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Fortaleza y martirio
HOMILÍA
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Fortaleza y martirio

P. Jorge Miguel Martínez
Actualizado el 05 de febrero de 2026
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Evangelio del día

San Marcos 6,14-29

6,14El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: «Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos».
6,15Otros afirmaban: «Es Elías». Y otros: «Es un profeta como los antiguos».
6,16Pero Herodes, al oír todo esto, decía: «Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado».
6,17Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.
6,18Porque Juan decía a Herodes: «No te es lícito tener a la mujer de tu hermano».
6,19Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
6,20porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
6,21Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
6,22La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras y te lo daré».
6,23Y le aseguró bajo juramento: «Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
6,24Ella fue a preguntar a su madre: «¿Qué debo pedirle?». «La cabeza de Juan el Bautista», respondió esta.
6,25La joven volvió rápidamente a donde estaba el rey y le hizo este pedido: «Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».
6,26El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
6,27En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
6,28El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
6,29Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Evangelio según San Marcos 6, 14-29

El rey Herodes oyó hablar (de Jesús), porque su nombre se había hecho célebre y dijo: “Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, y por eso las virtudes obran en Él”. Otros decían: “Es Elías” otros: “Es un profeta, tal como uno de los (antiguos) profetas”.

No obstante esos rumores, Herodes decía: “Aquel Juan, a quien hice decapitar, ha resucitado”. Herodes, en efecto, había mandado arrestar a Juan, y lo había encadenado en la cárcel, a causa de Herodías, la mujer de Filipo, su hermano, pues la había tomado por su mujer. Porque Juan decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano”. Herodías le guardaba rencor, y quería hacerlo morir, y no podía. Porque Herodes tenía respeto por Juan, sabiendo que era un varón justo y santo, y lo amparaba: al oírlo se quedaba muy perplejo y sin embargo lo escuchaba con gusto.

Llegó, empero, una ocasión favorable, cuando Herodes, en su cumpleaños, dió un festín a sus grandes, a los oficiales, y a los personajes de Galilea. Entró (en esta ocasión) la hija de Herodías y se congració por sus danzas con Herodes y los convidados. Dijo, entonces, el rey a la muchacha. “Pídeme lo que quieras, yo te lo daré”. Y le juró: “Todo lo que me pidas, te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella salió y preguntó a y madre: “¿Qué he de pedir?” Esta dijo: “La cabeza de Juan el Bautista”. Y entrando luego a prisa ante el rey, le hizo su petición: “Quiero que al instante me des sobre un plato la cabeza de Juan el Bautista”. Se afligió mucho el rey; pero en atención a su juramento y a los convidados, no quiso rechazarla. Acto continuo envió, pues, el rey un verdugo, ordenándole traer la cabeza de Juan. Este fué, lo decapitó en la prisión, y trajo sobre un plato la cabeza que entregó a la muchacha, y la muchacha la dió a su madre. Sus discípulos luego que lo supieron, vinieron a llevarse el cuerpo y lo pusieron en un sepulcro.

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