la gente acomodarse en tierra. Luego tomó los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos, y los discípulos a la gente. Y todos comieron y se saciaron, y levantaron lo sobrante de los pedazos, siete canastos llenos.</p>

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